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A pesar del forzado “maquillaje” final, Copenhague certificó la división internacional con la ausencia de un acuerdo global efectivo

21 diciembre 2009

Para entender el fracaso en Copenhague: Ni siquiera hubo fotografía conjunta

USA impuso su ley y logró el cambio de eje de las relaciones internacionales en la lucha con el cambio climático y en el sistema de Naciones Unidas, incapaz de avanzar durante dos años. La ONU hace suyo el texto y certifica su incapacidad para avanzar por consenso.

| 20/12/2009 | 00:12

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los 119 líderes reunidos en Dinamarca regresaron a casa sin foto de familia. Algo, mucho, saltó por los aires en esa sala a puerta cerrada.

Con el pacto promovido por USA, a la UE y al resto de países no le quedó más que ratificarlo tras una noche de debate vacío en el que sólo Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba y Sudán se opusieron, pero para ganar protagonismo.

El Acuerdo de Copenhague siempre fue cosa de China y USA.

Hasta tal punto han monopolizado los debates que en uno de los últimos borradores los países escribieron entre corchetes: “Introducir aquí la consideración de USA y China”. Así figuró en el 4to. borrador, junto al punto de cómo el acuerdo permitiría verificar las emisiones de los países emergentes, el punto al que China se opuso.

Así que Obama y Jiabao, en su segundo encuentro en el día, dieron con la fórmula: los países en desarrollo realizarán su propia “medición, declaración y verificación de sus emisiones”, pero a la vez aceptan un sistema de “consultas y análisis internacionales bajo unas guías claras que asegurarán que se respeta la soberanía nacional”.

Beijing vetó la palabra ‘verificación’ como una opción de la ONU. Los recortes de emisiones financiados con dinero internacional -sea un parque eólico o una central hidroeléctrica- sí tendrán control internacional.

“Una declaración de intenciones”: eso lo dijo el secretario ejecutivo de la cumbre del clima, Yvo de Boer, el acuerdo sobre el clima alcanzado este sábado en la cumbre de Copenhague. “Se trata básicamente de una declaración de intenciones…[tiene] los ingredientes para una arquitectura que pueda responder a largo plazo al reto del cambio climático, pero no contiene términos legales. Todo ello significa que tenemos mucho trabajo que hacer de cara a México”, donde intentarán alcanzar un nuevo pacto global en noviembre de 2010, explicó De Boer.

Más optimista se mostraba el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para quien el acuerdo constituye un “buen comienzo”. “Quizás no es lo que esperábamos pero la decisión constituye una “etapa esencial” en la lucha contra el cambio climático”, afirmó durante su rueda de prensa.

“Por fin tenemos un compromiso. Para mí esta claro que es necesario mucho más para abandonar la senda del calentamiento climático, pero es un paso en la dirección correcta”.

El texto también establece que “el cambio climático es uno de los grandes retos de nuestro tiempo”, que “el incremento de la temperatura debería estar por debajo de dos grados” y que las emisiones habrían de tocar techo “lo antes posible”. Y todo esto se conseguirá, supuestamente, con objetivos voluntarios de reducción de emisiones que los países presentarán antes de febrero de 2010.

“Científicamente el acuerdo es como una mesa de una sola pata: no se aguanta”, resume un negociador. Las rebajas anunciadas, en caso de cumplirse, sólo reducirían un 18% las emisiones de los países desarrollados en 2020, lejos del rango de entre el 25% y el 40% que pidió el Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Con las ofertas voluntarias la temperatura subirá unos tres grados, según un informe de la ONU.

“El acuerdo no sirve para el objetivo de los dos grados”, admitió el presidente de turno de la UE, Fredrik Reinfelt.

Los textos previos, incluso el acordado en la reunión G-8 del pasado verano o el pactado en Bali en 2007 eran mucho más precisos y pedían una reducción mínima de emisiones del 25%. Pero la Casa Blanca se opuso por poco realista.

Europa confiaba en que, al dirigirse al mundo, Obama fuera más allá. “En reuniones informales nos habían dicho que con compensación de emisiones su bajada estaría entre el 26% y el 33%”, explicó en los pasillos Josef Matthias Leinen, jefe de la delegación del Parlamento Europeo. Pero Obama, enrocado en elevar la presión a China no se movió de su postura.

En el acuerdo tampoco aparece que en 2050 las emisiones deberían situarse un 50% por debajo de las de 1990. Lo vetó China, como reveló el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Lo más claro es el compromiso de financiación para los países en desarrollo, que permitió a los africanos sumarse al acuerdo.

El resultado no satisface a nadie.

Obama, en una breve declaración antes de dejar Copenhague por la puerta de atrás, dijo: “Sabemos que el avance no es suficiente y que queda mucho camino por hacer”.

Obama, sin embargo, pidió realismo: “Creo que hace falta un tratado (vinculante). Pero esta era la típica situación en la que si hubiéramos esperado a que pasara no habríamos avanzado nada” y criticó a quienes hubieran preferido “dos pasos atrás antes que un paso adelante”.

Barack Obama, cuyo discurso en Copenhague, fue recibido con una inusitada frialdad por el tono mecánico y tenso de sus palabras. Se defendió de que en el acuerdo todo sea voluntario: “Kioto era legalmente vinculante y a todo el mundo le pareció poco. Es importante avanzar en vez de tener palabras en un papel”.

Como no había forma de acordar nada sobre cómo pasar de los objetivos voluntarios a un acuerdo legalmente vinculante en 2010 -tal como querían la UE y USA- la opción fue dejarlo en blanco. El papel no aclara si se prorrogara Kioto, si habrá un nuevo tratado ni cuándo. Simplemente no existe ninguna mención. En busca del consenso para salvar la cara se llegó a situaciones así.

Una vez pactado entre los cinco grandes, Obama anunció que se lo comunicaría “a los europeos” y luego al grupo de 28 jefes de Estado y de Gobierno de todos los grupos que preparaban el texto político.

El sistema de trabajo es el resultado de una estrategia de USA.

Obama, ganador del Nobel de la Paz por el mutilateralismo, envió una delegación de altísimo nivel a la cumbre.

Desde la primera semana, el enviado especial de Obama, Todd Stern, dirigió las negociaciones, mucho antes de que llegaran los ministros europeos. Por la cumbre han pasado siete seretarios (ministros) de su Administración, desde Hillary Clinton al premio Nobel de Física y secretario de Energía, Steven Chu.

Pero a la vez, Washington ha conseguido lo que George Bush no logró: sacar la negociación fuera del plenario de Naciones Unidas, donde cualquiera de los 193 países puede vetar cualquier acuerdo y eternizar las discusiones. Obama negoció a puerta cerrada, lo entregó al pleno y se fue.

Los delegados seguían enzarzados en discusiones sin final y en largos discursos con barrocas formas de cortesía diplomática -“con el debido respeto a esta presidencia y sin socavar su autoridad”, y frases similares cuando el avión presidencia aterrizaba en Washington.

Bush intentó crear un foro paralelo a la ONU en el que las grandes economías se pusieran de acuerdo para, de forma voluntaria, afrontar el cambio climático. Fracasó. Igual que ha ocurrido en Copenhague pero dentro de un edificio de Naciones Unidas.

“Lo ocurrido, el pacto a puerta cerrada refrendado por la ONU, tendrá enormes cnsecuencias, no solo para la Convención de Cambio Climático, sino para todo el sistema de Naciones Unidas. Vamos hacia la Organización Mundial del Comercio donde todo se decide a puerta cerrada”, lamentó resignado ayer por la mañana, después de más de 24 horas sin dormir, Kim Carsten, de WWF, uno de los únicos 300 miembros de ONG autorizados a entrar los últimos días de la cumbre. “Si la UE ha eliminado la unanimidad porque no sirve para 27 países con intereses comunes, ¿cómo va a servir para la ONU?”.

El problema es que el espectáculo que ofreció la ONU como alternativa fue lamentable. 183 países estaban de acuerdo y pedían apoyar el texto como la única solución posible. Pero el bloque bolivariano -Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Cuba- y Sudán se oponían. El sudanés Lumumba Stanislaus Di-Aping llegó a afirmar que el texto “es producto de la misma ideología que llevó a los hornos crematorios a seis millones de personas en Europa”, por lo que recibió reproches de decenas de Estados.

Durante 10 horas, toda la noche, decenas de países defendieron el texto, pero la ONU exige consenso y por la mañana Hugo Chávez y Evo Morales ya habían anunciado que bloquearían cualquier acuerdo porque no habían sido invitados a la reunión de 28 países y porque la ONU no funciona así.
A las 7:00, el ministro británico Ed Miliband, frenó -en el último segundo-, y a base de dar golpes en la mesa para llamar la atención del presidente, que el texto quedara incluido como una simple propuesta, lo que habría impedido aplicar los fondos de ayuda a los países en desarrollo.

Miliband, en una vibrante intervención advirtió de que si el acuerdo era rechazado “supondría romper la convención de Naciones Unidas”, algo que planeaba en el ambiente ya que de ninguna forma lo acordado por los líderes de 183 países iba a depender de Chávez.

“Ha sido el plenario más vergonzoso al que he asistido. Si no somos capaces de ponernos de acuerdo en esto, ¿cómo vamos a alcanzar un tratado vinculante?”, declaró el representante saudí.

Pasadas las 10:00, tras 2 horas de tregua para consultar con los servicios jurídicos, la cumbre “tomó nota” del acuerdo y el presidente golpeó con la maza a toda velocidad para que nadie pudiera protestar. La fórmula permite, según el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que el acuerdo “entre en vigor inmediatamente”, dijo tras observar mudo desde la presidencia 10 horas de descontrol.

La reacción de Miliband, una de las figuras clave del laborismo británico, salvó la cara de la UE. Apartada en la negociación clave, los europeos se van de Copenhague con la sensación de que les han robado la cartera, que el proceso que lideraron durante dos décadas ya no está bajo su control y que, los nuevos capitanes quieren ir en otra dirección.

Barroso hizo malabarismos: “La UE lidera cuando se trata de elevar los objetivos, pero no está cuando lo que se busca es reducir la ambición”. La UE se reserva su oferta de ampliar su recorte de emisiones del 20% actual al 30% hasta ver cómo evoluciona la negociación. Los delegados europeos musitaban por los pasillos las palabras “Decepción, desastre y fiasco”. “Es el mundo que tenemos”, lamentaban. Y, sin embargo, el pacto se salvó por el empuje de un británico, no por la representación estadounidense.

La reacción china al acuerdo también fue fría. Cuando Jiabao aceptó el pacto, uno de sus ministros comenzó a gritar en chino con gestos de desacuerdo. “La traductora no dijo qué gritaba”, explica una fuente presente en el encuentro.

En el plenario que después adoptó el pacto entre los cinco grandes, China no defendió ni una sola vez su aprobación frente a las críticas del bloque bolivariano. La delegación china aplaudía las declaraciones de estos países contra la forma “antidemocráctica en la que se adoptó el acuerdo”, según negociadores en la sala, cerrada a la prensa por primera vez en 10 años. Fuentes de la ONU dudan de que Beijing buscara boicotear su acuerdo a través de otros países: “Probablemente lo hacían porque arremetían contra USA y los países ricos”.

La dificultad para alcanzar un acuerdo puede parecer excesiva, pero es que las implicaciones de la lucha contra el cambio climático son inabarcables: para conseguir limitar la temperatura y estabilizar la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera hace falta una revolución industrial con energía verde, dejar atrás el petróleo, actuar sobre el comercio internacional, tratar la aviación, evitar la deforestación…

El acuerdo incluye que el Fondo del Clima pagará a los países tropicales para que no talen sus bosques, imprescindibles para el planeta. Luz entre las sombras.

> EMISIONES. Los países “subrayan que el cambio climático es uno de los grandes retos de nuestro tiempo” y que hay actuar para “estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que prevega una interferencia antropogénica con el clima (…) por lo que el aumento en la temperatura global debería estar por debajo de dos grados centígrados”. Para ello se comprometen a “cooperar para conseguir que las emisiones nacionale stoquen techo lo antes posible”. El acuerdo no incluye la concentración de CO2 necesaria -450 partes por milón- para ese objetivo, ni el año del máximo de emisiones, entre 2015 y 2020, según el IPCC, ni la necesidad de que las emisiones en 2050 sean la mitad que en 1990.

> PLANES NACIONALES. Los países desarrollados “se comprometen a presentar objetivos de reducción de emisiones antes del 1 de febrero de 2010”. “Estas reducciones y la financiación a los países en desarrollo será declaras, medidas y verificadas” por la ONU.

> Los países en desarrollo podrá “implantar medidas de mitigación” de emisiones que comunicarán antes de febrero de 2010. Estas acciones serán objeto de “declaración, medida y verificación nacional” y cada dos años informarán a la ONU y habrá un sistema de “internacional de consulta y análisis bajo guías claramente definidas que aseguren que se respeta su soberanía nacional”. Las acciones financiados ocn dinero internacional estarán sujetas a la supervisión normal de la ONU.

India: ‘Buen acuerdo para los países en desarrollo

El ministro de Medio Ambiente indio, Jairam Rameshhoy, considera que se trata de “un buen acuerdo no sólo para India, sino para toda la alianza BASIC”, integrada por Brasil, Sudáfrica, India y China. “Estoy muy feliz de que esta alianza haya funcionado”.

El primer ministro indio, Manmohan Singh, que regresó este sábado a Nueva Delhi, dijo en Copenhague que India, el cuarto mayor emisor de gases de efecto invernadero, recortará sus emisiones, independientemente del resultado de la cumbre. India se comprometió voluntariamente a reducir las emisiones en un 20-25% hasta 2020, dijo Singh, añadiendo que el plan de acción nacional pretende generar 20.000 megawatios de energía solar hasta 2022. Ello supondrá aumentar la eficiencia energética de la inustria del país.

La oposición en Sudáfrica: “Acuerdo inaceptable”

La oposición política y activistas defensores del medio ambiente en Sudáfrica han calificado de “inaceptable” el controvertido acuerdo. El portavoz de cuestiones medioambientales de la opositora Alianza Democrática, Garreth Morgan, dijo que al pacto liderado por el presidente estadounidense, Barack Obama, “le falta ambición” y margina a los países en desarrollo.

“El acuerdo no es aceptable en su estado actual”, dijo. El resultado no fue una sorpresa pero tampoco un error rotundo, añadió, al tiempo que consideró que le faltó concreción para ser beneficioso para el mundo en desarrollo.

También se mostró decepcionado el lobby medioambiental ‘Earthlife Africa’, basado en Johannesburgo. “Hemos logrado algo muy decepcionante y nada cerca de lo que esperábamos”, dijo el portavoz para el cambio climático, Richard Worthington, en conversación telefónica desde Copenhague.

Fuente: Urgente24

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