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ÉLITE GLOBAL TIRÁNICA versus HUMANIDAD. Claves de resolución

13 diciembre 2009
http://amcd21.files.wordpress.com/2008/09/manos20tierra.jpg
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Extracto de una respuesta de  Alvaro Miguel en el foro de MEDBOOK, el 12 de diciembre de 2009
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Estimados (…). Definitivamente, la inconsciencia apática no se ha cebado en ustedes. El sistema inmunológico de su conciencia -nutrido de sólidos valores humanos- está en óptimo estado, y ha desarrollado unas firmes defensas compuestas de sentido común, sentido crítico y discernimiento.
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Son ustedes luces en su entorno. Mientras la mayoría del colectivo sigue ciegamente sendas impuestas y programadas que los llevan por terrenos pantanosos y peligrosos en una densa oscuridad, hay personas (en un número creciente) que no entregan todo su poder y que no ceden la responsabilidad sobre sus vidas a otras personas o entidades extrañas, sombrías y poderosas, situadas “por encima” del resto (y de la ley y las instituciones), y de las cuales se conoce poco más que los frutos amargos que su pernicioso sistema ha producido en todo el mundo, en forma de toda clase de lacras y miserias.
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Cuando nos planteamos las posibles soluciones a este estado de cosas -tan amplio, complejo y arraigado-, entiendo que hemos de observar atentamente y estudiar dicho entramado o sistema, así como a nosotros mismos, en tanto partes integrantes (voluntariamente o no) del mismo; pues el motor de todo cambio es el propio individuo (las grandes ideas y movimientos comienzan siempre en uno o unos pocos individuos, que eventualmente consiguen motivar y mover a todo un colectivo que les apoya). Pero ya no se trata de esto, de que unos pocos piensen y actúen por el resto, y muevan a las masas. Si el individuo en general sigue durmiendo y sigue sin pensar o discriminar por sí mismo, siempre estará a merced del grupo dominante, y de aquel modelo que se imponga, sea éste más o menos bueno, malo o regular. Y esto no es positivo, a mi entender. Sigue siendo alienación, sigue siendo inconsciencia apática, sigue siendo servidumbre; y sabemos que esto de un modo u otro termina en abusos y explotación; en crimen y genocidio.

Por tanto, en primer lugar, es fundamental un trabajo interno, reflexivo, de la propia persona sobre sí misma. A fin de hacerse consciente, equilibrada y saludable, lo cual implica necesariamente remover sus bloqueos y disfunciones, tanto psíquicas como físicas, para conectarse realmente consigo mismo y con la vida, en unidad y autenticidad, sin contradicciones o tensiones internas no resueltas. Si observamos bien, hallaremos que el tipo de sociedad o sistema en el que vivimos no propicia o favorece precisamente esto. Ello es inmediatamente comprensible cuando entendemos que una persona sana, lúcida, fuerte e independiente no es fácil de someter, dominar, controlar o manipular. Por tanto, inferimos -y constatamos en la práctica- que un tipo de individuo así no interesa en un sistema como este. Y por eso mismo, el sistema no sólo no promueve tal tipo de individuo, sino que lo inhibe y lo combate tanto como puede, y con todos los recursos a su alcance (cuya magnitud y sofisticación va más allá de lo que públicamente se sabe).

Ahora, volviendo nuestros ojos al entramado externo, la indagación y la investigación seria -más allá de las “versiones oficiales” comunmente admitidas- acaba revelando en lo fundamental (para quienes en el pasado y en el presente lo han y lo hemos abordado, que no somos ni pocos ni muchos) que una selecta minoría de personas, clanes y sociedades (ocultas y semipúblicas) que acumulan una ingente cantidad de poder, riquezas, recursos e influencia en todo el planeta, tiene completamente condicionada, controlada y secuestrada a toda la sociedad, a todo el colectivo en todas sus áreas y estructuras funcionales, institucionales y gremiales. Esta élite tiene sus representaciones externas visibles (y sus instrumentos de acción) en el sistema bancario, en la Alta Finanza, en organismos y sociedades como la Comisión Trilateral o el Club Bilderberg, y en las grandes corporaciones o multinacionales industriales. Es en las reuniones conjuntas de estas entidades en las que realmente se decide y se dicta la agenda a seguir en todas las áreas, a nivel mundial. Es en estas reuniones (a las que no tienen acceso los medios de comunicación y sobre las cuales no existe supervisión jurídica, informativa o social alguna) en donde esta élite -situada por encima de la ley, y siendo de hecho inmune, impune e irresponsable ante ella- hace y deshace en función de sus propios intereses, los cuales tienen muy poco que ver con el bienestar de la Humanidad, sino más bien con su propio, lucrativo y despóticamente ambicioso bienestar, basados en la explotación pura y dura de los seres humanos y las naciones, a través de todos los procedimientos y medios criminales existentes, creados y fomentados mayormente por ellos mismos.

Los extremadamente largos y viscosos tentáculos de esta mafia mundial -madre de todas las mafias y las lacras-, alcanzan, dominan e inmovilizan obviamente a los organismos nacionales e internacionales, a los gobiernos, instituciones y medios de comunicación, en virtud de su enorme poder, ascendencia e influencia, por el volumen ingente de los intereses creados, de los pactos, tratos, conexiones, coacciones, amenazas y dependencias. Ya que ellos son los que crean o paralizan el dinero, según su conveniencia; ellos son los que financian, ellos son los que acumulan y administran todo el poder económico e industrial, todos los recursos del planeta. Ellos mueven los hilos y ellos levantan y tiran gobiernos, programan e instigan guerras, hambrunas, enfermedades, crisis, atentados…

Cuando la gente va a las elecciones a votar, cree que puede elegir libremente entre varias opciones sólidas (dos o tres a lo sumo). En realidad sólo una fuerza es siempre la ganadora, la élite global corrupta, que maneja, controla e impone de hecho un marco o esquema general a las grandes y principales “opciones” políticas.
Falsa es de hecho nuestra democracia, falsa es la información que propagan los medios de comunicación. La censura existe en nuestros países, y es grande; no sólo es algo propio de los regímenes dictatoriales, sino también de todos los estados llamados democráticos, donde toda información no acorde con la versión oficial, en temas trascendentes, es sistematicamente ocultada, negada o desprestigiada. Salvo muy honrosas y solitarias excepciones, ustedes no verán publicados estos asuntos en la televisión, ni los escucharán en la radio, ni los leerán en la prensa o en las revistas. Prueben, sólo prueben a enviar estas informaciones a los grandes medios, y verán rechazados sus envíos, denegadas sus peticiones, silenciadas sus denuncias o protestas. Bien los saben los profesionales de todos los ámbitos que -sobre los grandes temas- mantienen posiciones, posturas o postulados diferentes de los convencionalmente admitidos, de los oficialmente establecidos, de los “políticamente correctos”.
Vivimos en una gran mentira, sumidos en una hipnosis colectiva, científicamente inducida. Y obviamente, quienes están hipnotizados ignoran que lo están, y se limitan sólo a repetir y defender acriticamente las creencias que han sido implantadas artificialmente en sus conciencias y en la “opinión pública”. Sí, esto suena un poco terrorífico, y recuerda tremendamente a las obras de Aldous Huxley y George Orwel. Y así es, en efecto. Ellos sabían muy bien lo que estaban escribiendo… lo que sabían que estaba en marcha.

Sin embargo, es de justicia decirlo, hubo notabilísimos ejemplos de personas que llegaron al poder, que tomaron conciencia y noblemente se enfrentaron a esta élite, a estas tiránicas fuerzas en la sombra. Fueron los casos sobresalientes -por su mayor impacto público- de John Fitzgerald Kennedy y Juan Pablo I, ambos asesinados a través de lo que se conoce como “un trabajo interno”.

Entonces, ¿qué se puede hacer? ¿Qué podemos hacer? ¿Es todo tan irremediable o extremadamente difícil como parece?
No, siempre que no nos quedemos sentados con los brazos cruzados esperando a ver lo que pasa. Porque lo cierto es que la mayor arma con la que la élite poderosa cuenta para desarrollar y mantener su sistema, es la prestancia, crédito y consentimiento generalizado de la población. Es decir: nuestra inconsciencia, nuestra apatía, nuestra inhibición y nuestra abulia distraída.

La buena noticia es que los primeros pasos resolutivos ya se están dando colectivamente, con un cada día creciente número de personas y asociaciones tomando conciencia de la situación y difundiendo masivamente (sobre todo en internet) la auténtica información (no manipulada o controlada) acerca de todo los que el poder global oculto está haciendo a nuestras espaldas, y acerca de todo los que nos han ocultado, tanto lo negativo como lo positivo, en cualquier ámbito. Así las personas hablan, informan y debaten de estos temas en su entorno familiar, profesional o social, y también en algunos medios de comunicación y en foros y redes sociales, tanto a nivel de calle como en internet, ayudando así a crear matriz de opinión donde antes sólo existía la monolítica versión oficial sobre cualquier tema. Simultaneamente, los profesionales de diversos gremios están empezando a organizarse y coordinarse, creando asociaciones, redes y plataformas en defensa de los derechos de los ciudadanos y también por la preservación del propio planeta, denunciando escándalos y delitos para los que no había atención o respuesta alguna por parte de las instituciones, industrias y medios de comunicación.

El activismo de un modo u otro está desarrollándose, más y más personas están implicándose porque toman conciencia de que estas cuestiones trascendentes nos atañen directamente a todos. Atañen a nuestra salud, a nuestros derechos, a nuestra libertad y seguridad, y a nuestra misma supervivencia individual y colectiva. No obstante, es preciso y urgente ir más allá y conseguir una unidad más amplia, fuerte y eficiente entre todos, para poder así influenciar decisivamente en las líneas de acción de las autoridades y en los mecanismos de decisión de los poderes fácticos, y plantear una inequívoca y rotunda respuesta social a esa élite económica-industrial, la cual -si no encuentra oposición- seguirá adelante con su oscura agenda, que prevé dar un paso decisivo en la actual Cumbre de Copenhague. El movimiento y la fricción es realmente intensa ahora, no sólo por el tremendo escándalo del Climagate en curso; busquen las noticias en internet acerca de la más reciente filtración (recogida primeramente por la prensa británica esta semana) del texto secreto danés que era el borrador del “acuerdo” final de la cumbre. Una auténtica trampa a la que los países en desarrollo han reaccionado ya con furor.
Expresiones como Gobierno Mundial, o Nuevo Orden Mundial -con sus infames condiciones y esquemas-, son realidades que ya están aquí, implementándose ante el estupor o la ignorancia o somnolencia de toda la Humanidad.

El desafío es enorme, es cierto. Y la magnitud de lo que se cierne es aún desconocida para la mayoría. Pero también es cierto que ahora como nunca se abre una ventana de oportunidad que no se había dado antes, con cientos de miles y millones de personas en todo el mundo tomando conciencia, coordinándose y uniéndose para decir NO a la criminal explotación y a la depredación despiadada y genocida; y SÍ a los derechos humanos, a la preservación de la naturaleza, del planeta y de toda la Vida.

Me despido con estas dos interesantes citas:

“Cuando las personas se organizan pueden plantar cara al poder de los lobbys industriales y crear alternativas prácticas y viables”.

Miguel Jara

“Toda verdad pasa por tres fases. Primero, es ridiculizada. Luego, recibe una violenta oposición. Finalmente, es aceptada como evidente”.
Arthur Schopenhauer

Un abrazo,
Alvaro Miguel

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Fuente: MEDBOOK
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