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Ayer, “la Fachada Mutante”. Mañana, ¿la “Segunda Venida de Cristo”?

29 agosto 2012

Tus sentidos pueden llevarte a engaño, sólo tu discernimiento puede aclarar tu percepción

Freeman, Liberación AHORA | Conviene, de vez en cuando -y máxime en estos tiempos tan convulsos y rutilantes-, pararse un momento a reflexionar acerca de acontecimientos (en apariencia triviales) que, como quien no quiere la cosa, representan auténticas señales de advertencia, para quien tenga ojos para ver y oídos para oír, acerca de hechos o dinámicas de profundo calado que están en proceso de ocurrir, o que de algún modo ya se están manifestando.

Una de esas señales -de entre las muchas que acontecen a diario- es especialmente significativa en cuanto al tema del poder que la tecnología actual tiene para persuadir nuestros sentidos y crear determinadas impresiones perceptivas -o ilusiones- en el observador desprevenido, induciéndolo a ciertos estados de ánimo y de conciencia que, eventualmente, pueden llevarle a creer que aquello que sus ojos y oídos captan es real, cuando no lo es. (Nota: y eso sabiendo, ya científicamente, que lo que llamamos realidad es algo -cuando menos- muy relativo.)

Si tú llevas a un niño pequeño a contemplar un espectáculo holográfico audiovisual en tres dimensiones, como el que compartimos en el video (a partir de 00:27), celebrado en Berlín en septiembre de 2010, y antes de que lo vea no le cuentas que se trata de un artificio artístico-creativo patrocinado (con fines publicitarios) por una corporación tecnológica, entonces el niño no sólo va a flipar en colores con tamaña visión, sino que muy posiblemente creerá también que esa fachada mutante es real, que aquella casa está viva, vaya.

Y aquí es cuando viene a colación una pregunta y una reflexión, creo yo, bastante pertinentes. ¿Se cree o está el adulto lo suficientemente lúcido, juicioso e informado como para ejercitar su discernimiento y distinguir lo real de lo falso en caso de que una tecnología aún más sofisticada (de esas que los estados se guardan en su ancha, larga y oscura manga) sea -en caso hipotético- utilizada masivamente para escenificar un acontecimiento nunca antes visto, presuntamente sobrenatural o milagroso, que aparentase ser -por ejemplo- una Segunda Venida de Cristo (o -ya puestos- un Primer Contacto extraterrestre con una colosal nave nodriza)?

Ahí lo dejo…

Apuntaré, no obstante, que -como en cualquier fruta o seta- en todo suceso, dinámica, objeto o ser existe siempre una envoltura, piel o cáscara (una apariencia o aspecto exterior) y una pulpa (el interior, la sustancia); y que -en el mismo sentido- “no puedes juzgar a un libro por su portada”, al igual que no puedes conocer verdaderamente a una persona (o a una organización) por su aspecto externo y sus gestos o palabras; por muy bonitas, elegantes y atrayentes -o cinicamente rebuscadas- que éstas sean (como las del amigo Obama, laureado Premio Nobel de ¿la Paz?).

Y, siguiendo con las analogías, pensemos en el aspecto exótico, bello y colorido -tan atrayente- de algunas setas tóxicas o venenosas, reparando en el hecho de que -de igual modo- muchos animales depredadores (entre ellos los de dos patas, presuntamente humanos) camelan a sus víctimas con sus artes de camuflaje, fingimiento y distracción, a través de cuidadas y pintorescas puestas en escena.

Todos nos hemos sorprendido alguna vez (y actualmente casi a diario) con la sofisticada simulación manipulativa que llegan a desplegar autoridades, instituciones, estados, corporaciones y personajes públicos. Saben bien cómo hacerlo, son profesionales en ello: lo han hecho siempre.

Líderes e invitados del G-20, Los Cabos, México, 2012. Foto AP/Eduardo Verdugo

En definitiva, sólo el captar la naturaleza íntima de la intención, interés u objetivo de dichos gestos y palabras, manifestada o plasmada en la cualidad, índole o carácter de los hechos consumados y sus consecuencias (positivas o no, saludables o no) nos puede servir para dilucidar ante quién o qué estamos, y si ese algo o alguien es o no es quien dice o pretender ser (como es el caso, hoy día tan de actualidad, de “nuestros representantes”).

Y ese proceso de dilucidar lo auténtico de lo falso -y detectar, por consiguiente, la manipulación y el objetivo de la misma- es unicamente viable a través del ejercicio de nuestro discernimiento, asistido tanto por la voz de la experiencia (nuestro pasado y presente, el sentido común, la lógica y la inteligencia del hemisferio cerebral izquierdo), como por la voz del corazón (nuestra intuición, nuestras sensaciones sutiles y pálpitos, propios del hemisferio cerebral derecho).

Porque luego, cuando un gran montaje o farsa sociológica-mediática ha sido directamente “tragada” (sin masticar) y convertida en “opinión pública” por las masas incautas, ya es muy difícil dar marcha atrás, y muchos daños devienen irreversibles. Pues como astutamente decía Joseph Goebbels, ministro nazi de propaganda, “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.

Entonces, “ojo al parche”, no vaya a salir la torta un pan.

https://sites.google.com/site/jorge1270/imagenes/LiberacionAHORA.PNG

Fuente video:  , en YouTube

Video compartido por Ramón Bello Cuadros (Ra.)

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