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Cristal verde

16 diciembre 2009

Cristal verde

Publicado por Miguel Jara el 15 de Diciembre de 2009

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Hace ya un par de meses le pedí a Pedro Pozas Terrados, naturalista, aventurero e impulsor del Proyecto Gran Simio, un artículo que tratara sobre biodiversidad. Su experiencia es basta, él ha estado en lugares que la mayor parte de las personas no hemos pisado. Quería que nos contara cosas frescas sobre la vida en el planeta Tierra y creo que estos días de cumbre sobre cambio climático viene muy a propósito darse un baño de verdad con Pedro:

Biodiversidad1

Entrar en una selva tropical, pisar con tus altas botas de goma el manto que forma sus hojas al descomponerse en el suelo y oler ese aroma especial, a tierra fresca, penetrante, indescriptible, con esencias a flores selváticas te lleva a un mundo que nada tiene que ver con el asfalto y el humo rancio de las ciudades humanas. Allí, unas veces en silencio escuchando en la lejanía sonidos que más bien parecen melodías cantoras de mil pájaros o esos otros que los escuchas cercanos, detrás de un tronco o debajo de una rama, te hacen transportarte a un mundo irreal, un mundo de belleza, de amor, de estabilidad.

Pero hay unos amigos que no te dejan en paz, mosquitos, insectos de todo tipo que seguro algunos no han sido ni tan si quiera catalogados científicamente y es una lucha constante, de picotazos, tortazos, mezclados con el disfrute de una bella estampa que te queda gravada en el corazón.

Pero estos mosquitos, son los que te abren a la realidad de la vida, de las selvas tropicales, cuando te encuentras con aldeas donde los niños se mueren de hambre, donde sus tripitas hinchadas y sus ojos te miran con insistencia y sientes que no han conocido la sonrisa, donde en muchos países como en Congo, las propias tribus se odian fomentadas por hombres sin escrúpulos procedentes de multinacionales que campan a sus anchas en un mundo sin ley, en una tierra corrupta y en un gobierno débil. Los mosquitos te hacen ver las motosierras que arrasan los bosques, que destruyen vida, estampas hermosas que jamás podrán renacer.

Biodiversidad2

Ante este cúmulo de jinetes apocalípticos que destrozan cualquier sueño idílico y que se encuentran agazapados bajo la piel de africana, latina o asiática, se encuentra la verdadera historia de unos pueblos que sufren para que otros vivan.

Hace unos meses, un equipo del Proyecto Gran Simio (PGS) intento gravar en santuarios de Indonesia para mostrar al mundo, a la sociedad, lo que ocurría tras la deforestación, además del grave problema social. Se quería  ofrecer la imagen de unos orangutanes que se habían quedado huérfanos. Con gran sorpresa, no dejaron gravar dentro de esos santuarios que se suponen están dirigidos por ONGs. Nos enteramos con horror que las grandes multinacionales de documentales tenían comprados los derechos de imagen de esos santuarios. En otra ocasión intentamos entrar en otro en África, pues se hallaba de camino dentro de un itinerario establecido, pero nos  fue denegado, porque así lo decidía unos señores desde Estados Unidos. No querían que viéramos el interior del Santuario. El PGS parece que es molesto para aquellos que intentan ocultar algo.

Jamás he comprendido este negocio y esta apropiación de la imagen de la naturaleza, cuando esa misma imagen, la misma selva, es patrimonio de la humanidad y nadie debe sacar beneficio por intentar con una fotografía denunciar lo que ocurre.

Hemos sido capaces de patentar la vida y de apropiarnos de sus semillas. Muchas veces he creído que el hombre era un error de la naturaleza. Pero ésta es tan sabia, que no ha podido cometer un mal tan apabullante. Más bien el error está en la propia naturaleza del hombre, que destruye con su mirada las hojas verdes de cristal.

Fuente: Miguel Jara

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