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Comunicación libre
Un medio para protegernos de la sociedad de la desinformación
Publicado en ¡Rebelaos!
Las denominadas revoluciones de la Primavera Árabe, el movimiento 15M, Occupy Wall Street, han copado Internet y redes sociales como Facebook y Twitter. Se habla de “twitterRevolución” o de “revolución de Internet”, como si la revolución fuera una propiedad inherente a un medio. Frente al determinismo tecnológico y a las teorías de la revolución ciberespontánea –“la revolución empezó con un tweet”–, es necesario un juego de perspectivas para comprender la complejidad social y los flujos de cambio que dinamizan los nuevos movimientos contestatarios.
Surge una clara contradicción: ¿usar medios como Twitter y Facebook para cambiar el orden establecido? Son medios comerciales, estandartes del liberalismo tecnológico. El espíritu revolucionario nos debe llevar primeramente a reapropiarnos de nuestra capacidad reflexiva, para recuperar mediante la acción colectiva y la autoorganización los medios cotidianos a nuestro alcance y darles nuevos usos subversivos. Por ejemplo, una cacerola o una llamada masiva en una red social.
No hay que olvidar, sin embargo, que la recuperación de lo político y el uso subversivo de los medios tiene sus límites y dificultades, debido al control de los flujos de información: los Estados atajan la libertad en Internet y su potencial subversivo en colaboración directa con los medios de desinformación, financiados por los mismos aparatos de poder.
Alternativamente, hay redes sociales y servicios de comunicación libres construidos mediante la puesta en común de la inteligencia colectiva y el conocimiento libre. La experiencia de los activistas en el uso de redes sociales como Lorea (n-1.cc) y tomalaplaza.net demuestran nuestra capacidad de generar y promover nuestras propias herramientas libres, más allá de las redes sociales corporativas y privativas. Además de proteger nuestra privacidad, la naturaleza libre del software, del hardware y del conocimiento en general, encajan de forma orgánica con los fundamentos requeridos para una transformación desde abajo: el libre desarrollo de la inteligencia colectiva, la cocreación, la innovación, la cooperación en red, la solidaridad y el apoyo mutuo.
Estas prácticas mejoran nuestras capacidades de autoorganización y nuestro empoderamiento ya que nos permiten reapropiarnos de la riqueza social y transformarla en riqueza común, en nuevas formas y procesos de autonomía colectiva, sin intermediarios ni control del Estado.
Mientras tanto, a pesar del empecinamiento agónico de la clase política dominante, se expanden entre las redes nuevas formas de entender lo público, la democracia y la política. Las élites dominantes, promotoras del desarrollo de Internet, están decididas a terminar de acotar su propio cerco en nombre de la propiedad intelectual y la seguridad nacional. La “Ley Sinde” en el Estado español o la SOPA (Stop Online Piracy Act) en los USA son acciones de guerra (o ciberguerra) que buscan reajustar el orden establecido mediante el control de internet.
Choques contra el Realismo Periodístico: subvirtiendo el último bastión conservador
Los procesos de autoorganización masiva son complejos, y entre el momento de tomar la calle y el de la constitución de un nuevo marco común, hay mucha tela que cortar. En el contexto histórico de crisis sistémica en que nos encontramos son limitadas las opciones a escoger: recuperar los valores que nos caracterizan como seres cooperantes y también los medios necesarios para la construcción de nuevos espacios comunes; o ver como dichos valores se funden en la magnanimidad del orden Estado-capital y nos empoderamos para escribir nuestra propia historia, compartirla y abrirla a mecanismos colectivos que nos conduzcan a construir la wiki-historia (escrita entre todas y todos).
Las élites económicas y estatistas dominan el sistema de comunicación tradicional y los mass-media -prensa, televisión y radio- siguen siendo medios privilegiados en la definición de la realidad y la verdad del relato histórico. El continúo relato periodístico, auspiciado por los mitos del realismo, la objetividad y la imparcialidad, entreteje “la actualidad” de cada día y funciona como una forma de historicismo contemporáneo que legitima ritualmente el poder dominante y conserva el orden y el relatar hegemónico de las cosas.
Es su Realismo Periodístico, realismo prefabricado por grupos de comunicación y agencias de noticias al servicio del poder: el Estado, las grandes empresas y los bancos, que no informan de otra salida a la crisis que se desvíe del guión oficial. Sin embargo, cada día se multiplican los flujos libres de información. El Realismo Periodístico en el fondo –y en la forma– es puro espectáculo, humo ideológico, fácil de atravesar y diluir hasta hacerlo desaparecer de nuestra vida cotidiana.
Hacia adelante en red: liberando el espacio radioeléctrico y multiplicando medios alternativos
Los medios alternativos de contrainformación ayudan a comunicar otras historias, otras realidades, otras sociedades y otros mundos posibles. Proyectos de prensa como Diagonal (http://www.diagonalperiodico.net) o La Directa (http://www.setmanaridirecta.info) de televisión comunitaria como LaTele (http://latele.cat/). Y muchas radios libres que demuestran la capacidad de reproducción de nuestros propios medios al margen del Estado y de los Mercados, aunque estos se empeñen en la mercantilización de los derechos de información y comunicación a través de los medios comunitarios y el denominado Tercer Sector de la Comunicación -un espacio comunicativo alternativo al sector privado y al estatal-, seguiremos okupando y liberando el espacio radioeléctrico.
Una vez hemos ganado las plazas, nos hemos reencontrado en las calles y en la red, es el momento de seguir abriendo y colectivizando nuevos espacios, medios y canales de comunicación.
Frente a la privación y privatización de lo público, recuperemos nuestra soberanía y legitimidad del espacio radioeléctrico para crear ese espacio comunicativo Autónomo que comparte infraestructuras, recursos y contenidos.
Estamos rehaciendo mapas de cada territorio con los múltiples puntos de comunicación libre existentes -sean de radio, televisión, prensa, Internet u otros- y las personas interesadas en participar. Estamos enlazando redes entre medios libres y comunitarios -como la ReMC (http://www.medioscomunitarios.net), creando nuevos medios y cooperativas del ámbito de la comunicación e inventando formas de cooperación y cocreación. Estamos poniendo las prácticas comunicativas libres al servicio de la rebelión y la autogestión.
Somos multitudes inteligentes en red, capaces de lo imposible. No dejemos de comunicar. Ya no hay nada que no podamos autogestionar. ¿Por qué no organizamos además la autogestión de un medio de comunicación de masas?
¿Por qué no convertirlos en herramientas compartidas por multitudes inteligentes?
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Autor: colectivo de activistas Afinidad Rebelde
Fuente: ¡Rebelaos!
Texto HTML compartido por Miquel Ángel
Edición para Liberación Ahora: Freeman
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Freeman



















































































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