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E.I. Ruíz Giménez: la revolución silenciosa de una escuela infantil en situación precaria

26 abril 2010

Escuelas infantiles en peligro

El Lector Alternativo – 23 Abr 2010

“Desde 2002, la Escuela Infantil Ruíz Jiménez (Madrid) la rigen 20 mujeres y hombres sobre un modo cooperativo. Cada uno, desde la cocinera hasta la directora, gana lo mismo. Porque cada uno participa con su valor y su entusiasmo a la misma causa: el bienestar y el desarrollo de los niños y por ende, de sus familias; y su aprendizaje de integración en la sociedad.

En la Escuela Ruíz Jiménez les queda un año de espera. En 2010/2011 les toca turno de sorteo de escuelas semi-públicas a fondos privados premiándose el proyecto financiero sobre el proyecto educativo . ¿Vivirán o morirán? Si mueren, muere también un espacio vital, un lugar de encuentro humano, una revolución silenciosa, amorosa y pacífica. Un verdadero tesoro humano.

Pero pregunto, en la época que nos toca vivir,
¿a quien le importa lo humano?”
Stéphanie, madre de alumna

Stéphanie, madre de una alumna de la Escuela Infantil Ruíz Jiménez ubicada en el barrio de Salamanca de Madrid, nos envía un texto sincero a El Lector Alternativo Opina en el que denuncia el próximo fin de la escuela infantil a la que asiste su hija y homenajea la labor de las 20 personas que la componen y la crearon en el 2002 bajo la forma de cooperativa, “La oreja verde”.

Stéphanie valora y agradece su funcionamiento y gestión preocupándose por el bienestar de los bebés de 4 a 30 meses que allí acuden y desarrollando una revolución diaria en la  que todos los integrantes se sienten arropados, amados y en “tribu”.

La ley les va a obligar a aumentar el número de niños por cuidador -lo contrario a otros países europeos- disminuyendo la calidad, afectividad y seguridad, y, además, pasará de gestión semi-pública a fondos exclusivamente privados, lo que considera esta madre perjudicará totalmente a los niños.

Es triste que en un país que no apoya a las familias en su crianza y que aboca a la mayoría a guarderías demasiado tempranas, no se apoyen más iniciativas como esta tan beneficiosa para los niños, sus padres y la sociedad.

Es un ejemplo más de la mercantilización de la infancia a todos los niveles y de un modelo social equivocado que, no sólo no facilita experiencias más “humanas”, sino que las boicotea.

Estas son las palabras de Stéphanie y esperamos que encuentren una solución a su problema porque, aunque es realmente difícil y las zancadillas no faltan, otros proyectos educativos y sociales consiguen sobrevivir. Ojalá hallen su propio camino.

Nuestra escuela infantil está en peligro. De gestión privada con fondos públicos, la E. I. Ruíz Jiménez (única escuela infantil pública del barrio de Salamanca) saldrá a concurso en 2010/11. Es decir, el equipo profesional que la lleva desde 2002 sobre un modo cooperativo, puede encontrarse a la calle del día a la mañana. Este texto a modo de homenaje.

Lejos de la vorágine de la ciudad, del tráfico que se vuelve imposible a esas horas de la mañana, lejos del ruido, de las luces, de las tiendas, de los teléfonos y de los ordenadores, lejos de las negociaciones, de las luchas de poderes, de las peleas diarias, existe un lugar íntimo, soleado, pacífico y tierno. Un lugar dónde cada día se produce una pequeña revolución. Una revolución silenciosa, amorosa y pacífica. Es un cambio cotidiano, permanente, cariñoso, tierno y compartido.

Ese lugar existe y se llama “Escuela infantil Ruíz Jiménez”, un nombre muy normal y corriente, muy modesto… y sin embargo no tiene nada que envidiar a los Montessori schools, métodos Waldorf, u otros Colegio “del Estilo”…

Aquí, un grupo de 20 mujeres y hombres, reunidos alrededor de un proyecto de empresa cooperativa, “La oreja verde”, hace la revolución cada día. Cuando acogen a cada niño con su nombre y personalidad, y arropan a cada familia con la certeza de que todo va a ir muy bien hoy. ¿Qué cosa más importante que sentirse seguro y arropado para una madre y su bebe de entre 4 meses y 30 meses, quienes se van a separar durante unas largas horas mientras dure el horario de trabajo?

Este grupo de mujeres y hombres hacen la revolución cuando organizan los rituales de acogida, asambleas, canciones, aseo y limpieza, comidas, sueño, orden, palabras, explicaciones, verdades nombradas, diálogos abiertos. Cuando cada día compartido y cada siesta de descanso forman parte de la nutrición afectiva. “Cambiamos el mundo cuando conservamos el valor sagrado que tienen los pequeños actos de intercambio humano (esa frase no es de mi, es de Laura Gutman, psicoterapeuta familiar argentina).”

Desde 2002, la Escuela Infantil Ruíz Jiménez la rigen 20 mujeres y hombres sobre un modo cooperativo. Cada uno, desde la cocinera hasta la directora, gana lo mismo. Porque cada uno participa con su valor y su entusiasmo a la misma causa: el bienestar y el desarrollo de los niños y por ende, de sus familias; y su aprendizaje de integración en la sociedad.

Aquí, la comida es casera y se comparten riquísimas recetas con las familias.

Aquí, los bebes y niños pequeños no llevan delantales ni chándales “corporativos” y se pueden manchar, porque antes de saber estarse limpio hay que saber estarse sucio.

Aquí hay una sala grande para la psicomotricidad con módulos de espuma ligeros que los niños desplazan a gusto para modelar sus propios espacios dónde moverse.

Aquí, hay un patio grande y soleado para tomar el sol y/o el frío cada día porque es importante conocer el adentro y el afuera.

Aquí se puede pintar con yogur, se puede modelar con espaguetis, se puede jugar con gelatina ¡y comérsela! Se construye y se destruye con cartón, cajas, madera, metal y plástico (llámense juegos heurísticos), porque los niños deben explorar todos sus sentidos para sentirse parte integrante de la vida.

Aquí se baila, se canta y se juega a todas horas. Aquí se les acerca a los niños los artes, la pintura, la música, la danza y el teatro porque nada más importantes que los artes para explorar los sentidos y la alegría de vivir.

Aquí es un espacio abierto para los papas, las mamas, los hermanos, las hermanas, los abuelos, las abuelas, los tíos, las tías, los primos, las primas, los amigos y las amigas que forman parte del entorno del niño, porque nada más importante saberse parte integrante de su tribu antes de integrar la sociedad.

Aquí nos sentimos seguros, amados, y protegidos. Nos sentimos en familia. Porque este grupo de mujeres y hombres permanecen. Son los mismos desde 2002.

Este espacio vital para nosotros, los padres y los niños, está en vía de extinción.

  • Primero la ley de los mínimos, aumentando el ratio de niños por educador/a, aumentando también la inseguridad.
  • Luego, la depreciación del título de educador/a infantil, cada cual pudiéndose inventarse educador/a.
  • Y ahora, el sorteo de las escuelas semi-públicas (gestionadas por empresas privadas con fondos públicos, el caso de la escuela R. J. con La oreja verde) a fondos privados, premiándose el proyecto financiero sobre el proyecto educativo. Cualquier empresa – ¡de limpieza! si, si ¡se ha visto! – puede apropiarse de nada más y nada menos… que la vida de nuestros hijo/as. Ajustando presupuestos dónde haga falta (salarios, personal, comida…).

En la Escuela Ruíz Jiménez les queda un año de espera. En 2010/2011 les toca turno de sorteo. ¿Vivirán o morirán? Si mueren, muere también un espacio vital, un lugar de encuentro humano, una revolución silenciosa, amorosa y pacífica. Un verdadero tesoro humano.

Pero pregunto, en la época que nos toca vivir, ¿a quien le importa lo humano?

Stéphanie, madre de alumna. En Madrid, el 17 de marzo de 2010.

Foto: Flickr

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