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DOSSIER. El Estado Sionista (no el pueblo) de Israel, criminal e impune, ha de ser detenido junto al movimiento global que lo dirige

29 junio 2010

https://i2.wp.com/attorneygeneral.utah.gov/cmsimages/usa_israel_flag.jpg

DOCE RAZONES POR LAS QUE HAY QUE DETENER AL ESTADO TERRORISTA DE ISRAEL

torontocosme | 12 de junio de 2010 | 11 minutos

El investigador ADRIAN SALBUCHI confeccionó una docena de razones por las que la Comunidad Internacional debe detener a Israel.

Fuente: canal de Toronto Cosme en YouTube

https://i1.wp.com/1.bp.blogspot.com/__F-nwEcom5s/SWMIw7W0wOI/AAAAAAAADv8/6HtGU0UPMJg/s400/Israel-Nazi+Flag.bmp

Los dueños del sistema

El poder oculto: de donde nace la impunidad de Israel

por Manuel Freytas*

La gran complicidad internacional con las masacres periódicas israelíes no se gestan por miedo a Israel, sino por miedo a lo que representa el Estado judío. Israel es el símbolo más emblemático, la patria territorial del sionismo capitalista que controla el mundo sin fronteras desde los directorios de los bancos y corporaciones trasnacionales. Israel, básicamente, es la representación nacional de un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos. Y que controla el planeta desde los bancos centrales, las grandes cadenas mediáticas y los arsenales nucleares militares.



21 de junio de 2010 Herramientas

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 Palestina/Israel

Temas
 Globalización económica
 Vigilancia sobre los pueblos

El poder oculto

Israel, es la más clara referencia geográfica del sistema capitalista trasnacionalizado que controla desde gobiernos hasta sistemas económico productivos y grandes medios de comunicación, tanto en los países centrales como en el mundo subdesarrollado y periférico.

El Estado judío, más allá de su incidencia como Nación, es el símbolo más representativo de un poder mundial controlado en sus resortes decisivos por grupos minoritarios de origen judío, y conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.

Con una población de alrededor de 7,35 millones de habitantes, Israel es el único Estado judío del mundo.

Pero cuando hablamos de Israel, hablamos (por extensión) de la referencia más significante de un sistema capitalista globalizado que controla gobiernos, países, sistemas económicos productivos, bancos centrales, centros financieros, arsenales nucleares y complejos militares industriales.

Cuando hablamos de Israel, hablamos antes que nada de un diseño estratégico de poder mundial que lo protege, interactivo y totalizado, que se concreta mediante una red infinita de asociaciones y vasos comunicantes entre el capital financiero, industrial y de servicios que convierte a los países y gobiernos en gerencias de enclave.

El lobby sionista que sostiene y legitima la existencia de Israel, no es un Estado en el lejano Medio Oriente, sino un sistema de poder económico planetario (el sistema capitalista) de bancos y corporaciones trasnacionales con judíos dominando la mayoría de los paquetes accionarios o hegemonizando las decisiones gerenciales desde puestos directrices y ejecutivos.

Quien se tome el trabajo de investigar el nombre de los integrantes de los directorios o de los accionistas de la grandes corporaciones y bancos transnacionales estadounidenses y europeos que controlan desde el comercio exterior e interior hasta los sistemas económico productivos de los países, tanto centrales como «subdesarrollados» o «emergentes», podrá fácilmente comprobar que (en una abrumante mayoría) son de origen judío.

Los directivos y accionistas de las primeras treinta megaempresas trasnacionales y bancos (las más grandes del mundo) que cotizan en el indice Dow Jones de Wall Street, son mayoritariamente de origen judío.

Megacorporaciones del capitalismo sin fronteras como Wal-Mart Stores, Walt Disney, Microsoft, Pfizer Inc, General Motors, Hewlett Packard, Home Depot, Honeywell, IBM, Intel Corporation, Johnson & Johnson, JP Morgan Chase, American International Group, American Express, AT & T, Boeing Co (armamentista), Caterpillar, Citigroup, Coca Cola, Dupont, Exxon Mobil (petrolera), General Electric, McDonalds, Merck & Co, Procter & Gamble, United Technologies, Verizon, son controladas y/o gerenciados por capitales y personas de origen judío.

Estas corporaciones representan la crema de la crema de los grandes consorcios trasnacionales judeo sionistas que, a través del lobby ejercido por las embajadas estadounidenses y europeas, dictan y condicionan la política mundial y el comportamiento de gobiernos, ejércitos, o instituciones mundiales oficiales o privadas.

Son los amos invisibles del planeta: los que manejan a los países y a presidentes por control remoto, como si fueran títeres de última generación.

Quien investigue con este mismo criterio, además, los medios de comunicación, la industria cultural o artística, cámaras empresariales, organizaciones sociales, fundaciones, organizaciones profesionales, ONGs, tanto en los países centrales como periféricos, se va a sorprender de la notable incidencia de personas de origen judío en sus más altos niveles de decisión.

Las tres principales cadenas televisivas de EEUU (CNN, ABC, NBC y Fox) , los tres principales diarios (The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post) están controlados y gerenciados (a través de paquetes accionarios o de familias) por grupos del lobby judío, principalmente neoyorquino.

Asimismo como las tres más influyentes revistas (Newsweek, Time y The New Yorker), y consorcios hegemónicos de Internet como Time-Warner (fusionado con América on Line) o Yahoo, están controlados por gerenciamiento y capital judío que opera a nivel de redes y conglomerados entrelazados con otras empresas.

Colosos del cine de Hollywood y del espectáculo como The Walt Disney Company, Warner Brothers, Columbia Pictures, Paramount, 20th Century Fox, entre otros, forman parte de esta red interactiva del capital sionista imperialista.

La concentración del capital mundial en mega-grupos o mega-compañías controladas por el capital sionista, en una proporción aplastante, posibilita decisiones planetarias de todo tipo, en la economía, en la sociedad, en la vida política, en la cultura, etc., y representa el aspecto más definitorio de la globalización impuesta por el poder mundial del sistema capitalista imperial.

El objetivo central expansivo de este capitalismo sionista trasnacionalizado es el control y el dominio (por medio de las guerras de conquista o de «sistemas democráticos) de recursos naturales y sistemas económico – productivos, en un accionar que sus defensores y teóricos llaman “políticas de mercado”».

El capitalismo transnacional, a escala global, es el dueño de los estados y sus recursos y sistemas económico- productivos, no solamente del mundo dependiente, sino también de los países capitalistas centrales.

Por lo tanto los gobiernos dependientes y centrales son gerencias de enclave (por izquierda o derecha) que con variantes discursivas ejecutan el mismo programa económico y las mismas líneas estratégicas de control político y social.

Este capitalismo transnacional «sin fronteras» del lobby sionista que sostiene al Estado de Israel se asienta en dos pilares fundamentales: la especulación financiera informatizada (con asiento territorial en Wall Street ) y la tecnología militar-industrial de última generación (cuya expresión máxima de desarrollo se concentra en el Complejo Militar Industrial de EEUU).

El lobby sionista internacional, sobre el cual se asientan los pilares existenciales del Estado de Israel, controla desde gobiernos, ejércitos, policías, estructuras económicos productivas, sistemas financieros, sistemas políticos, estructuras tecnológicas y científicas, estructuras socio-culturales, estructuras mediáticas internacionales, hasta el poder de policía mundial asentado sobre los arsenales nucleares, los complejos militares industriales y los aparatos de despliegue militar de EEUU y de las potencias centrales.

A ese poder, y no al Estado de Israel, es al que temen los presidentes, políticos, periodistas e intelectuales que callan o deforman a diario los genocidios de Israel en Medio Oriente temerosos de quedar sepultados de por vida bajo la lápida del «antisemitismo».

El lobby imperial

El lobby sionista pro-israelí, la red del poder oculto que controla Casa Blanca, el Pentágono y la Reserva Federal no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street. Un detalle a tener en cuenta, para no confundir la religión con el mito y el negocio.

Cuando se refieren al lobby sionista (al que llaman lobby pro-israelí) la mayoría de los expertos y analistas hablan de un grupo de funcionarios y tecnócratas, en cuyas manos está el diseño y la ejecución de la política militar norteamericana.

A este lobby de presión se le atribuye el objetivo estratégico permanente de imponer la agenda militar y los intereses políticos y geopolíticos del gobierno y el Estado de Israel en la política exterior de EEUU.

Como definición, el lobby pro-israelí es una gigantesca maquinaria de presión económica y política que opera simultáneamente en todos los estamentos del poder institucional estadounidense: Casa Blanca, Congreso, Pentágono, Departamento de Estado, CIA y agencias de la comunidad de inteligencia, entre los mas importantes.

Por medio de la utilización política de su poder financiero, de su estratégica posición en los centros de decisión, los grupos financieros del lobby ejercen influencia decisiva en la política interna y externa de EEUU, la primera potencia imperial, además de su papel dominante en la financiación de los partidos políticos, de los candidatos presidenciales y de los congresistas.

A nivel imperial, el poder financiero del lobby se expresa principalmente por medio de la Reserva Federal de EEUU, un organismo clave para la concentración y reproducción del capital especulativo a nivel planetario.

El corazón del lobby sionista estadounidense es el poderoso sector financiero de Wall Street que tiene directa implicancia y participación en el nombramiento de funcionarios claves del gobierno de EEUU y de los órganos de control de política monetaria e instituciones crediticias (nacional e internacional) con sede en Washington y Nueva York.

Los organismos económicos financieros internacionales como la OCDE, el Banco Mundial, el FMI, están bajo directo control de los bancos centrales y de los gobiernos de EEUU y de las potencias controladas por el lobby sionista internacional (Gran Bretaña, Alemania, Francia, Japón, entre las más relevantes).

Organizaciones y alianzas internacionales como la ONU, el Consejo de Seguridad y la OTAN están controlados por el eje sionista USA-Unión Europea cuyas potencias centrales son las que garantizan la impunidad de los exterminios militares de Israel en Medio Oriente, como sucedió con la última masacre de activistas solidarios con el pueblo de Gaza.

Las principales instituciones financieras del lobby (Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers, etc) y los principales bancos (Citigroup, JP Morgan y Merrill Lynch, etc), influyen decisivamente para el nombramiento de los titulares de la Reserva Federal, el Tesoro, y la secretaría de Comercio, además de los directores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

El mito del «antisemitismo»

A este fenómeno de «poder capitalista mundial» judío, y no a Israel, es lo que temen los presidentes, políticos, periodistas, e intelectuales que evitan puntillosamente condenar o nombrar los periódicos genocidios militares de Israel en Gaza, repitiendo lo que ya hicieron durante la masacre israelí en Libano en el 2006.

La gran complicidad internacional con las masacres periódicas israelíes no se gestan por miedo al Estado de Israel sino por miedo a lo que representa el Estado de Israel.

No se trata de Israel, un Estado sionista más, sino del «Gran Israel», la patria del judaísmo mundial (con territorio robado a los palestinos), de la cual todos los judíos del mundo se sienten sus hijos pródigos desperdigados por el mundo.

No se trata de Israel, sino de las poderosas organizaciones y comunidades judías mundiales que apoyaron en bloque el genocidio militar de Israel en Gaza, que utilizan su poder y «escala de prestigio» (construida mediante su victimización histórica con el Holocausto) para convertir en un leproso social al que se atreva criticar o a levantar la voz contra el exterminio militar israelí en Gaza.

Los gobiernos del mundo capitalista, los periodistas, intelectuales, organizaciones sindicales y sociales no le temen a Israel, sino a su lapidación social como «antisemita» (mote que se le otorga al que enfrenta y/o denuncia al sionismo judío).

No le temen al Estado de Israel, sino a los hijos de Israel camuflados en los grandes centros de decisión del poder mundial, sobre todo económicos-financieros y mediático-culturales.

Los políticos, intelectuales y periodistas del sistema no temen a Israel, sino que temen a los medios, organizaciones y empresas judías, y a su influencia sobre los gobiernos y procesos económicos-culturales del sistema sionista capitalista extendido por todos los países a escala planetaria.

En definitiva temen que las empresas, las universidades, las organizaciones y las fundaciones internacionales sionistas que financian y o promocionan sus ascensos y puestos en la maquinaria del sistema los declaren «antisemitas» y los dejen sin trabajo, sin vacaciones y sin jubilación.

Esa es la causa principal que explica porque los intelectuales, académicos y periodistas del sistema viven elucubrando sesudos análisis de la «realidad» política, económica y social sin la presencia de la palabra judío o del sistema capitalista que paga por sus servicios.

Si bien hay un grupo de intelectuales y de militantes judíos de izquierda (entre ellos Chomsky y Gelman, entre otros) que condenaron y protestaron contra el genocidio israelí en Gaza, la mayoría abrumante de las comunidades y organizaciones judías a escala planetaria apoyaron explícitamente la masacre de civiles en Gaza argumentando que se trataba de una «guerra contra el terrorismo».

A pesar de que Israel no invadió ni perpetró un genocidio militar en Gaza con la religión judía, sino con aviones F-16, misiles, bombas de racimo, helicópteros Apache, tanques, artillería pesada, barcos, sistemas informatizados, y una estrategia y un plan de exterminio militar en gran escala, quien cuestione esa masacre es condenado por «antisemita» por el poder judío mundial distribuido por el mundo.

A pesar de que el lobby judío sionista que controla Israel, tanto como la Casa Blanca, el Tesoro y la Reserva Federal de EEUU no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street, el que lo critique es tildado de inmediato como «antisemita» o «nazi» por las estructuras mediáticas y culturales controlados por el poder judío mundial.

Las campañas de denuncia de antisemitismo con las que Israel y las organizaciones judías buscan neutralizar a las criticas contra la masacre, abordan la cuestión como si el sionismo judío (sostén del estado de Israel) fuera una cuestión «racial» o religiosa, y no un sistema de dominio imperial que abarca interactivamente el plano económico, político, social y cultural, superando la cuestión de la raza o de las creencias religiosas.

El lobby sionista no controla el mundo con la religión: lo maneja con bancos, trasnacionales, hegemonía sobre los sistemas económicos-productivos, control sobre los recursos naturales, control de la red informativa y de manipulación mundial, y manejo de los valores sociales a través de la publicidad, la cultura y el consumo estandarizado y globalizado por los medios de comunicación.

En definitiva, el lobby judío no representa a ninguna sinagoga ni expresión racial, sino que es la estructura que maneja el poder mundial a través del control sobre los centros económicos-financieros y de decisión estratégica del sistema capitalista expandido como civilización «única».

Antes que por la religión y la raza, el lobby sionista y sus redes se mueven por una ideología política funcional: el sionismo capitalista-imperial que antepone el mercado, la concentración de riqueza, la «política de negocios», a cualquier filosofía que roce las nociones del «bien» o del «mal» entendidos dentro de parámetros sociales.

Entonces: ¿De qué hablan cuando hablan de «antisemitismo» o de «anti-judaismo religioso? ¿En que parámetros referenciales se basa la condición de antisemita»? ¿Quién es antisemita? ¿Quién critica a los judíos por su religión o por su raza en las sociedades del mundo?

A lo sumo, a los judíos, como está probado en la realidad social de cualquier país, no se los critica por su religión o condición racial sino por su apego excesivo al status del dinero (también cultivado por otras colectividades) y a integrar estructuras o jerarquías de poder dentro de un sistema injusto de opresión y de explotación del hombre por el hombre, como es el sistema capitalista.

Salvo los grupos minoritarios de fanáticos y racistas que sólo se representan a sí mismos, en las sociedades (salvo el nazismo alemán y algunas excepciones) casi nunca hubo «persecución religiosa o racial» del judío, si no que hubo una asociación del judío con la «peor cara del capitalismo», representada en el sistema económico-financiero especulativo.

En resumen

El lobby sionista que protege al Estado de Israel (por «derecha» y por «izquierda») esta conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.

Sus redes se expresan a través de una multiplicidad de organizaciones dedicadas a promover el actual modelo global, entre las que se cuentan principalmente: The Hudson Institute, The RAND Corporation, The Brookings Institution, The Trilateral Commission, The World Economic Forum, Aspen Institute, American Enterprise Institute, Deutsche Gesellschaft für Auswärtigen Politik, Bilderberg Group, Cato Institute, Tavestock institute, y el Carnegie Endowment for International Peace, entre otros.

Todos estos think tanks o «bancos de cerebros», reúnen a los mejores tecnócratas, científicos y estudiosos en sus respectivos campos, egresados de los las universidades de EEUU, Europa y de todo el resto del mundo.

El lobby no responde solamente al Estado de Israel (como afirman los analistas de la «cara derechista» de los neocons) sino a un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos.

El lobby no solamente está en la Casa Blanca sino que abarca todos los niveles de las operaciones del capitalismo a escala trasnacional, cuyo diseño estratégico está en la cabeza de los grandes charmans y ejecutivos de bancos y consorcios multinacionales que se sientan en el Consenso de Washington y se reparten el planeta como si fuera un pastel.

Ni la izquierda ni la derecha partidaria hablan de este poder «totalizado» por la sencilla razón de que ambas están fusionadas (a modo de alternativas falsamente enfrentadas) a los programas y estrategias del capitalismo trasnacional que controla el planeta.

Por lo tanto, y mientras no se articule un nuevo sistema de comprensión estratégica (una «tercera posición» revolucionaria del saber y el conocimiento) el poder mundial que controla el planeta seguirá perpetuándose en las falsas opciones de «izquierda» y «derecha».

Y el lobby judío de «derecha» de los republicanos conservadores seguirá sucediendo al lobby judío «de izquierda» de los demócratas liberales en una continuidad estratégica de las mismas líneas rectoras del Imperio sionista mundial.

Y las masacres del Estado de Israel seguirán, como hasta ahora, impunes y protegidas por las estructuras del sistema de poder mundial sionista capitalista que lo considera como su «patria territorial».

 Manuel Freytas
Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica.
Los artículos de esta autora o autor

Fuente: Red Voltaire

AMPLIACIÓN  Y DOCUMENTACIÓN BÁSICA SOBRE ESTA TEMÁTICA, en el comentario de Arturo Rafael Seguí López

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Liberación Ahora

13 comentarios
  1. 29 junio 2010 1:58 PM

    Muchas gracias Freeman, por decir una vez más las cosas como son. Aunque duela.

    Hace décadas la Ciencia tendía a dividir la humanidad en diferentes razas, atendiendo a variaciones en el aspecto de los individuos. Sin embargo, con los avances científicos en la genética y en otros campos, cada vez más investigadores concluyen que no hay ninguna base en el ADN para diferenciar las “razas” humanas, sino que sólo existe una raza: la humana. Todos somos la misma familia, todos somos hermanos, le pese a quién le pese.

    La antigua división en razas se mantiene (sin base biológica) para pretender justificar determinadas políticas y grupos de presión que no tienen justificación ni legitimidad alguna. La Ciencia cada vez más no habla de “razas” sino de “etnias”, que consisten en grupos humanos que comparten culturas y antecedentes históricos comunes. Y por supuesto no hay ninguna diferenciación genética entre las etnias, tan solo distintos usos y costumbres sociales y culturales.

    Nadie puede definir que caracteriza a la “raza judía”, o que la diferencia de otras “razas”, porque tal cosa no existe. Es un mito impuesto en el pensamiento colectivo, que está al servicio de las políticas racistas sionistas.

    Por otra parte, los “pueblos semitas” no se caracterizan por compartir una biología diferente al resto del mundo, sino por su afinidad lingüística. Y así la familia de lenguas semitas incluye las formas antiguas y modernas del árabe, el hebreo, el arameo, el asirio, el siríaco, el acadio, el yehén, el tigriña y otros idiomas (Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Semitas). Es un oxímoron (una contradicción “in terminis”) que alguien que habla en lengua árabe sea declarado “anti-semita”: si habla árabe es semita, y si es “anti-semita” no puede hablar árabe.

    El Sionismo (http://es.wikipedia.org/wiki/Sionismo) es una forma de política racista, criminal y explotadora, con la que cualquier persona normal no puede estar de acuerdo. Se basa en engañar al colectivo con mitos como la raza judía (que no existe) o el anti-semitismo (que tampoco existe). Y poco o nada tienen que ver las políticas sionistas con los verdaderos hebreos. Los usan como excusa, y tergiversan sin rubor sus costumbres y textos sagrados, pero nada más. De hecho, muchas voces que se levantan valientes contra los excesos sionistas provienen de intelectuales judíos (como Chomsky y Gelman, mencionados en este artículo).

    Véase también, por ejemplo, la página del Judaísmo Internacional. También está posicionada en contra de las atrocidades sionistas:

    http://www.nkusa.org/foreign_language/spanish/judaismo.cfm

    No nos dejemos engañar. No tiene nada que ver el Judaísmo con las prácticas imperialistas y genocidas del Sionismo.

    Una selección muy manipulada entre los crímenes de guerra que todos los bandos cometieron en los años cuarenta del siglo pasado, se utiliza para justificar nuevos horrores sin fin en el mundo actual y que cada matanza sionista quede impune. Lo cual es una aberración se mire como se mire.

    Mucha gente ignora por ejemplo que el Sionismo declaró la guerra a Alemania en 1932-33, años antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, como se publicó en los periódicos de la época:

    http://www.polityzen.com/2009/02/el-sionismo-declara-la-guerra-alemania.html
    http://universalis.mforos.com/1233595/7271842-sion-declara-la-guerra-al-pueblo-aleman-desde-1932/

    El llamado “Holocausto” es un tema tabú, que no pueden estudiar ni revisar abiertamente los historiadores como hacen con cualquier hecho de la Historia. Cualquier intento revisionista se tilda inmediatamente de “negacionista”, “antisemita” y/o “nazi”, para que así pueda ser declarado ilegal en muchos países occidentales. De esta forma se aborta y se prohíbe cualquier investigación independiente y seria sobre el tema, presentando al profesor universitario como si fuera un “skin-head” radical y terrorista. Y por cierto, es también bastante sospechosa en sí misma esta curiosa muestra de “libertad de expresión”, “libertad de información”, y “libertad de investigación”. Si de veras no hay nada que ocultar, ¿para qué tanta persecución impuesta por ley contra los profesionales de la Historia?.

    Uno de los ejemplos más conocidos de esta “industria de la lástima”, el llamado “Diario de Ana Frank”, es una burda falsificación demostrada ante los tribunales (un detalle, por ejemplo, es que cuando murió Ana no existía el invento del bolígrafo, con el que está escrita esta fantasía). Y sin embargo, el supuesto “Diario” sigue siendo “lectura obligatoria” en las escuelas de varios países, con amenazas disciplinarias contra los maestros que osen manifestar sus dudas al respecto:

    http://www.rafapal.com/?page_id=652

    En fin, como siempre, no deberíamos tratar de aprender Historia por las películas de Hollywood. Es preferible ver las cosas como son realmente, aunque no nos gusten. ¿Y cómo podemos distinguir quién es quién entre tanto engaño?. Personalmente me quedo con el sabio consejo de la Biblia: “Por sus obras los conoceréis”.

    A favor de la convivencia pacifica de todos los pueblos, todas las religiones y todas las culturas cada cual con sus propias señas de identidad que nos enriquecen a todos. En contra del crimen organizado, que usa cualquier engaño como excusa para sus fines inadmisibles.

    Muchas gracias,
    Arturo

  2. 29 junio 2010 3:20 PM

    Hola de nuevo.

    En una curiosa sincronía con todo lo anterior, me acaba de llegar una reflexión inteligente sobre el Sionismo y la Humanidad, que quisiera compartir con todos vosotros. Fue publicada por el famoso escritor de etnia judía Isaac Asimov en su autobiografía:

    http://fonollosa-vibracioncosmica.blogspot.com/2010/06/isaac-asimov-y-el-estado-de-israel.html

  3. 29 junio 2010 6:11 PM

    Muchas gracias, querido Arturo, por estas magníficas aportaciones documentales y las explicaciones, tan oportunas y valiosas, que compartes. Son un complemento perfecto para este dossier, y brindarán al lector un bagaje informativo que es básico para comprender esta oscura temática, sobre todo para todas aquellas personas (una gran mayoría) que rara vez habían oído o leído algo acerca del movimiento sionista y sus grandes implicaciones en lo que respecta al sistema global actual (y pasado). Es un tema (aún tabú para quienes creen los tópicos oficiales) que efectivamente es preciso entender, así como explicarlo cuidadosamente y difundirlo con claridad a toda la sociedad, para que el colectivo pueda hacerse una idea cabal acerca del mundo en el que vive, sobre el sistema socio-económico y los movimientos y lobbys, discretos u ocultos, que lo sostienen y dirigen sin escrúpulos, en pro de sus exclusivos intereses, contrarios al bien común y en franca oposición a la democracia y los derechos humanos, como así lo reflejan inequívocamente los hechos consumados (criminales, genocidas), ejecutados por los estados y corporaciones de dicho lobby.

    Un abrazo,
    Freeman

    • 29 junio 2010 10:13 PM

      Muchas gracias a ti, querido hermano del alma, por publicar estas verdades.

      Personalmente siento un profundo cariño y simpatía por el verdadero Judaísmo, por lo que duele más todavía si cabe el ver cómo el crimen internacional intenta escudarse tras los judíos, inventando y esgrimiendo una mentira tras otra.

      Que nadie crea que las palabras “Judaísmo” y “Sionismo” son sinónimos, términos equivalentes que se puedan intercambiar el uno por el otro:

      – El Judaísmo es un gran pueblo de fe, cuyas tradiciones milenarias buscan la cercanía al Creador en este mundo.

      – El Sionismo es una política estatal racista, violenta e ignorante de La Toráh. No busca servir al Creador, sino a los magnates internacionales para que se enriquezcan más todavía a costa de sufrimientos y vidas humanas.

      En realidad quien más perjudica a los judíos en el mundo de hoy día son los Sionistas. Son quienes avergüenzan a los judíos con una violencia tras otra, y son también quienes les atraen el rechazo internacional. Mientras se sigan aplicando las políticas sionistas enloquecidas, se seguirán produciendo innumerables sufrimientos para los palestinos, para los judíos y para otros pueblos.

      Me parece muy bien que nos dejemos de confusiones y de eufemismos rosas, y empecemos a llamar a cada cosa por su nombre.

      Un gran abrazo,
      Arturo

    • 30 junio 2010 3:03 AM

      Sí, querido hermano Arturo, nada tienen que ver las personas, la cultura y las tradiciones judías -de extraordinario valor para el colectivo- con ese usurpador y nefasto movimiento político-ideológico-tiránico-racista denominado sionismo. Me quedo con la imagen (abajo) de este hombre de bien, judío, sosteniendo un cartel que reza: “Fin del sionismo es igual a Paz”. Y detrás de él, palestinos, haciendo causa común, hermanados. La gente de bien, de cualquier etnia, país o cultura QUIERE LA PAZ.

      Muchas gracias Arturo, por compartir tu clara luz y tu presencia,
      Un abrazo grande,
      Freeman

  4. Pilar S permalink
    29 junio 2010 8:09 PM

    Transgénicos: llegará el amaranto y acabará con Monsanto.
    Este hecho prueba de que es posible la hibridación, con lo que Antama y su defensa de los cultivos mixtos queda un poco al desnudo. Leyendo las entrevistas en su web, todas se dedican a contar maravillas de los trangénicos y las industrias biotecnológicas llamando a los antitransgénicos, ignorantes sin base científica y sin tener en cuenta que los argumentos en contra se basan en la experiencia social y medioambiental y que después de 50 años desde la Revolución Verde, todo ha sido atropellos al pequeño granjero y campesino y pérdidas irreparable de biodiversidad y de cultura gastronómica.
    Por supuesto, todos los entrevistados son señores trajeados o científicos con sus batas blancas, muy respetables. ¿quienes de ellos habrá usado un sacho, o habrá plantado un huertito?.
    Más de lo mismo, dinero y ” progreso” versus respeto a la Naturaleza.
    ——————————————————————————————
    Sobre los productos BIO, los que no son ecológicos no puede denominarse bio, así que la publicidad, una vez más intenta maniobras de despiste para incautos consumidores. La moda ahora son los BI-(del prefijo bi(dos) y lo incluyen cuando el zumo es de dos frutas, o sea, bifruta.
    ———————————————————————-

    • 29 junio 2010 9:11 PM

      Viva el amaranto y que, por todos los santos, no deje en pie ningún cultivo transgénico.
      Está clarísimo querida Pilar, toda “revolución”, innovación avance o renovación venida de la mano de los lobbys del sistema y sus títeres, TIENE SIEMPRE INTENCIONES CONTRARIAS AL BIEN COMÚN Y A LOS DERECHOS HUMANOS, siendo siempre el beneficio -en más poder, control y dinero- para los de siempre.

      Y ahora que comentas lo de BI-FRUTAS (la última chorrada publicitaria de moda), lo oí por la megafonía hace días en un súper e inmediatamente dije en voz baja “BI su put.. madre”.
      Y esta tarde, en otro súper vi en una pasta dentífrica de una marca muy conocida el siguiente lema “SENSACIÓN DE LIMPIEZA DE DENTISTA”. LA MADRE QUE ME PARIÓ, dije yo, ya no hay disimulo ni nada, SE VENDEN SENSACIONES, IMÁGENES, EVOCACIONES, pero los productos en sí y sus costes (a nivel salud, medio ambiente, sociales, explotación, etc) siguen siendo los mismos o peores.
      Aunque cada vez la gente despierta más, hay un REBAÑO increible de borregos dispuestos a tragar lo que les den, lo mismo transgénicos, que aspartamo, que mierda de vacunas tóxicas, etc. Y ahora todos pegados a sus televisores para ver el circo del fútbol, mientras los cabrones elitistas tienen vía libre para discretamente seguir adelante con su agenda. No obstante estos magnates y mangantes están TODAVÍA MÁS DORMIDOS QUE EL REBAÑO QUE PASTOREAN, Y VAN DIRECTOS A LA PERDICIÓN. Pobres desgraciados.

  5. 30 junio 2010 2:01 AM

    Así nos va… la información objetiva está ahí, pero la gente termina por dar importancia en su tiempo a la banalidad y no encuentra momento para despertar de tanta mentira.

    • 30 junio 2010 3:07 AM

      Cuando a la gente le toquen más el bolsillo y alguna otra cosa más, despertarán por fuerza. Y ahí nos tendrán a nosotros para ponerles al día, empoderarles y darles una fórmación básica para la acción consciente y pacífica.

      Un cordial saludo,
      Freeman

  6. 28 septiembre 2010 4:00 AM

    q vueno ke podre dar de nuevo mi comentario aseca de estas cuestiones k son tan difisil d creer pero k estan pasando hoy en dia ojala y tengan la opcion de subirlos a facebook k es ayi donde subo todo lo relasionado a estos temas y asi mas jente sepodra dar cuenta de tanta porkeria ke el govierno y sus aliados estan asiendo en contra de su pueblo

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