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DEGRADANTE CONTRADICCIÓN en la Constitución Española: “todos somos iguales ante la ley… excepto el Rey”

14 enero 2010

Las monarquías son incompatibles con los Derechos Fundamentales/Humanos

Escrito por Freeman y publicado en Liberación AHORA, el 14 de enero de 2010

Corona_Prusia2

Ya sabemos que, de hecho, no somos todos iguales ante la ley, que hay privilegios, prebendas y tratos de favor según el nivel económico, la posición social, la profesión, el parentesco y otras circunstancias, que establecen diferencias, preferencias, clases y, en suma, una vejatoria e injustificable desigualdad entre unos seres humanos y otros.

Pero en el caso de los monarcas y sus familiares (personas que -por derecho de sangre- heredan reinos, ocupando en sus respectivos países estatus muy privilegiados para desempeñar altas funciones), esta situación se torna particularmente notoria, a la par que agraviante.  Y ello es así, pese a que la hipnosis colectiva haga que gran parte de la población no se lo llegue siquiera a plantear. Precisamente, este es uno más de los temas tabú existentes, tanto en España como en otras monarquías.

Cuestiones que tienen que ver con tradiciones históricas que -basadas en criterios peregrinos o arbitrarios- son absolutamente discutibles, y para los cuales no hay atención ni debate público en el seno de la sociedad y sus instituciones.  Sin embargo, todo el mundo puede leer en la Constitución Española (vigente desde 1978) los siguientes puntos, y darse cuenta claramente de su inequívoca contradicción. Juzguen ustedes mismos:

POR UN LADO

Artículo 1. del TÍTULO PRELIMINAR

1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Artículo 9.

1. Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.

2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

3. La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos.

Artículo 10, del TÍTULO PRIMERO, DE LOS DERECHOS Y DEBERES FUNDAMENTALES

1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la Ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.

2. Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.

Artículo 14 del CAPÍTULO II. DERECHOS Y LIBERTADES

Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Y POR OTRO LADO, ATENCIÓN AHORA:

Artículo 56 del TÍTULO II. DE LA CORONA

3. La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, (…)

Artículo 57.

1. La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.

Artículo 61.

1. El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento dedesempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las Leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas.

Artículo 64.

1. Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes. La propuesta y el nombramiento del Presidente del Gobierno, y la disolución prevista en el artículo 99, serán refrendados por el Presidente del Congreso.

2. De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden.

Artículo 65.

1. El Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su familia y Casa, y distribuye libremente la misma.

2. El Rey nombra y releva libremente a los miembros civiles y militares de su Casa.

——————————

PARA TERMINAR, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos encontramos:

Artículo 1.

  • Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2.

  • Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
  • Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 7.

  • Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 21.

  • 1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
  • 2. Toda persona tiene el derecho de accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
  • 3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 23.

  • 1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

Artículo 28.

  • Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 30.

Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

________________________________________________________________

.

LUEGO:

Una de dos,

o bien el Rey no es español (o no es un ser humano), y por lo tanto no le es aplicable el art. 14 del capítulo segundo de la CE (“Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”) ni el marco jurídico de los Derechos Humanos… y entonces estaríamos ante una situación francamente surrealista…

o bien el Rey, debiendo ser el primero en dar ejemplo de legalidad y honestidad -pues de él se dice que es “el primero de los españoles”-, está en realidad incurriendo (cuando menos) en una flagrante e inadmisible quiebra del principo de igualdad jurídica, así como -junto con la entera institución monárquica- contraviniendo la letra y el espíritu de los derechos fundamentales de los ciudadanos
(vulnerando especialmente el principio de igualdad de dignidad y derechos), recogidos en la propia Constitución y solemnemente reconocidos, protegidos y garantizados por ésta y por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

…lo cual no deja de ser igualmente surrealista, absurdo e inaceptable de todo punto. Y aquí no valen justificaciones, pretextos ni alegaciones u objeciones basadas en concepciones, ideologías o teorías; ni en triquiñuelas jurídicas o legales o políticas, donde todo es posible (siempre que interese). Oigan, no. O somos todos iguales, como seres humanos y ciudadanos, o “se rompe la baraja”, y no jugamos más a este “juego”. No vale hacer trampas.

.

CONCLUSIÓN:

“Houston, tenemos un problema”

Estamos aquí hablando de una persona que, sustentada en una institución (la Corona) incompatible con los Derechos Fundamentales (Humanos y constitucionales), y por la mera “razón” de su “sangre real”, de su filiación, tiene acceso dentro del estado a una posición y estatus elevadísimo, gozando de privilegios, facultades y prerrogativas extraordinarias, pudiendo hacer y deshacer y conducirse a su antojo, sin ser sus actos, conductas y manejos (personales, políticos, económicos, internacionales, etc) objeto de la debida supervisión, revisión, auditación o investigación imparcial por parte de entidades u organismos públicos independientes; sobre todo en lo que respecta a aquellos de sus actos realizados al más alto nivel y en secreto, y que afectan de lleno al interés general de todos los ciudadanos.

Tenemos entonces a un individuo que de hecho goza de inmunidad e impunidad jurídica, pues al ser su figura “inviolable”(1), no es responsable ante la ley (ni en lo civil ni en lo penal). Señores, tenemos un problema: hay un irreponsable ocupando la Jefatura del Estado y el puesto de más alta repersentación del país, dotado de grandes poderes y potestades en base a su régimen especial y su inviolabilidad, “haciendo de su capa un sayo”, sin ser públicamente supervisado ni dar cuenta a la sociedad, ni ofrecer transparencia o información suficiente y contrastada acerca de sus actividades y estilo de vida (todo ello costeado por el erario público), máxime en ámbitos o esferas de gran trascendencia, que conciernen directamente al interés general.

Una persona -además- que, ocupando un cargo vitalicio, no puede ser removida del mismo libremente por la voluntad popular. Tal es el hombre cuya vivienda es un palacio, que veranea de lujo (con yate incluído) y que afirma ser “nuestro Rey”.

Y todos los contribuyentes estamos entregándole una parte sustancial de nuestro dinero -la que pagamos en los impuestos-, un dinero que apenas alcanza para subsistir en muchos casos, ganado (por quien puede ganarlo) frecuentemente con sacrificio y con el sudor de nuestras frentes, en esta sociedad de competencia, depredación y lucro; y se lo entregamos a la Corona, al estado, para Dios sabe qué gastos, qué actividades y qué fines. Sólo alcanzamos a ver la punta del iceberg, muy bien maquillada y presentada -eso sí-, por los asesores, por la propaganda; mostrándonos la flagrante desigualdad con toda naturalidad.

Pero no todos dormimos alienados; y yo no me considero un mero súbdito, una persona en un segundo o tercer nivel por debajo de mi supuesto Rey. No hay niveles de seres humanos, “alteza”; hay sencillamente seres humanos que, en cuanto tales, poseen igual dignidad, así como les corresponden legitimamente los mismos derechos y deberes, en igualdad de condiciones. Y ello no ha de ser sólo recogido por escrito en Constituciones o Declaraciones; no sólo ha de ser formalmente reconocido, protegido y garantizado. Ello debe ser eficazmente CUMPLIDO, de forma ineludible e impostergable.

Entonces, como digo, no vale hacer trampas. Que os estamos viendo desde hace rato. Sí, me refiero a vosotros, la élite global económico-industrial, y los asociados y subordinados locales (en monarquías, repúblicas y dictaduras,  y en gobiernos, instituciones, grupos empresariales y mass media).

Y tampoco vale eso de censurar, desprestigiar o silenciar estas cosas; eso está realmente feo, indecente. Y menos aún vale lo de difamar, coaccionar, intimidar, amenazar y -lo último y más cobarde- agredir y asesinar. Es el colmo de la bajeza, la ruindad y la vileza.

¿No os dais cuenta todavía de que todo lo que hacéis a la gente va a volver hacia vosotros tarde o temprano, y ampliado? ¿No sabéis que siempre se cosecha lo que se siembra, y que esta es una Ley aplicable no sólo a la agricultura, sino a todos los aspectos de la vida?

Además, ya es muy descarado lo vuestro, y se os ve el plumero en cada movimiento que hacéis. Así que no os pongáis cansinos y dejadlo ya, que si no os va a resultar peor. Mirad que vosotros sois sólo unos miles, y nosotros billones, toda una Humanidad. Y OS HEMOS PILLADO.

Freeman


Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 19


Nota: la persona que ostenta el título de Rey de España (o cualquier otro Rey o miembro de una familia real) merece y tiene todo mi respeto como ser humano. Respeto igualmente la Corona como institución que un sector de la ciudadanía apoya. Pero yo no apoyo en absoluto esta institución, en base a su falta de legitimidad, conforme a las razones de hondo calado antes apuntadas. Estimo que la mejor y más honrosa y digna salida que tiene acutalmente cualquier Rey, Reina o Príncipe, es renunciar al trono y a sus privilegios, disolviendo la propia institución de la Corona, pues no dudo de los sentimientos nobles e ideales elevados de algunas de estas personas que, sin embargo -ya sea por inconsciencia o presión externa- siguen perpetuando una situación a todas luces abusiva, ominosa, denigrante, arbitraria, inicua, injusta y obsoleta.

.

(1) “Como es bien sabido, la inexistencia de responsabilidad política del Jefe del Estado es una característica común de todos los regímenes políticos contemporáneos, ya sean Monarquías, ya Repúblicas. En el caso de los regímenes monárquicos, la falta de responsabilidad es absoluta, llegando a extenderse a los ámbitos civil y penal.

Siguiendo esta tradición, todas las Constituciones monárquicas tanto españolas como europeas (con alguna levísima excepción en la Constitución noruega) establecen, en unos u otros términos, la regla de la absoluta  irresponsabilidad regia, fiel reflejo del viejo aforismo británico “the king can do not wrong”  (el Rey no puede hacer mal) .

En esta línea, la nuestra de 1978 dispone en su artículo 56.3 que “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el articulo 65.2″.

La primera reflexión que nos suscita el precepto referido es el significado de la inviolabilidad del Rey y si es o no lo mismo -tal y como parece de la dicción constitucional- la inviolabilidad que la ausencia de responsabilidad.

La generalidad de la doctrina utiliza, en efecto, ambos términos como sinónimos, aunque, como ha subrayado P. Biglino Campos, la inviolabilidad tiene un significado más amplio que el de la irresponsabilidad, con el que se pretende subrayar la alta dignidad que corresponde al Monarca como Jefe del Estado. Como tal, se proyecta en otras normas, de carácter penal o internacional, que atribuyen una especial protección a la persona del Rey. A lo que se añade un status especial de inmunidad en virtud del cual el Rey se sitúa por encima del debate político y al margen de los Tribunales de Justicia.

En este sentido, ambos términos significan que no se puede perseguir criminalmente al Monarca y que, en cuanto se refiere a la responsabilidad civil, no se le puede demandar ante la jurisdicción ordinaria; no se da, en cambio, la imposibilidad de someter a juicio a la Familia Real.

La irresponsabilidad del Rey, en el aspecto penal, fue uno de los aspectos criticados en el iter parlamentario del artículo 56 de la Constitución, llegándose incluso a plantear, por algún sector, la hipótesis del Rey asesino o violador. A nuestro juicio, acierta O. Alzaga cuando afirma que el texto constitucional es correcto y que si el Rey delinquiese, “nos encontraríamos ante el desprestigio y, por ende, ante el ocaso de la institución monárquica”.

Por otro lado, la irresponsabilidad del Rey también significa que se exonera al Monarca de toda responsabilidad, no ya jurídica, sino política, por los actos que como tal Rey lleva a cabo. El Rey es irresponsable de sus actos porque nunca puede actuar solo (“the king cannot act alone”, decían los británicos) y, en su lugar, responden quienes, mediante el refrendo en sus diversas formas, asumiendo los actos regios, los posibilitan.

Así entendidos los términos de inviolabilidad e irresponsabilidad, la primera protege la conducta del Rey como persona; la segunda, sus actos como institución del Estado”.

Extractado de  Sinopsis Artículo 56; Inviolabilidad, irresponsabilidad y refrendo; Constitución Española

Hermanos Marx: “La parte contratante de la Primera Parte”

-

http://liberacionahora.files.wordpress.com/2010/01/ninekings.jpg?w=437&h=347

Reunión de monarcas europeos a principios del siglo XX.

.

Freeman © 2010. Se permite y se alienta la libre y respetuosa reproducción no lucrativa, manteniendo intacta la integridad literal y señalando claramente la fuente y la autoría, enlazando a la presentación original del texto en Liberación AHORA.

__________________________________________________________________

El coronel del Ejército e historiador español Amadeo Martínez Inglés, ACUSA formal y públicamente al Rey de España de supuestos delitos relativos a golpismo, terrorismo de estado, fratricidio y corrupción.

__

17 comentarios leave one →
  1. Kytherean Enlace permanente
    23 febrero 2010 2:00 PM

    Enhorabuena por tus artículos. Éste especialmente me ha gustado mucho..
    tal vez ha faltado un comentario al delito de Injurias a la Corona.. delito que contradice otro derecho fundamental, el de la libertad de expresión.

    • 24 febrero 2010 12:27 AM

      Muchas gracias por tu comentario, Kytheran.
      El día que las injurias a las personas sean tratadas por igual, sin distinción de status, profesión, cultura, sexo o condición social, habremos hecho un buen avance en el cumplimiento del principio de igualdad jurídica y de derechos y deberes.
      En fin, todo lo que esté construído sobre pilares corruptos, arbitrarios y abusivos, terminará cayendo indefectiblemente. Ese tiempo se está acercando mucho.

      Un cordial saludo,
      Freeman

  2. 30 septiembre 2010 2:02 AM

    Entonces entiendo que la persona que refrenda los actos del rey asume toda la responsabilidad jurídica tanto las responsabilidades civiles como penales, es asi?
    Gracias de antemano.

    • 1 octubre 2010 3:48 AM

      Así parece ser, a tenor de los artículos y de los comentarios finales. Eso sí, en la práctica no parece que nadie vaya nunca a asumir nada (voluntariamente), ya que el rey debe ser a toda costa un ejemplo para sus súbditos. Vaya una cuadrilla, Fanny, qué alegría cuando terminen ya estos despropósitos legales e institucionales.

      Un cordial saludo,
      Freeman

  3. 6 diciembre 2010 4:26 PM

    diciembre 6th, 2010 at 14:05
    Hoy es el día de la constitución. En su artículo 14 dice “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo…” Hoy es un buen día para exigir que se cumpla, especialmente en los divorcios, que se trate a los hombres y a las mujeres igual. Iguales derechos y obligaciones para con los hijos. Igualdad para su custodia. Igualdad para el uso y disfrute de la vivienda. Igualdad para las pensiones. Igualdad para las visitas. Igualdad de verdad.

  4. 28 febrero 2012 10:20 PM

    Saludos a tod@s:

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    En este blog los comentarios están moderados. Son bienvenidos los comentarios que propician un saludable intercambio de impresiones o ideas acerca de los temas tratados en las entradas y páginas del blog. Por tanto, ellos han de estar presididos por la cordialidad, el respeto y la buena voluntad, favoreciendo así un clima amistoso y positivo. Se agradece también la claridad y concisión.

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    Se rellenará debidamente la ficha para el comentario, aportando nombre o pseudónimo, así como una dirección e-mail válida.

  5. 20 mayo 2012 1:58 PM

    Me deja de piedra el que no sepais leer realmente lo que pone nuestra Constitucion y asi te rebatire las cuestiones que planteas:
    -El rey si es un ser humano y como tal se le puede condenar por cometer actos delictivos.El caso es que la INSTITUCION (en mayusculas para que la gente entienda), no es imputable. Es decir, el rey comete un delito y podra ser denunciado e imputado por tal, pero no asi La Corona como tal.
    -De lo que no tiene responsabilidad es de lo que firma, puesto que le viene dado por el propio pueblo español, es cuya representacion estan las cortes. Asi pues el no es responsable de firmar y dar su consentimiento sobre algo a lo que se le obliga segun su la constitucion, excepto el articulo 65.2.
    -Respecto del articulo 14 no puedo rebatir nada. Es mas meuno a ti dado que considero injusto que el derecho al trono llegue simplemente por ser de un sexo u otro o tener mas edad o menos

    Aqui concluyo mi opinion. Todo lo dicho esta fundamentado en la propia Constitucion en el titulo segundo llamado De la Corona.

    • 20 mayo 2012 3:58 PM

      Gracias Alvaro por compartir tu opinión, y precisamente porque es tu opinión (más o menos programada en tu conciencia) no puedes decir eso de que no sepamos “leer realmente lo que pone” en la Constitución (que -de hecho- no es “nuestra”, por cierto, sino de aquellos que la impusieron a través de la estafa y condicionamiento masivos).
      El post que escribí no sólo se atiene precisamente a la “letra” sino también al “espíritu” que la anima, el cual se traduce y refleja de forma inequívoca en los HECHOS y en los FRUTOS de esta auténtica Dictadura Constiucional Parlamentarista-Bipartidista.
      Por favor, no justifiquemos nunca (y menos atendiendo a las falaces e interesadas leyes) de ninguna manera algo ilegítimo y nocivo como es la Corona, ni a la fraudulenta y dañina figura que la encabeza.
      Me alegro de que sí nos entendamos con respecto al artículo 14. Ve entonces más allá, investiga y contrasta sobre la naturaleza, origen, significado y funciones de la Costitución, del Estado y la Corona, y seguramente compartiremos más puntos de vista que ahora.
      (Autor recomendado, Félix Rodrigo Mora, del cual encontrarás abundante material en este blog).

      Saludos.

  6. 27 julio 2012 4:57 PM

    El fracaso de la “Democracia” en España.

    Conforme el diccionario, Democracia es el gobierno del pueblo.
    Dicen los políticos, los sindicatos, los funcionarios de carrera y los puestos a dedo, que en España, hay democracia y estado de Bienestar.
    Llegados a este punto, nosotros los pensadores independientes, estamos concluyendo, lo siguiente: En España, existen dos estados dentro de uno: Una mayoría aproximadamente 70% de la población, inmersa en un estado de profundo Malestar, (incertidumbre, miedo, paro gigantesco, angustia por el mañana) y el otro 30% formado por las tres clases descritas arriba, que disfrutan de un estado casi Celestial. Estas tres clases, son la causa de la actual ruina de España. Roberto Centeno, (ver su lúcida y contundente Carta a Merkel.)
    Nosotros, los del estado de Malestar, sostenemos con los impuestos al otro estado de Bienestar. Pensamos con toda la lógica, que lo que en verdad hay es una hipócrita y solapada Dictadura al estilo soviético, donde los jerarcas vivian en un estado celestial, en cruel contraste con el pueblo llano, que vivía en la miseria. Nosotros hoy tenemos un enorme parecido, el fallecido sistema soviético,(excluyendo, la libertad relativa, que obviamente en la España de hoy es distinta de la época soviética) solo que nuestra dictadura es solapada, tirana, alimentada por una desarrapada Pseudo-Democracia.
    Los del Estado de Malestar, no somos tontos, ni subnormales, ni mucho menos suicidas, está Pseudo-Democracia”, para nosotros ha fracasado.
    Sr Freeman, lo que usted dice del rey en relación al articulo 14, puede ser correcto, ¿pero y las tres clases Celestiales, citadas arriba? Un saludo.

    • 27 julio 2012 5:23 PM

      Hola Roberto,

      Cualquier persona, sector o clase social que arbitraria y abusivamente se arrogue una posición de superioridad, preeminencia e impunidad sobre el resto de las personas, representa una conducta y un estatus ilegítimo e inaceptable, que ha de ser debidamente rechazado, denunciado y removido.

      Por lo demás, recomiendo a todos sondear la vía de la autogestión individual y colectiva, en todas las áreas, pues es -a mi modo de ver- la salida más madura, práctica y eficaz que veo para superar el tremendo error de ceder el propio poder y soberanía (personales y colectivos) para ponerlo en manos de “otros” -falsos repressentantes- que en cualquier época de la Historia han probado ser mayoritariamente unos parásitos, ladrones y criminales. Como no podría ser de otro modo cuando la gente se desentiende de todo y pide “tutores” y “pastores” para todo, cayendo en la dependencia, la alienación y la atrofia como seres humanos.

      https://www.rebelaos.net/sites/rebelaos.net/files/Publicaci%C3%B3n%20REBELAOS%20%28Baja%20Resoluci%C3%B3n%29.pdf

      Saludos,
      Freeman

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