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“Ten el coraje de seguir a tu corazón y tu intuición”. Lecciones de vida magistrales del mejor Steve Jobs

7 octubre 2011

“Muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante”.

“No puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea”.

“A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes”.

“El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando”.

“Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis. No os conforméis”.

“Durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo”.

“Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón”.

“Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. No os dejéis atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser”.

“Seguid hambrientos, seguid alocados”.

Steve Jobs

Steve Jobs legó algo MÁS que “gadgets”

Freeman, Liberación AHORA | Steven Paul Jobs (1955–2011), uno de los grandes magos de la tecnología y la industria de nuestro tiempo, murió tras una larga enfermedad, dejando tras de sí un impresionante legado, no sólo en el ámbito computacional, electrónico o digital, con deslumbrantes hitos como el Macintosh, iPod, iPhone e iPad; o en el ámbito empresarial (un caso excepcional de liderazgo, emprendimiento y superación constante). También el Steve Jobs persona nos ha entregado valiosísimas lecciones de vida.

Hasta ayer, cuando conocí el discurso que dio en la Universidad de Stanford en 2005, mi opinión acerca del genio de Apple no era lo que se dice muy favorable.

Siempre tuve la impresión -y aún la tengo- de que este hombre no utilizaba su posición y su prestigio mundial para servir a la Humanidad como podría haberlo hecho, sino que, en vez de emplear su influencia y su poder para promover una mayor justicia social y mejores condiciones de vida de miles de millones de personas esclavizadas por el Sistema, formó parte del mismo y contribuyó no poco al consumismo y la alienación de las clases medias y ricas, sacándose de la manga -cual conejos- sus célebres gadgets, artilugios o juguetes electrónicos.

No niego, en absoluto, que dichas invenciones supusieran grandes avances de la tecnología en las áreas que Jobs trabajaba; avances que hoy facilitan y agilizan mucho ciertas parcelas prácticas de nuestra vida moderna.

Pero cabe la duda razonable de si -aparte del precio de venta- su autor conocía bien el amargo y elevado coste que tales inventos producían también -debido a su proceso de producción y fabricación en las vidas de muchísimas personas, así como en el planeta.

En cualquier caso, yo no soy quien -nadie lo es- para juzgar la vida de otra persona. “Qué sabe nadie”, cantaba Raphael. Pero ahora sí sé un poquito más sobre Steve Jobs. A través de la información autobiográfica que él comunicó en su impresionante discurso de Stanford (junio de 2005), he podido acercarme más a la persona que fue.

He podido vislumbrar el abandono, el desarraigo y el dolor profundos que llevaba muy dentro de sí, desde el periodo intrauterino, en el vientre de una joven madre que -sin recursos ni ánimo maternal- le entregaría en adopción. Un dolor no resuelto que, unido a otros por pérdidas posteriores, se manifestaría a la postre en graves enfermedades, minando progresivamente su salud hasta acabar con su vida, prematuramente.

Dos imágenes muestran el deterioro en la salud de Jobs

Y hoy comprendo mejor a Steve, tanto al hombre férreo y genial como al niño herido que fue, conviviendo ambos en una misma persona. Comprendo su afán de superación, su perfeccionismo, su hondo anhelo de satisfacción profunda, su obsesión por convertir sus sueños en realidad, sin tener quizás apenas tiempo o atención o deseo de considerar, tener en cuenta o atender las necesidades, los anhelos y los sueños del conjunto de los seres humanos; sobre todo de los sufrientes, los desamparados, los abusados.

No obstante, en el proceso él vivió y aprendió lecciones de enorme valor, enseñanzas magistrales, verdaderamente sabias, porque las experimentó directamente, las aplicó y las hizo parte íntegra de su ser. Y lo mejor de todo es que ahora nosotros podemos escucharlas o leerlas atentamente en su inmortal discurso, y aprovecharlas.

Gracias, Steve, por ello y por todo lo demás. A lo mejor viniste a este mundo a vivir y hacer exactamente lo que hiciste, a realizar este papel que tu alma precisaba desempeñar, y que por ello tal vez poco más se te podía pedir.

Descansa ahora en Paz, y -esto te llenará de dicha- continúa tu experiencia del mejor modo posible allí donde estés, en los planos sutiles. Porque, así como el agua se evapora y sigue existiendo en ese estado más sutil, del mismo modo la Vida no puede morir, sino que continúa expresándose en formas y dimensiones más elevadas.

Discurso de Steve Jobs en la Universidad de  Stanford, junio de 2005

Gracias.

Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestro comienzo en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, yo nunca me gradué.

A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria.

Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.

La primera historia versa sobre “conectar los puntos”.

Dejé la Universidad de Reed tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo del todo. Entonces, ¿por qué lo dejé?

Comenzó antes de que yo naciera.

Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer.

Solo que cuando yo nací decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña.

Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando:

“Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?”

“Por supuesto”, dijeron ellos.

Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.

Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, los estaba gastando en mi matrícula.

Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo.

Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien.

En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado.

En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a meterme en las que parecían interesantes. No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna.

Me encantaba.

Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.

Os daré un ejemplo.

En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano.

Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía.

Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía.

Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo eso volvió a mí.

Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera ahora. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.

Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.

Lo diré otra vez: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.

Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.

Tuve suerte, supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados.

Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30.

Y me despidieron.

¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado?

Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a ser distinta y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte.

Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria.

Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de HP] y Bob Noyce [Intel], e intenté disculparme por haberlo fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley].

Pero algo comenzó a abrirse paso en mí, aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.

No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado.

Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida. Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa.

Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, yo regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.

Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes.

El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando.

No os conforméis.

Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis.

No os conforméis.

Mi tercera historia es sobre la muerte.

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida.

Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.

Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.

Hace casi un año me diagnosticaron cáncer.

Me hicieron un chequeo a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir: prepárate a morir.

Significa intentar decirle a tus hijos en unos pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.

Viví todo un día con ese diagnóstico.

Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células al microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía.

Me operaron, y ahora estoy bien. Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:

Nadie quiere morir.

Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo.

Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto. Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro.

No os dejéis atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros.

No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior.

Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición.

De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser.

Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google, era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos. Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número.

Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad.

En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo autoestop si sois aventureros. Bajo ella estaban las palabras:

“Sigue hambriento. Sigue alocado”.

Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado.

Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduáis para comenzar de nuevo, os deseo eso a vosotros.

Seguid hambrientos. Seguid alocados.

Muchísimas gracias a todos.

Documento del Discurso en PDF

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14 comentarios leave one →
  1. 7 octubre 2011 6:57 AM

    Gracias Freeman!
    Me ha gustado mucho leer como te permites a ti mismo aceptar que en la vida de todo ser hay sitio para todo…sobre todo para el amor y la luz que pudiste ver reflejado en Jobs.
    Un beso a los dos…

  2. 7 octubre 2011 10:34 AM

    Muchas gracias Freeman, me ha encantado el video con el discurso (más aún porque se da un ámbito académico) y tus reflexiones.

    Esto nos lleva de nuevo al no juzgar y a darnos cuenta de que las cosas no son ni blancas ni negras. Simplemente son como son y el intelecto no parece llegar a ser capaz de aprehenderlas. Cuando no ssituamos en el corazón podemos tener la perspectiva completa y vivir en paz con lo que sucede.

    Genial, muchas gracias. Un buen recordatorio para hoy, sí.

  3. 8 octubre 2011 12:04 PM

    No lo entiendo.
    ¿Cómo se puede hablar de “despertar” después de publicar este artículo sobre la muerte de un alto ejecutivo de una multinacional?
    ¿Cómo se puede hablar de “Soberanía Alimentaria” después de apoyar de esta manera a una empresa como Apple?
    ¿Sabes acaso cuales son las consecuencias implícitas de esta adoración cuasi religiosa a una corporación transnacional?
    No lo entiendo, de verdad. Dame algún motivo racional, por favor.
    Ayer Estados Unidos asesinó a un niño y no veo nada escrito sobre ello. Y es que EEUU asesina de manera directa a unas 200 personas al día y de manera indirecta a más de 50.000. La compañía americana Apple también lo hace (y nosotros también).
    Es cierto que todos somos partícipes de ello en mayor o menor medida, de manera consciente o irracional, pero no puedo comprender esta nueva moda de homenajear a Mr. Jobs. Y si no es una moda, quiere decir que cada mes le escribirás un articulo en su memoria, ¿No?
    Bueno, que quede claro que mi extrañeza es por el lugar, ya que cualquier medio masivo de desinformación es su entorno natural, pero encontrar un artículo como este aquí me resulta un tanto incongruente.
    Un saludo,
    Mino

    • 8 octubre 2011 3:48 PM

      Hola Mino,

      Después de leer muy atentamente tu comentario y las preguntas que me formulas, sólo puedo preguntarte sencillamente: ¿has leido de verdad el artículo?
      Y también he de preguntar, ¿dónde en todo el artículo se apoya -siquiera implicitamente- a Apple?
      Y, de verdad, esto lo entiendo menos, ¿dónde en este artículo se expresa una adoración cuasi religiosa a esa corporación transnacional?

      Comprendo que habrás leído en Internet artículos irreflexivos y adoradores de Apple y Steve Jobs, pero este -absolutamente- no es el caso. Por eso pienso -y lo entiendo- que una lectura muy rápida y ligera del artículo te ha llevado a confusion, y la contrariedad ha hecho el resto. Pero permíteme aclararte, pues eso es lo que me pides.

      Ya desde el link -donde cito el proceso de producción y fabricación- que hago al post “La manzana podrida y los gadgedts humanos” dejo claro cuál es mi opinión sobre Apple.

      Pero eso no es todo ni mucho menos. En este mismo post, puedes leer lo siguiente (cito textualmente):

      “Siempre tuve la impresión -y aún la tengo- de que este hombre no utilizaba su posición y su prestigio mundial para servir a la Humanidad como podría haberlo hecho, sino que, en vez de emplear su influencia y su poder para promover una mayor justicia social y mejores condiciones de vida de miles de millones de personas esclavizadas por el Sistema, formó parte del mismo y contribuyó no poco al consumismo y la alienación de las clases medias y ricas, sacándose de la manga -cual conejos- sus célebres gadgets, artilugios o juguetes electrónicos”.

      “No niego, en absoluto, que dichas invenciones supusieran grandes avances de la tecnología en las áreas que Jobs trabajaba; avances que hoy facilitan y agilizan mucho ciertas parcelas prácticas de nuestra vida moderna.

      Pero cabe la duda razonable de si -aparte del precio de venta- su autor conocía bien el amargo y elevado coste que tales inventos producían también -debido a su proceso de producción y fabricación- en las vidas de muchísimas personas, así como en el planeta”

      Y también esto, muy importante:

      “En cualquier caso, yo no soy quien -nadie lo es- para juzgar la vida de otra persona. “Qué sabe nadie”, cantaba Raphael. Pero ahora sí sé un poquito más sobre Steve Jobs. A través de la información autobiográfica que él comunicó en su impresionante discurso de Stanford (junio de 2005), he podido acercarme más a la persona que fue.

      He podido vislumbrar el abandono, el desarraigo y el dolor profundos que llevaba muy dentro de sí, desde el periodo intrauterino, en el vientre de una joven madre que -sin recursos ni ánimo maternal- le entregaría en adopción. Un dolor no resuelto que, unido a otros por pérdidas posteriores, se manifestaría a la postre en graves enfermedades, minando progresivamente su salud hasta acabar con su vida, prematuramente.

      Y hoy comprendo mejor a Steve, tanto al hombre férreo y genial como al niño herido que fue, conviviendo ambos en una misma persona. Comprendo su afán de superación, su perfeccionismo, su hondo anhelo de satisfacción profunda, su obsesión por convertir sus sueños en realidad, sin tener quizás apenas tiempo o atención o deseo de considerar, tener en cuenta o atender las necesidades, los anhelos y los sueños del conjunto de los seres humanos; sobre todo de los sufrientes, los desamparados, los abusados”.

      No obstante, en el proceso él vivió y aprendió lecciones de enorme valor, enseñanzas magistrales, verdaderamente sabias, porque las experimentó directamente, las aplicó y las hizo parte íntegra de su ser.

      Estimo, compañero, que un muy ligero vistazo del post te llevó a una conclusión precipitada que -como puedes ver- no se corresponde con lo que en él se plasma. Porque una cosa es que señale y comparta enseñanzas vitales muy importantes y valiosas (estarás de acuerdo, supongo) del MEJOR Steve Jobs (porque el peor ya lo he puesto de manifiesto también), y que muestre comprensión por lo que fueron sus dramas vitales y su obsesión por cumplir sus sueños; y otra cosa es que justifique los defectos, los errores y las omisiones de Jobs, así como el crimen y el abuso que su empresa ha causado y sigue causando a muchísimas personas, a la sociedad y al planeta.

      Espero pues, que haya quedado meridianamente clara mi posición al respecto, pues una lectura atenta en principio no había de dar lugar a dudas o confusión.
      Sirva este comentario, en cualquier caso para aclararlo.

      Gracias por expresarte, Mino,
      Salud, Fuerza y Paz,
      Freeman

      PD: sobre la muerte del niño que comentas, no puedo enterarme de todo lo que ocurre en el plazo de uno o dos días ni tampoco alcanzo a cubrirlo todo informativamente. Sencillamente, no es posible. No obstante, cada post, página y panel de este blog tienen un propósito de presentar una visión global (y en detalle hasta donde puedo) de denuncia del Sistema -que incluye crímenes como la muerte del niño-, así como de abrir conciencia sobre los nuevos paradigmas y trasmitir un mensaje universalista de paz y hermandad entre todos los seres.

    • 8 octubre 2011 9:50 PM

      Bien ante todo muchas gracias por tu respuesta.
      Tengo que reconocer que ocurrió exactamente como tu dices: Leí por encima el artículo y no le presté atención a esas acertadas palabras que resaltas en la respuesta (gracias por ello).
      No puedo hacer otra cosa que tragar saliva (porque tienes toda la razón), ofrecerte mis más sinceras disculpas y felicitarte por el texto, puesto que una vez leído detenidamente, comprendo el sentido que le querías dar (además es una excelente enseñanza).
      Recibe por mi parte un “lo siento” apesadumbrado y un “gracias” agradecido,
      Mino

    • 9 octubre 2011 2:50 AM

      Hola Mino,

      Me alegro mucho de que la cuestión quedó aclarada.

      No te sientas, por favor, apesadumbrado, pues en este momento lo que siento es ganas de darte un buen abrazo.

      Porque en tu respuesta has mostrado nobleza, humildad y valentía (hay que tenerlos bien puestos para saber reconocer un fallo y hacerlo como tú lo has hecho).

      Y bueno, a todos nos pasan estas cosas, a mí sin ir más lejos, en mi propio blog dije o publiqué más de una vez alguna cosa fruto de la precipitación, y luego rectifiqué y pedí disculpas, porque eso es lo honesto, lo correcto.

      También, fíjate, si se hubiera dado el caso de que yo desconociera completamente las fechorías de Apple y hubiese publicado sin más un artículo de irreflexivas alabanzas sobre Jobs y su empresa, entonces tu comentario habría estado acertadísimo y muy oportuno.

      Es más, ojalá lo leyeran todos aquellos que ponen por las nubes a Apple y a Jobs sin más, en tantos medios de comunicación y webs, pues así empezarían a indagar más allá de los tópicos que circulan.

      Un abrazo compañero,
      gracias por ser como eres,
      Freeman

  4. 9 octubre 2011 2:59 AM

    Hola queridas Wallie y Clara Luz, muchas gracias por compartir vuestras sensaciones y reflexiones sobre el tema, celebro que resonasteis internamente con el post.

    Para mí fue realmente una sorpresa toparme con ese discurso, no me lo esperaba.

    Ciertamente cada persona es un mundo, cómo vamos a conocer -siquiera un poquito- a los demás, cuando apenas nos conocemos nosotros mismos.😀

    Un abrazote,
    Freeman

  5. Karolus permalink
    11 octubre 2011 10:49 AM

    Fantástico compendio! Como siempre!
    Un abrazo.

    • 12 octubre 2011 2:51 AM

      Muchas gracias por tu aprecio Karolus, un placer compartir.
      Un abrazo grande.

  6. David Castillo permalink
    14 octubre 2011 2:52 AM

    Lástima que no hiciera nada concreto para cambiar el sistema, hasta se supo que varias personas de Apple participaron de las reuniones del Club Bilderberg de este año.

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