Skip to content

Wilhelm Landig y La SS Esotérica (El Sol Negro). Por Nicholas Goodrick-Clarke

10 junio 2013

vril07_04El trasfondo ocultista del nazismo es tan fuerte como ignorado


por Nicholas Goodrick-Clarke

August 2001

traducción original de Carlos Guerra

24 Mayo 2010

del Sitio Web StormFront

revisado, corregido y actualizado por Editorial-Streicher

2 Junio 2013

del Sitio Web Editorial-Streicher

Las páginas 128 a 150 del libro “Black Sun” (2002) del historiador inglés Nicholas Goodrick-Clarke contienen el capítulo 7, donde se habla sobre el escritor austriaco Wilhelm Landig (1909-1997) y otras personas y temas relacionados e influidos por él.

Antes de traducirlo hallamos una traducción del mismo en www.stormfront.org publicada en Mayo de 2010 y firmada por Carlos Guerra.

La hemos revisado y corregido teniendo a la vista el original en inglés, añadiendo además diversas notas bibliográficas del autor, y la agregamos a otros capítulos que de Goodrick-Clarke ya hemos publicado en castellano, con lo que aumenta nuestra colección de él.

A pesar de ser dicho autor un inglés políticamente ortodoxo, publicamos este capítulo porque es casi solamente abundante información de materias no tan publicitadas, y en especial del interesante simbolismo del Sol Negro.

clarke_black_sun

Wilhelm Landig y…

La SS Esotérica


Viena era una ciudad gris después de la Segunda Guerra Mundial.

Sus glorias de Habsburgo, el encanto y alegría de su música y teatros eran una cosa del pasado. Durante aproximadamente ocho años desde el Anschluß (Anexión hecha por Alemania), Austria había formado una mera provincia del Tercer Reich. En los meses de cierre de la guerra, Viena fue cruelmente bombardeada y el Ejército Rojo había luchado por llegar a la ciudad.

Desde 1945 hasta 1955 la capital fue dividida en sectores entre los Aliados. Personal militar ruso, británico, estadounidense y francés era responsable, dentro de sus respectivos sectores, de la administración, trabajo de policía y seguridad. Cada una de las Cuatro Potencias presidió por su parte durante un mes a la vez sobre el Centro de la Ciudad dentro de la Ringstrasse y sus derribados edificios históricos y públicos.

La comida, el combustible y la medicina estaban en escasez de oferta. El comercio en el mercado negro, la prostitución y el espionaje eran un medio de supervivencia para la población local. La atmósfera sombría e invernal de la famosa novela de Graham Greene El Tercer Hombre (1950), cubría como un manto pesado a la ciudad derrotada y ocupada.

La mayoría de los austríacos veía ahora a Hitler y el régimen alemán como una némesis y como los que atrajeron la catástrofe.

Sin embargo, una significativa minoría de leales nacionalsocialistas encontró intolerable la derrota después del poder y la exuberancia del dominio continental de Alemania. A principios de los años ’50 en Viena echó raíces una mitología aria-nórdica que estaba en marcado contraste con la flagrante adoración a Hitler de los cultos nazis anglo-estadounidenses de la posguerra.

Puesto que Hitler y la política eran ahora recuerdos dolorosos, dicha mitología se caracterizó por especulaciones acerca de las antiguas razas nórdicas, sobre Thule y la Atlántida, y la religión germánica.

También fue importante el redescubrimiento de ideas e individuos en la Ahnenerbe, la oficina SS de Heinrich Himmler que investigaba la arqueología y la antropología arias entre 1935 y 1945. Las esperanzas apocalípticas para la resurrección y salvación nacional se concentraron en especulaciones salvajes sobre la supuesta existencia de armas milagrosas alemanas, incluyendo platillos voladores y bases polares secretas al final de la guerra.

Estas ideas fueron en gran parte un producto de la severa desolación que prevalecía en la Viena de la posguerra. Ellas proporcionaron las semillas de la mitología neo-nazi del Sol Negro que ha estado circulando en el movimiento subterráneo alemán de extrema derecha desde los años ’90.

Los orígenes de esta mística están en un pequeño círculo ocultista-racista que primero se juntó para discusiones en el estudio del diseñador Wilhelm Landig (1909-1997) en el IV distrito de Viena en 1950.

Nacido en Viena en Diciembre de 1909, Wilhelm Landig era un leal nacionalista pan-germánico.

Cuando era un escolar se había afiliado a la sección juvenil de los Freikorps “Roßbach” y más tarde había luchado en los Freikorps “Deutsche Wehr” en Viena, dos de los muchos ejércitos privados formados después de la Primera Guerra Mundial para defender las fronteras de Alemania y suprimir las rebeliones izquierdistas.

Él sirvió en el Tercer Reich primero en 1937-38 en el Instituto de Ciencias del Trabajo en Berlín, y luego hasta 1941 en un ministerio en Viena. Entre 1942 y 1944 él luchó en las Waffen-SS en los Balcanes, recibiendo condecoraciones alemanas y croatas en feroces campañas anti-guerrilleras contra los partisanos.

En 1944 fue enviado de vuelta desde Belgrado a Viena para “tareas especiales” que involucraban nueva tecnología militar. En el otoño de 1945 él fue sometido a la detención automática como un ex-SS e internado en un campo británico para prisioneros de guerra hasta 1947. Tras su liberación ingresó al mundo del espionaje inter-Aliado, capturando inteligencia soviética de grado bajo y medio para los servicios de seguridad occidentales.

Otro miembro del círculo, Rudolf J. Mund (1920-1985), había sido un ilegal soldado nacionalsocialista de tropas de asalto en Viena mientras estaba en su adolescencia, y más tarde sirvió en el frente ruso y en las Ardennes como teniente en las Waffen-SS.

Él también había sido encarcelado y sometido a descalificaciones durante la posguerra.

Estos combatientes fueron atraídos hacia el ocultismo y los mitos racistas como un modo de trascender su derrota y la humillación del Reich alemán. El foco de sus discusiones era un centro secreto en el Ártico conocido como la Isla Azul, que podría servir como fuente para un renacimiento de la vida tradicional.

Esta idea fue tomada de Julius Évola, cuyo libro Erhebung wider die moderne Welt (Revuelta contra el Mundo Moderno, 1935) se convirtió en la biblia del grupo de Landig.

La ideología völkisch (racista) de Landig de la superioridad ario-germánica fue introducida dentro de la metafísica altisonante de la Tradición primordial de Évola. Sólo las razas del Atlántico Norte, sobre todo los alemanes arios, entendieron la naturaleza sagrada de las autoridades regias, el misterio de los rituales, la iniciación y la consagración, los orígenes divinos del régimen patricio, el código de caballería y una rígida jerarquía de castas.

La mitología polar de Thule y la mordaz antimodernidad de Évola habían sido ya corrientes entre las revistas conservadoras y derechistas alemanas durante el Tercer Reich. Como un oficial Waffen-SS, Landig también pudo haberse reunido con Évola durante el ultimo año de la guerra.

Después de Junio de 1944, Évola había trabajado en Viena, ayudando a reclutar un ejército pan-europeo de voluntarios Waffen-SS de todas partes de Europa para defender el continente contra la invasión de Estados Unidos y de la Unión Soviética.

El grupo de Viena también devoró ávidamente las ideas y los libros de Herman Wirth (1885-1981), el laico alemán-holandés erudito en religiones y símbolos antiguos. Nacido el 6 de Mayo de 1885, hijo de un profesor de escuela en Utrecht, Wirth abrazó tempranamente las ideas pan-germánicas y sirvió como un voluntario alemán en la Primera Guerra Mundial.

Después de trasladarse a Alemania en 1923, Wirth comenzó a escribir y publicó sus principales trabajos sobre la prehistoria germánica, Der Aufgang der Menschheit (El Ascenso de la Humanidad, 1928) y Die Heilige Urschrift der Menschheit (El Origen Sagrado de la Humanidad, 1931-36).

Comparando las escrituras de los países del Mediterráneo y del Oriente, los símbolos de África del Norte y del Oeste, las lenguas de los indios norteamericanos y de los esquimales, Wirth postuló la existencia de una antigua gran civilización de los proto-germánicos Thuatas en la cuenca atlántica del Norte.

Él descubrió los restos más antiguos de esta cultura nórdico-atlante en los símbolos esculpidos de la Antigua Edad de Piedra en la Europa del Sudoeste.

Los métodos de Wirth y sus conclusiones fueron rechazados por la mayor parte de los académicos universitarios, y él provocó una posterior controversia al editar Die Ura Linda Chronik (1932), un manuscrito frisón generalmente considerado como una falsificación del siglo XIX, como una crónica de la vida germánica entre los siglos VI y I a.C.

Pero estas especulaciones nórdicas le ganaron a Wirth el favor de Heinrich Himmler, y en 1935 él fue invitado a conocer y dirigir el instituto SS para la investigación antropológica y arqueológica Ahnenerbe. [1]

Debido a la predilección de Wirth por el antiguo matriarcado – evidencia de su deuda intelectual con el erudito suizo Johann Jakob Bachofen – y el colectivismo arcaico, que parecía simpatizar con los ideales socialistas, él posteriormente cayó de la gracia nacionalsocialista y abandonó el instituto en 1937. Sin embargo, los seguidores de Wirth y su influencia entre los grupos völkisch alemanes fueron considerables desde el comienzo.

Su visión de una antigua alta civilización Thuata desde la cual los pueblos del Mar del Norte habían partido en sus barcos cisnes y dragones para colonizar el mundo atlántico, reflejaba un imperialismo utópico para aquellos que lamentaron la impotencia y la desmoralización de la República de Weimar.

Los pesimistas y los opositores del presente fueron atraídos a su idea de que un renacimiento de esta cultura Thuata-atlante señalaría el renacimiento de la raza germánica y la liberación de la Humanidad de la maldición de la modernidad.

Además de sus trabajos principales y un montón de polémicos folletos, Wirth dio una gran cantidad de conferencias en Alemania, escribió numerosos artículos para la prensa culta y popular y presidió su propia “Sociedad Herman Wirth” en Berlín.

Él sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y reanudó cautelosamente el trabajo sobre la prehistoria germánica.

Wilhelm Landig fue un temprano admirador de sus libros y, una vez que hubo fundado su propia editorial Volkstum en Viena en 1958, comenzó a publicar nuevos trabajos del profeta antediluviano, que vivió en Marburg en el Lahn hasta su muerte a la edad de noventa y cinco años el 16 de Febrero de 1981.

Pero los intereses del círculo de Landig no se limitaron simplemente al pesimismo cultural y a la nostalgia de una perdida Edad de Oro. Estos hombres creían que se podía establecer un contacto espiritual con la Isla Azul, el oculto centro polar. Otro miembro del círculo, el ingeniero suizo Erich Halik, supervisó el vertido de grandes vaciados de yeso para propósitos espiritistas, y se emprendieron ejercicios de meditación en un esfuerzo para la sintonización.

Halik afirmó que los círculos esotéricos de la SS habían buscado el favor de este centro mundial espiritual.

Estos “herejes” SS estuvieron particularmente interesados en la tradición cátara y dirigieron su búsqueda hacia el Ártico y el Tíbet. Halik citó el trabajo de Otto Rahn, el estudioso del Grial encargado por Himmler de estudiar las tradiciones polares de los cátaros en el Sur de Francia. Halik veía la historia mundial en términos profundamente esotéricos.

Las bases alemanas en Groenlandia representaron la tentativa de los “herejes” SS de alcanzar la “Montaña de la Medianoche” de la tradición polar, mientras que la bandera de las Naciones Unidas con su símbolo polar azul indicaba la inspiración de grupos rivales rosacruces de California (en el lado Aliado).

Halik especuló que el “esoterismo militante” de la SS también fue inspirado por los relatos de Ossendowski sobre Agharti y por el fascismo místico de Julius Évola. Halik fue también el primero en vincular a la SS esotérica con la insignia redonda del “Sol Negro” llevada por los aviones alemanes en la región polar al final de la guerra.

Halik estuvo especialmente entusiasmado con los avistamientos de OVNIs en la posguerra contemporánea. En una serie de artículos publicados en la revista esotérica austriaca Mensch und Schicksal (Hombre y Destino) entre 1951 y 1955, Halik relacionó a los platillos voladores con el mito del Sol Negro.

Él identificó a los platillos como manifestaciones del Grial,

“un recipiente de culto usado por la jerarquía suprema de los gnosticos cristianos”.

Él analizó la constitución etérica de los platillos voladores sobre la base de sus brillantes anillos concéntricos.

Al mismo tiempo, Halik pareció creer que los alemanes en efecto habían establecido “Imperios polares” tanto en el Ártico como en la Antártica, bajo los signos del “Sol de Oro” y el “Sol Negro”. Mientras el primero representaba una búsqueda luciferina y solar (vinculada a Otto Rahn y los cátaros SS), el segundo fue impulsado por las logias saturninas y satánicas de la SS.

Halik consideró a los OVNIs no tanto como una invención técnica sino como la aplicación de un principio metafísico y alquimico. Se decía que la metáfora alquímica del sol niger (Sol Negro) representaba la ocultación, el ennegrecimiento, un hundimiento en el misterio del auto-descubrimiento.

Éste era el mensaje supuestamente idealista de los “herejes” SS que operaban desde la Isla Azul, los presagios de una milenaria transformación del mundo.[2]

Los intereses literarios e intelectuales de Rudolf Mund arrojan una luz adicional sobre la herencia ocultista y nacionalista del grupo de Landig. Mientras estuvo retenido en un campo estadounidense para prisioneros de guerra en Saint Avold en 1945, Mund se conmovió al descubrir a un camarada presidiario en Edmund Kiss, un escritor cuyos libros él había leído ávidamente antes de la guerra.

Siendo un agrimensor en la ciudad de Kassel, Kiss había escrito una serie de novelas que combinaban cuentos épicos de la vida en la Atlántida prehistórica, la cultura Thuata de Herman Wirth y la Teoría del Hielo Mundial del inconformista cosmólogo austriaco Hanns Hörbiger (1860-1931).

Publicada primeramente en 1913, la Teoría del Hielo Mundial o de la Glaciación sostenía que todos los fenómenos estelares y planetarios eran el resultado de encuentros violentos entre el fuego y el hielo. Además del origen y los movimientos de los cuerpos celestes, la teoría también ofrecía un relato de la historia de la Tierra y de la Humanidad prehistórica.

Hörbiger afirmaba que la Tierra había capturado varios planetas como lunas antes de nuestra actual Luna, y que éstos se habían estrellado sucesivamente contra la Tierra, acompañados por agitaciones geológicas e inundaciones. Él postuló la existencia de hombres en la era Terciaria, el ascenso de los océanos debido al acercamiento de la antigua luna, y el posterior establecimiento de culturas de asilo en México y los Andes sudamericanos.  [3]

Mientras que la Teoría de la Glaciación atrajo a los mitólogos de los continentes perdidos, su cosmología elemental pareció reflejar la ideología nacionalsocialista de lucha, y fue oficialmente patrocinada por los miembros de las Sturmabeteilung, o SA. [4]

Como un partidario temprano de la Teoría de la Glaciación, Kiss había viajado ya en 1928 a Perú y Bolivia, donde él buscó pruebas de una tal cultura de asilo durante el Terciario tardío en los Andes.

Con el profesor alemán emigrado Arthur Poznansky, empleado durante mucho tiempo por el gobierno boliviano, Kiss estudió las antiguas ruinas de Tiahuanaco en el lago Titicaca.

Él estaba convencido de que el relieve esculpido en la Puerta del Sol de la ciudad era un calendario astronómico que confirmaba la experiencia humana prehistórica de la más reciente catástrofe lunar y el posterior diluvio.

En la cordillera él encontró una escultura gigantesca de una cabeza nórdica tallada en la roca, para él una evidencia asombrosa de una antigua migración y colonización atlante cuando los océanos habían rodeado esta alta meseta andina. Una vez que hubo retornado a Alemania, Kiss escribió varios trabajos científicos dedicados a sus especulaciones sobre las teorías de Hörbiger.  [5]

Aún más influyente, sin embargo, fue la tetralogía de exitosas novelas de Kiss que popularizó entre el gran público la hipótesis de la Atlántida nórdica y los acontecimientos heroicos y catastróficos de agitación, inundación y migraciones nórdicas. En estas obras, la Atlántida y su sumergimiento se convirtieron en un símbolo político del caos social de la República de Weimar o incluso de la predicción llena de fatalidad de Oswald Spengler acerca de la decadencia de Occidente.

Sólo los alemanes – el último pueblo de la heroica raza nórdica – podrían restaurar el orden en este mundo desunido, por medio de su poderosa voluntad de sobrevivir y prevalecer.

Su primera novela, Das gläserne Meer (El Mar de Cristal, 1930), describía los terremotos catastróficos y diluvios que siguieron a la caída de la primera luna en la Era Terciaria. Empujados por las condiciones glaciales y el hambre, los nórdicos emigran sobre un puente de hielo a los climas hospitalarios del continente del Sur.

Esta casta señorial de ojos azules y cabellos rubios de la Atlántida mantiene a sus esclavos de piel morena bajo un sometimiento estricto y asegura la supervivencia de la raza Blanca secuestrando mujeres de las tierras adyacentes.

La novela Frühling in Atlantis (Primavera en Atlántida, 1933) se enmarca en la Edad de Oro de la civilización atlante. El número de los “Asen” nórdicos de pura sangre sólo alcanza a dos millones de los sesenta millones de habitantes del Estado, y el resto son “oscuros” y ciudadanos parciales.

La tarea principal de los jefes es criar el tipo nórdico para garantizar su autoridad, pero los inferiores son descontentadizos y finalmente asesinan al joven líder, Baldur Wieborg de Thule, un héroe de la política para los desastres climáticos y la eugenesia.

Esta siniestra nota política estaba claramente destinada a reflejar las propias ansiedades de Kiss sobre la amenaza que los eslavos u otros inferiores raciales representaban para la superioridad alemana. [6]

La siguiente novela de Kiss, Die letzte Königin von Atlantis (La Última Reina de la Atlántida, 1931), se enmarca en los antecedentes del hundimiento de la Atlántida debido a los desastres climáticos resultantes de la captura de nuestra actual Luna hace aproximadamente 14.000 años.

Remanentes de la raza señorial nórdica, antiguos creadores de un Imperio y de una alta civilización, emigran para conquistar las tierras altas de Sudamérica, incluyendo la meseta peruana de Atzlan. Aquí en este asilo ellos practican una estricta eugenesia para mantener la pureza de su sangre, mientras condenan a las razas inferiores a trabajos serviles.

En este libro, Kiss lleva al jefe nórdico que él descubrió, a vivir como Godda Apacheta, el astrónomo de Atzlan, que es el narrador.

En la novela final de la serie, Die Singschwäne aus Thule (Los Cisnes Cantores de Thule, 1939), todos los Asen sobrevivientes, bajo su bandera azul con una esvástica de plata, intentan retornar a su hogar ancestral en el Ártico. Pero en vez de una primavera perpetua como en los antiguos tiempos sin luna, prevalece un frío terrible que los endurece nuevamente.

Después de muchos años ellos se congregan otra vez en dirección al Sur, en Hellas, donde fundaron la famosa alta cultura griega del primer milenio a.C. Y entonces el ciclo comienza otra vez.

A través de toda la Historia, los germanos nórdicos siempre enviarán adelante a sus poblaciones excedentes a colonizar, fundar nuevos Estados y criar a las declinantes razas inferiores. [7]

Conocido como “el poeta de la Atlántida”, Edmund Kiss también fue atraído por Heinrich Himmler hacia el SS Ahnenerbe. Ya en Julio de 1936, Kiss y otros firmaron el Protocolo Pyrmont que acordaba el patrocinio oficial de la SS para la Teoría de la Glaciación. El proyecto fue establecido como una sección meteorológica del Ahnenerbe, en la cual Philipp Fauth, el coautor de Hörbiger de antes de la guerra, jugó un importante rol.

Cuando en Agosto de 1936 Kiss comenzó a planear una nueva expedición a las tierras altas de Abisinia para encontrar rastros de la civilización humana del período terciario y restos de la luna anterior, Himmler fue rápido para prometer el apoyo del Ahnenerbe.

El Ahnenerbe también estuvo involucrado en los proyectos de Kiss para un posterior viaje de investigación a Perú, programado para 1940 pero finalmente abandonado debido a la guerra.  [8]

Uno podría añadir que la Teoría del Hielo Mundial consiguió un respaldo casi oficial en el Tercer Reich:

el propio entusiasmo de Hitler por dicha teoría es mencionado varias veces en sus Conversaciones de Sobremesa e ilustrado por su promesa para construir un observatorio en Linz, representando “las tres grandes concepciones cosmológicas de la Historia”:

  • la de Ptolomeo

  • la de Copérnico

  • la de Hörbiger [9]

Kiss luego se integró a las Waffen-SS, y consiguió el rango de SS Obersturmbannführer, y más tarde sirvió como comandante de la guardia en el cuartel central de Hitler.

Al final de la guerra él esperaba conducir un grupo de comandos al Tíbet, donde se pretendía reunir el apoyo de tribus mongolianas para una lucha que hubiera comprometido a las fuerzas soviéticas en un teatro de operaciones de Asia Central y así aliviado al asediado Reich.

Durante las noches frías y oscuras de fines de 1945, Rudolf Mund escuchó con arrobada atención los relatos del viejo explorador. Las ciudades en ruinas de la isla Marajo en el delta del Amazonas, de Tiahuanaco y el lago Titicaca, el mausoleo de Puma Punku y el observatorio astronómico de Kalasasaya, aparecieron ante su imaginación.

La narración épica de Kiss hizo olvidar por un momento la miseria de la derrota en el estragado campamento.

Los jefes nórdicos en la cordillera de los Andes, las expediciones SS de vasto alcance para confirmar la existencia de altas civilizaciones nórdicas prehistóricas en África y Sudamérica, y la enorme escala de tiempo de la Teoría de la Glaciación de Hörbiger, hicieron aparecer un mundo de superioridad aria inmemorial al lado del cual la derrota del Tercer Reich parecía un revés menor.

La naturaleza catastrófica de estos distantes acontecimientos sugería un mundo de violenta lucha y renovación profundamente sintonizada con la visión nacionalsocialista de la Naturaleza. Que un antiguo pueblo nórdico hubiera sobrevivido a tales agitaciones, inundaciones y épocas glaciales sólo servia para confirmar el heroísmo perenne de los germanos ante desafíos enormes. [10]

En Abril de 1946 Mund se encontró con Kiss otra vez en otro campamento en Augsburg.

Enterado del plan del joven teniente Waffen-SS para escaparse, el envejecido Kiss le dio cien marcos. Una vez más, el destino los juntó en Dachau. Aunque débil y enfermo, Kiss expresó su intención de viajar al Tíbet tras su liberación.

Mund estaba profundamente impresionado por estos encuentros, que de alguna manera sostenían la promesa de lejanos horizontes más allá de la actual calamidad de la derrota alemana. Mund siempre había estado atraído por la mística aria esotérica que él creía que había estado detrás de la SS. Como un joven soldado Waffen-SS él no tuvo contacto directo con círculos místicos SS durante el Tercer Reich.

Sin embargo, la camaradería, el heroísmo y el sacrificio de su experiencia de primera línea en las Waffen-SS habían sido las experiencias formativas en su vida.

Él había creído en los mitos de este “primer ejército voluntario europeo” en el cual los hombres jóvenes más valientes de Alemania y de otras naciones occidentales habían luchado en una cruzada contra el comunismo soviético. La derrota, la captura, el supuesto descubrimiento de atrocidades de los nacionalsocialistas y la desgracia en que cayó su uniforme SS, lo llevaron en busca de una noble SS que había defendido el utópico mundo ario contra todo lo que era oscuro, caótico e inferior.

A través de los años de la posguerra, Mund prosiguió sus investigaciones ocultistas-völkisch en un tentativa de dar sentido a sus antiguos ideales.

Estas investigaciones románticas condujeron a Mund a los trabajos del joven SS-Unterscharführer Otto Rahn, quien había estado profundamente interesado en los Cátaros (los “perfectos”) medievales y las leyendas del Grial. Teniendo originalmente la intención de escribir una disertación sobre Kyot, el trovador provenzal cuyo poema del Grial perdido sirvió a Wolfram von Eschenbach como una fuente para su Parzival, Rahn había ido al Languedoc en 1931.

Él pronto identificó a los caballeros del Grial con los cátaros y al castillo Montségur como Montsalvat.

Él se estableció en Ussat-les-Bains, donde fue animado por el experto local neo-cátaro Antonin Gadal para explorar las cuevas de Sabarthès, donde supuestamente el tesoro cátaro había sido escondido. En su libro Kreuzzug gegen den Gral (Cruzada Contra el Grial, 1933), Rahn finalmente fusionó las tradiciones de los trovadores y de los minnesanger, la herejía cátara y las leyendas del Grial, para postular una religión gnóstica subterránea de origen ario-visigótico, que había sido brutalmente suprimida por las autoridades católicas en 1244.

Su búsqueda de una tradición religiosa germánica basada en herejías y leyendas interesó a Himmler, quien buscó su colaboración en la investigación patrocinada por la SS.

En Marzo de 1936 Rahn se integró a la SS y emprendió un viaje de investigación a Islandia bajo los auspicios de la SS. Él posteriormente publicó el diario de viaje de su búsqueda de la antigua tradición cátaro-visigótica a través de Europa como Luzifers Hofgesinde (1937).  [11]

Aquí en las caprichosas ideas de Himmler y en la búsqueda apasionada de Otto Rahn, Rudolf Mund encontró pruebas de la misión mística de la SS.

En 1958 Mund se unió a la Orden de los Nuevos Templarios (ONT), una secta caballeresca racista que cultivaba una herética teología dualista ario-cristiana de héroes rubios en lucha eterna con los hombres-bestia inferiores.

Originalmente fundada durante la Navidad de 1900 por Jörg Lanz von Liebenfels, la ONT logró ejercer alguna influencia en Viena antes y durante la Primera Guerra Mundial, cuando Lanz publicaba su Ariosofia, una refundición del racismo ario, cristianismo gnóstico y teosofía, en su revista Ostara.

Esos folletos racistas místicos se presume que habrían influido fuertemente sobre un joven Hitler. La secta se extendió desde Austria a Alemania y Hungría durante los años ’20, pero pasó a la clandestinidad en Viena después de 1945. Mund se sumergió en los archivos de este culto ario, estudió los escritos de los primeros padres de la Iglesia y la historia de los caballeros templarios, y más tarde escribió un libro hagiográfico sobre Lanz von Liebenfels.

En 1979 Mund sucedió a Walter Krenn como prior de la ONT.

Durante su investigación en la ONT, Mund también se había llegado a interesar en las teorías de las runas místicas de Karl Maria Wiligut (1866-1946), el llamado Rasputín de Himmler. En virtud de su presunta posesión de una memoria ancestral y de una representación inspirada en arcaicas tradiciones germánicas, Wiligut se convirtió en el consejero favorito de Heinrich Himmler sobre asuntos mitológicos, y le fue dada una asignación oficial para la investigación prehistórica en la SS entre 1933 y 1939.

Consultado por su patrón en una amplia variedad de materias, la influencia de Wiligut se extendió al diseño del anillo con la calavera que era usado por los miembros de la SS, la concepción de Wewelsburg como el castillo de la orden SS, y la adopción de otro ceremonial diseñado para otorgar un aura tradicional sobre la ideología SS de elitismo, pureza racial y conquista territorial.

Las ideas de Wiligut eran similares a las de Guido von List, el ocultista rúnico y ariosofista cercano a Lanz von Liebenfels, y Wiligut tenía vínculos con miembros de la ONT ya desde 1908. Su presentación a Himmler fue efectuada por Richard Anders, un oficial SS que era también un hermano de la ONT.

Mund estuvo encantado de encontrar una fuente adicional de esoterismo SS y elaboró una biografía de Wiligut, que fue publicada por la editorial Volkstum de Landig. [12]

Wiligut también proporcionó una fuente adicional para el mito del Sol Negro. En uno de sus lemas Halgarita, una serie de crípticas revelaciones religiosas escritas para Himmler en los años ’30, Wiligut describió un antiguo sol llamado Santur.

Los adeptos contemporáneos de Wiligut, Emil Rüdiger y Werner von Bülow, interpretaron ese cuerpo celestial como un segundo sol que brilló hace 230.000 años sobre los hiperbóreos en el Polo Norte y promovió su desarrollo espiritual. Santur todavía orbita en la vecindad de nuestro planeta como una estrella extinguida, y por lo tanto invisible, pero como un Sol Negro todavía emite una poderosa inteligencia.  [13]

La reconstrucción que hizo Wiligut de una religión “Irminista” germánica prehistórica fue al menos parcialmente inspirada por el armanismo de Guido von List, la antigua fe de los ario-germanos, que reflejaba una especie de teosofía germanizada en el movimiento subterráneo völkisch-ocultista de la época anterior a la Primera Guerra Mundial. [14]

Remontando la propia inspiración de Wiligut hasta ese período, uno descubre una fuente aún más temprana para el Sol Negro en la teosofía, que había sido altamente influyente en los círculos alemanes esotéricos desde principios del siglo XX.

En su obra principal La Doctrina Secreta (1888), Helena Blavatsky de vez en cuando menciona un “sol central” en la Vía Láctea,

“un punto invisible y misterioso, el siempre oculto centro de atracción de nuestro Sol y de nuestro Sistema Solar”.

Como el centro energético de la galaxia o incluso del universo, este oscuro sol central representa la masa de energía potencial anterior al Big Bang de la cosmología moderna.

Mientras la Cábala judía describía su “luz negra”, los iniciados de Oriente de la tradición aria lo consideraron como la fuente de la “luz creativa” y el “centro de la electricidad-vida universal”.

 Blavatsky de esa manera enfatizaba una diferencia entre la cosmogonía semítica y la aria: la primera materializa y humaniza los misterios de la Naturaleza; la segunda espiritualiza la materia. Las ideas de Blavatsky fueron tomadas por autores völkisch-teosóficos en Alemania antes y después de la Primera Guerra Mundial.

Guido von List escribió acerca de un invisible “fuego primordial” como la noción de la divinidad más alta de los antiguos ario-germanos.  [15]

Peryt Shou (1873-1953), un escritor ocultista alemán, había descrito la aumentada receptividad de la Humanidad para con la luz espiritual ultravioleta del “sol central” en la Era de Acuario, y relacionó esto con el futuro de Alemania en la aproblemada era de la posguerra. [16]

Si Mund era principalmente un esoterista, Landig era un activista político. A mediados de los años ’50 él era el representante austriaco del Movimiento Social Europeo (ESM), la organización internacional fascista fundada en Roma y Malmö, que buscaba la alianza alemana con una liga mundial de naciones no alineadas, especialmente con los Estados árabes, entre las dos superpotencias.

En 1955 Landig estaba en contacto regular con Per Engdahl, el líder neo-nazi sueco, y con Karl-Heinz Priester, un antiguo líder de la Juventud Hitleriana que tenía extensos contactos en el submundo nacionalista alemán. En 1958 Landig fundó su propia imprenta nacionalista, la editorial Volkstum, cuyo logotipo presentaba un broche con un águila ostrogoda que databa del reinado de Teodorico el Grande en el siglo V.

En el mismo año él también comenzó a publicar su servicio de noticias mensual internacional Europa-Korrespondenz, que adoptó una línea nacionalista y anti-comunista. Se especuló que Johannes von Leers, el antiguo funcionario del ministerio de propaganda del Reich que había buscado refugio en el Egipto de Nasser, estuvo implicado en la financiación de dicho servicio.

En 1970 Wilhelm Landig se convirtió en el representante austriaco de la Liga Anti-Comunista Mundial (WACL), fundada en Taiwán en 1967 después de una fusión de la Liga Anti-Comunista de los Pueblos de Asia y el Bloque Anti-Bolchevique de Naciones. Ésta era probablemente la más importante red de extrema derecha en el mundo y entregaba informes para el altamente informado servicio de noticias internacionales de Landig.

Sin embargo, fueron las propias novelas de Wilhelm Landig las que aseguraron el renacimiento de temas ocultistas y nacionalistas entre una generación más joven de neo-nazis en los años ’90.

Las ideas e intereses discutidos por el grupo de Landig en los años ’50 encontraron expresión permanente en la trilogía de novelas acerca de Thule de Landig. La primera de éstas, Götzen gegen Thule (Ídolos contra Thule, 1971), fue comenzada a finales de los años ’50 e incorporó el pensamiento de Julius Évola y Herman Wirth.

Teorías de los orígenes polares arios y la Atlántida están mezcladas con poderosos nuevos mitos nacionalistas de “el último batallón”, secretas bases alemanas de OVNIs en el Ártico, alquimia, mitos del Grial y herejías cátaras, y una conexión nazi-tibetana que involucraba a maestros himalayos y un reino subterráneo en Mongolia.

En esta novela y sobre todo en su sucesora, Wolfszeit um Thule (La Era del Lobo para Thule, 1980), una conspiración judía global siempre está al acecho en las sombras, procurando frustrar el renacimiento del régimen alemán nórdico, pero sus ídolos judeo-cristianos son impotentes contra el resurgimiento del Sol Negro.

La última novela de la serie, Rebellen für Thule (Rebeldes para Thule, 1991), es una ambiciosa fantasía de radicalismo derechista entre la juventud alemana.

Un antiguo oficial SS, el héroe de la segunda novela, es invitado a dar una conferencia sobre la herencia atlante de los arios en una escuela secundaria alemana. Los alumnos rechazan las visiones liberales de su despreciado profesor izquierdista de Historia y adoptan ávidamente los nuevos mitos nacionalistas de Tule.

Götzen gegen Thule es una alegoría de las tentativas del círculo de Landig de hacer contacto con un centro esotérico de tradiciones nórdicas, el legendario reino de Thule, el baluarte final del mundo germánico en derrota. La historia describe la odisea mundial de un pequeño grupo de soldados SS y aviadores de la Luftwaffe a través de cuatro continentes inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial.

En la primera parte de la novela los dos aviadores, Recke (“berserker”) y Reimer (“bardo”), son enviados desde Noruega al Punto 103, una base secreta que ha sido establecida por la élite SS esotérica en el Canadá ártico, desconocida para los Aliados y también para la mayoría de las autoridades alemanas.

El Punto 103 es un gran complejo subterráneo equipado con tecnología altamente avanzada, incluyendo platillos voladores cuya misión aparente es mantener el espíritu de la defensa alemana después de la rendición final del Reich. Pero el Punto 103 es también un combatiente en una guerra metafísica entre fuerzas ocultas en un plano espiritual.

En esta gran lucha de poder, la base secreta busca la proximidad y el apoyo del centro mundial esotérico de fuerzas éticamente positivas localizadas en algún sitio cercano a la Montaña de la Medianoche del mito polar.

Su símbolo es el alquímico Sol Negro, un disco redondo que no es exactamente negro sino de un profundísimo violeta. [17]

Tal como el bloque de Landig de naciones no alineadas contra las superpotencias, el Punto 103 procura promover una alianza internacional para los ideales del Sol Negro. Muchos delegados extranjeros asisten a una gran conferencia en la sala plenaria de la base, decorada con símbolos astrológicos y un enorme icono de Mitra matando al Toro.

Los delegados han sido todos transportados por aire a la conferencia por medio del V-7, un platillo volador alemán con una velocidad de 4.000 kilómetros por hora y un alcance de 2.000 kilómetros.

Los delegados incluyen a un lama tibetano, funcionarios japoneses, chinos y estadounidenses, indios, árabes, persas, un etíope, un funcionario brasileño, un venezolano, un siamés y un indígena mejicano de pura sangre.

Los árabes hablan enigmáticamente de hermandades islámicas secretas, los indios y los persas invocan antiguas tradiciones arias, los orientales aluden a sus órdenes ocultas y a un misterioso centro mundial. Ataviados con sus uniformes o vestidos nacionales, muchos de los delegados hacen discursos identificando sus mitos e ideales nacionales con los de Thule, y prometen su apoyo pleno para cuando llegue el tiempo de la acción.

Recke y Reimer son acompañados por un enigmático oficial Waffen-SS, Gutmann (“Hombre Bueno”, un descendiente de los cátaros germanos), quien actúa como su guía y consejero, iniciándolos en la filosofía de Thule.

Él cita al Avesta iranio y a las teorías del paleontólogo Edgar Dacqué de Munich como pruebas de una Edad de Oro, cuando la región ártica era verde y fértil, la patria primigenia de los arios. Él menciona el hundimiento de la Atlántida como resultado de una colisión lunar según la Teoría de la Glaciación de Hörbiger, y el subsecuente éxodo forzado de los arios debido a un egoísmo inmoral y al desastre climático.

Las investigaciones de Kiss en los Andes y su descubrimiento de la cabeza de piedra con rasgos nórdicos en Bolivia ofrecen pruebas de estas migraciones arias.

El área del talud Dogger alrededor de Heligoland era conocida como “Tierra Santa” en antiguos anales, evidencia segura de una cultura aria-atlante sumergida, ya que dondequiera que se instalaran en Europa, Irán e India, los arios buscaron re-crear su paraíso perdido y conservar su recuerdo en sus mitos, leyendas y topónimos.

Gutmann considera que el mito del diluvio de la Biblia simplemente se deriva de antiguos textos hindúes y de la Epopeya de Gilgamesh, implicando que el Antiguo Testamento es simplemente una adaptación judía local de tradiciones arias de todo el mundo.

Siguiendo a Herman Wirth, él afirma que los antiguos Tuathas y los germanos son herederos de sangre de la antigua raza atlante en el continente europeo.

Después de la formal rendición alemana en Mayo de 1945, el Jefe del Estado Mayor en el Punto 103 ordena que todas las insignias alemanas sean quitadas de los uniformes:

el disco del Sol Negro es ahora el símbolo de su secreto Reich independiente, y sustituye a los signos alemanes en sus aviones y platillos voladores.

Tras este anuncio él pronuncia unas palabras de aliento que ofrecen una reseña panorámica de la pre-historia y destino thuleanos, basada en Herman Wirth y Julius Évola.

Las razas árticas y nórdicas atlantes crearon el más antiguo Estado germano, el Imperio de los Tuatha de Doggerland con sus largos túmulos neolíticos. La deidad solar y una creencia en ciclos de regeneración cósmica es manifiesta en el culto guerrero iranio de Mitra de la matanza del toro, la religión heroica de la Era de Tauro, que los nuevos thuleanos del Punto 103 practican.

Pero el viril hijo cornudo de Dios, la antigua revelación, cedió el paso a la pálida “cabeza de pescado” de Jesucristo:

«[La Era de Piscis inició] la demolición del principio aristocrático con la rebelión de los esclavos, los desheredados, de aquellos que carecían de una herencia y una tradición y con un rencor contra todo lo que significaba energía y liderazgo.

Como Évola lo reconoció, el veneno del fanatismo proselitista que barrió la antigua Roma en una bárbara ola semítica, era simultáneamente un refuerzo de todos los factores de decadencia provenientes de Asia del Sur, que habían penetrado ya el edificio del imperialismo pagano, y el germen de la aflicción occidental.

El colapso de Roma abrió las puertas para todas las posteriores aberraciones y la degeneración que condujo al estado presente de Europa».

 

Enfrentado a la derrota militar alemana en curso, el Jefe del Estado Mayor toma consuelo en estos ciclos cósmicos de decadencia y renovación de largo plazo.

La Era de Acuario se acerca, y Europa, la tierra del hombre Blanco, espera un renacimiento espiritual. Los modernos herederos germanos de los Tuathas deben levantarse una vez más ante el desafío histórico de una crisis cósmica.

Los uniformes negros de la SS y el Sol Negro simbolizan el solsticio de invierno de la raza aria, presagios de una nueva era gloriosa. Los sobrenaturalmente brillantes discos voladores (“manisolas”) son prodigios del oculto centro mundial esotérico cercano al Polo que proclaman el advenimiento de cambios globales en gran escala.

Los thuleanos mientras tanto desarrollarán su potencial técnico y militar en el aislamiento en el Punto 103 durante unos cinco años antes de intervenir en un plano metafísico en alianza con otras organizaciones amistosas para un renacimiento ario global.

Cuando esta transformación apocalíptica esté completa, su símbolo del Sol Negro se volverá de un blanco plateado brillante.

Sostenidos por esta visión del renacimiento nacionalsocialista, los militares alemanes al principio vuelan a los Pirineos franceses para traer de regreso a un colaborador francés llamado Bélisse (de Bélisane, el dios Sol de los galos), para que preste su ayuda en los experimentos alquímicos en los laboratorios en el Punto 103.

Viviendo cerca de Montségur, Bélisse es un neo-cátaro profundamente versado en la ciencia del Grial, quien supuestamente ayudó a Otto Rahn en sus investigaciones de antes de la guerra. Debido a su lealtad de familia a la antigua herejía de origen visigótico, él reconoce a los alemanes como parientes espirituales y raciales.

Él es también una autoridad en las manisolas, supuestamente atribuidas por los cátaros al Grial como la firma del más alto amor (Minne).

Por medio de estas alusiones, Landig recluta a los cátaros y al culto del amor entre los trovadores medievales, simbolizado por los brillantes discos de luz, para las fuerzas invisibles de Thule en su lucha global contra el mal y la decadencia. Sin embargo, después de que Bélisse es asesinado en una caída de montaña, la misión es abandonada. Incapaz de recobrar contacto con su avión, los alemanes viajan a España para instrucciones adicionales.

La novela prosigue cuando ellos emprenden una odisea parcialmente alrededor del mundo por Francia, España, Marruecos, Egipto, Líbano, Siria, Irak, Kuwait, Irán, Pakistán, India y Tíbet, siempre tratando de encontrar un medio de volver al Punto 103.

Durante todo su viaje ellos encuentran a muchos aliados extranjeros, con quienes hablan de mitología indoeuropea y de sus comunes raíces arias.

Detrás de la derrota del Tercer Reich y del emergente nuevo orden mundial de las superpotencias está Israel, el enemigo mortal con el cual los thuleanos estan trabados en un conflicto maniqueo.

Según Gutmann, esta rivalidad se extiende desde los tiempos prehistóricos, cuando los magos negros de origen semítico gobernaron sobre los arios atlantes durante un breve tiempo. En ese entonces los judíos establecieron sus propios dioses Baales al lado del dios atlante Poseidón, y más tarde conmemoraron al monte Sinaí como una versión expurgada del monte Meru o de la Montaña de la Medianoche en el Ártico.

La incansable tendencia judía de emigrar hacia el Norte y hacia el Oeste de Israel es explicada como una especie de nostalgia o memoria popular de su breve dominio sobre los arios y un deseo de gobernar otra vez desde el Norte.

Gutmann afirma que esta competición por el polo entre los judíos y los grupos indo-arios que aspiran a un renacimiento atlante resultará en último término en la victoria para uno u otro bando. La bandera de Naciones Unidas, fundada en Octubre de 1945, revela la determinación judía de rodear el polo y usurpar el centro mundial esotérico de los arios.

Su diseño, presentando un mapa del mundo centrado en el Polo Norte, contiene un simbolismo cabalístico y se despliega con los reveladores colores israelíes de azul y blanco.

En una reunión con un viejo rabino judío en Toledo, Gutmann se explaya sobre esta rivalidad inmemorial entre semitas y arios en el contexto de las nuevas superpotencias. El poder de magia negra de los judíos se opone a la magia blanca de los arios, y su campo de batalla es el resto del mundo que, con la derrota del Tercer Reich, es ahora un círculo mágico gris con un centro negro en el monte Sinaí.

Según Gutmann, el Arca de la Alianza es un acumulador para energías astrales usadas en operaciones mágicas.

Este mito se combina con referencias a otros cultos y a los francmasones. Se dice que un Arca similar está guardada en santuarios estadounidenses en Nueva York. Sus cuarteles centrales en Chicago controlan a todas las logias masónicas dedicadas al objetivo de un Gobierno Mundial.

Tanto Roosevelt como Churchill pertenecieron a esta hermandad y estuvieron siempre trabajando para sus objetivos.

Esta hermandad mundial junta todos los poderes dentro de su red y trabaja con todos ellos para conquistar la Montaña de la Medianoche. Por una parte, esta magia trabaja para reforzar la sustancia racial judía, y por otra, disuelve a los otros pueblos en un caos multirracial.

En la parte final de la novela, Landig introduce una conexión nazi-tibetana como una dimensión adicional de conspiración mundial y misterio. Se hacen referencias pasajeras a las cordiales relaciones germano-tibetanas establecidas por la expedición de Ernst Schäfer al Tíbet, patrocinada por el SS-Ahnenerbe, en 1938-39.

Pero si a los nacionalsocialistas no les fueron revelados los secretos tibetanos, la presencia de un lama tibetano en la conferencia en el Punto 103 sugiere un interés persistente. Cuando los militares alemanes son secuestrados desde la India por mongoles y llevados a un monasterio tibetano arriba en la zona de nieve himalaya permanente, ellos recuerdan la leyenda mongoliana de que esta gente espera la venida del Señor del Mundo desde la ciudad de Agartha, oculta dentro de la Tierra.

Esta revelación conducirá a un Imperio mundial amarillo que se extenderá tan lejos como hasta el monte Meru en el polo, creando así otro rival para el Thule ario y el Punto 103. Los tibetanos, parece, fueron aliados de los alemanes contra enemigos comunes en la guerra, pero al final ellos también debían proseguir su visión imperial de acuerdo a su propio mito racial.

El abad tibetano Ngön-kyi Padma Dab-yang da otra reseña de la mitología mongola, que Landig claramente ha tomado prestada del relato sensacional de Louis Pauwels y Jacques Bergier sobre el ocultismo nacionalsocialista Le Matin des Magiciens (1960).

Él describe dos ciudades como los reinos respectivos de las energías material y espiritual.

Reverenciada por las hermandades secretas y logias de Occidente, Shambala es la ciudad terrestre del poder y la fuerza, la fuente de energías materiales en el camino de la mano izquierda, gobernada por un Rey del Miedo. Agartha es el reino interior y subterráneo de contemplación y espíritu, el camino de la mano derecha, presidido por el Señor y Rey del Mundo, quien en el tiempo establecido va a conducir a los hombres buenos contra los malos y a establecer el Imperio mongol.

El abad reprueba a los soldados alemanes, diciendo que ciertas figuras en el Tercer Reich rompieron el tratado nazi-tibetano al haberse aliado exclusivamente con las energías de Shambala y su cruda violencia, y cayendo así en las manos de su agente, Stalin.

Ambas fuentes deben ser equilibradas, ya de otra forma resultará el mal.

El Tíbet ha perdido años de trabajo por la caída del Tercer Reich, y ahora las oscuras nubes del comunismo se están congregando en el Oriente. Sin embargo, el abad insta a los alemanes a unirse a ellos pues existe una vieja profecía de que un Gran Kan irá otra vez a Occidente y establecerá un gran Imperio, y el tiempo para su cumplimiento está cerca.

Con estas leyendas revisionistas, Landig desea dar a entender que algunos traidores en el mando del Reich traicionaron la causa nacionalsocialista y causaron la perdición de Alemania.

Finalmente, los militares alemanes tienen éxito en escapar de sus corteses captores tibetanos pero son finalmente capturados por los británicos en India e internados en un campo de prisioneros de guerra. Repatriados a Alemania y a Austria, ellos encuentran un mundo lúgubre y gris de derrota, evasión y desconfianza.

La antigua visión aria y nacionalsocialista ha sido olvidada, la propaganda de atrocidades ha inventado los campos de exterminio, las ejecuciones de Nuremberg son un pretexto para un ritual judío de venganza, y las muchachas alemanas se acuestan con soldados estadounidenses Negros.

La tormenta de los ídolos contra Thule ha comenzado.

En un reencuentro en Salzburgo, los soldados aceptan tristemente la retirada del Punto 103 de los asuntos mundiales.

Ellos reconocen que los arios, dispersados y desposeídos, se han convertido ahora en el nuevo Ahasverus (el nombre tradicional para el Judío Errante). Ellos sólo pueden ser pacientes y esperar hasta que la bandera azul y oro de los arios ondee otra vez, cuando,

“la Gran Tule llegará a ser el nuevo concepto espiritual para todos los hombres Blancos en el mundo del Norte, un Imperio ideal sobre todos los Estados, en Europa y Estados Unidos… ¡el Cuarto Reich de los alemanes!”.

La segunda novela de Landig, Wolfszeit um Thule (1980), describe una odisea similar a raíz de la derrota alemana. Aquí la narrativa sigue las aventuras de dos oficiales navales, Krall y Hellfeldt, y del SS-Major Eyken, primeramente estacionado en el Punto 103.

Asignado a una flotilla de submarinos alemanes que se marcha de Noruega a principios de Mayo de 1945, ellos consiguen una devastadora victoria sobre un convoy naval Aliado en el Atlántico del Norte. La flotilla recoge todo el equipo y el personal del Punto 103, que es evacuado luego y totalmente destruido.

Durante el viaje sus conversaciones mencionan la Montaña de la Medianoche y su conexión con la legendaria Isla Azul en el Océano Ártico. Rumores de anteriores expediciones en cuanto a masas de tierra existentes debajo del casquete de hielo polar y observaciones casuales hechas por pilotos canadienses de “estructuras monásticas” recuerdan las ideas de Évola acerca de una perdida civilización hiperbórea en el Lejano Norte.  [18]

Con la rendición oficial del Tercer Reich, el mundo del Norte es perdido y la flotilla pone rumbo al Atlántico del Sur para entrar en contacto con las nuevas bases del Sol Negro, el epíteto del gobierno en las sombras del Reich en el exilio. El foco geográfico de esta novela indica así el cambio de la supervivencia nacionalsocialista hacia América Latina y la Antártica, la nueva Thule del hemisferio Sur.

Landig usa el diálogo de sus personajes para comunicar su propia marca de teoría política esotérica nacionalsocialista.

El mayor Eyken explica que el Polo Norte es el theonium [?] del mundo, asociado con Lucifer, el portador de la luz del Norte, y Prometeo, y representa la fuente espiritual de toda la fuerza aria. Como su contraparte, el Polo Sur es el lugar de la mayor materializacion y de todas las energías demoniacas.

Usando el símbolo del ying-yang como un modelo, él indica que la zona espiritual “blanca” del Norte ha engendrado un punto “negro”:

  • las fuerzas materialistas de las altas finanzas y de las logias masónicas prevalecen en la superpotencia de Estados Unidos

  • los estadounidenses están usurpando a los arios con su propia base “Thule” en Groenlandia

  • los soviéticos están buscando desarrollar su propia presencia militar en el Ártico

Los arios deben cambiar por lo tanto su potencial espiritual hacia el Sur y formar un punto “blanco” en la zona espiritual “negra” a fin de aprovechar esos poderes para sus propios objetivos en la recuperación del Norte.

Su objetivo es el sol purificado de nuevo, el sol blanco, el sol invictus del mitraísmo, que finalmente sucederá al Sol Negro, su actual símbolo de poder militar revanchista.

Aunque Argentina hubiera declarado la guerra a Alemania en Marzo de 1945, los fugitivos encuentran apoyo en Buenos Aires y viajan a La Paz, Bolivia. Aquí ellos reciben la confirmación de la alta posición de Edmund Kiss en Bolivia a causa de sus investigaciones de pre-guerra sobre la herencia nórdica-aria de Tiahuanaco, el mausoleo de Puma Punku y el observatorio de Kalasasaya.

Eyken ilustra a los demás en cuanto a la amplitud del trabajo de Kiss sobre el calendario prehistórico con la ayuda de la Teoría del Hielo Mundial de Hörbiger para demostrar que los atlantes nórdicos fundaron la primera civilización egipcia.

Cuando su contacto local confirma la presencia de linajes sanguíneos arios entre los indios quechuas de Bolivia, que tienen pelo rubio y ojos azules, la conversación se vuelve hacia otras colonizaciones europeas antiguas y medievales de América Latina, mucho antes del tan cacareado descubrimiento del “medio judío” Cristóbal Colón.

Kiss investiga en Bolivia las vinculaciones con los nuevos desarrollos.

A lo largo del lado occidental de las montañas de los Andes él descubrió un extenso sistema de túneles que se extiende desde el desierto de Atacama en Chile hasta Ecuador, atribuyéndolo a un pueblo misterioso con tecnología inimaginable hace muchos miles de años.

Aquí entre los bosques densos, profundamente dentro del laberinto andino, varios cientos de militares alemanes y personal técnico han establecido una base secreta llamada La Herrería de Mime como un compañero para el Punto 211 de la Antártica (Mime, un personaje de la mitología nórdica, es el herrero que forja la espada de Siegfried en la ópera “El Oro del Rhin” de Wagner).

Eyken y sus camaradas pasan muchos meses en este sitio, maravillándose de la tecnología avanzada llevada por científicos alemanes que han escapado de las redadas estadounidenses y soviéticas contra los investigadores de armas milagrosas del Tercer Reich.

Otra base secreta más pequeña en los Andes ha sido establecida en la selva brasileña cerca del valle Beni. Mientras los oscuros poderes del mundo de la posguerra condenan a los antiguos jerarcas nacionalsocialistas a la muerte en Nuremberg en Octubre de 1946, un nuevo Reich thuleano, una provisional “Agartha del Norte”, crece profundamente dentro de los Andes.

Mientras tanto, Landig también describe un nuevo episodio siniestro en el antiguo mito de los Sabios de Sión. Después de la fundación del estado de Israel en Mayo de 1948, los miembros de la élite judía estadounidense se reúnen en un caluroso día de Julio en una aislada casa de campo de Riverside Drive en Manhattan para hablar del progreso de su dominio mundial.

Desde la histórica reunión nocturna de los Sabios en el cementerio judío de Praga en 1787 – el cuento en la novela Biarritz de Goedsche, que inspiró los celebres Protocolos – los judíos han realizado su ambición de controlar tanto el oro como la prensa. Mediante el comunismo y el liberalismo, ellos están ahora acabando con la influencia de las élites Blancas por todo el mundo.

Con el slogan “nazismo” ellos han llevado todo lo germánico al oprobio y pueden desarmar cualquier resistencia a sus proyectos.

Un banquero examina el crecimiento del poder judío por medio del sistema de la Reserva Federal. El acuerdo de Bretton Woods de 1944 sólo sirvió para internacionalizar las deudas públicas que se le debían a la judería, mientras que el Plan Marshall creará una Alemania de posguerra sumisa y materialista, olvidada de sus ideales más altos.

Un científico después perfila el futuro de la Humanidad con una impactante descripción de la ingeniería genética, el control mental por medio de la electrónica y drogas, policías robot, y la creación de una población dócil sujeta al gobierno mundial judío.

Los intrépidos luchadores de la resistencia de Landig ahora ponen su atención en una alianza de posguerra con fuerzas anti-comunistas en el Lejano Oriente.

Los vínculos anteriores con el Tíbet se están debilitando en esta nueva etapa debido al predominio de la China Roja, y sus esperanzas están ahora enfocadas en los exiliados mongoles en Japón, Corea y Taiwán. Viajando a través del Océano Pacífico en el disco volador V-7, el trío llega a Hong Kong para hacer contacto con el Dragón Verde, una liga nacionalista china con antiguos vínculos con Thule en Alemania.

Cuando Eyken es secuestrado por la orden maoísta del Dragón Rojo, que trata de reclutarlo como un agente comunista alemán, los miembros taiwaneses del Dragón Verde van a su rescate.

En el camino ellos encuentran a un simpatizante británico, y las conversaciones varían sobre temas tales como el diseño cabalístico del edificio del Pentágono estadounidense, el israelismo británico, y las hostiles élites secretas como el Consejo sobre Relaciones Extranjeras.

Eyken explica su misión esotérica a sus nuevos amigos:

«Un círculo de iniciados dentro de la SS lleva el Sol Negro como una insignia secreta para Thule. Éste es el sol niger de la alquimia…

Los misterios griegos ya reconocian un sol secreto además del disco de oro de la Atlántida. Éste era la estrella Antares en el signo de Escorpión…

El color púrpura profundo del Sol Negro no está sin iluminación sino que es el esplendor penetrante que ilumina a los iniciados. Según la antigua tradición germánica, Dios es omnipotente e invisible. La luz perceptible al ojo humano es material, una sombra de la luz y el fuego invisible y espiritual, una diminuta chispa que todavía brilla en la Era del Lobo alrededor de Thule y espera reavivarse…

El Sol Negro es el signo de la divinidad invisible que está por encima del material brillo dorado de la luz del día, una vez que el sol dorado de los atlantes fue usurpado por los sirvientes de Mammón y la francmasonería.

El disco de púrpura profundo representa el cumplimiento de la voluntad divina y la ley contra el supuesto poder del oro, junto con sus amos y esclavos…

Cargado con un conocimiento secreto, este símbolo fue visto en los aviones militares de la SS poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial.

El Sol Negro ilumina al Reich y nunca se pondrá».

El compañero de ellos lamenta que Gran Bretaña permanezca ignorante de esta herencia aria y que todavía sirva a las estrellas de David y Moisés.

Él ve la confianza espiritual de los alemanes y teme que los no-iniciados (es decir, los antiguos Aliados) serán abrumados por un apocalipsis.

En Corea del Sur, Eyken encuentra a Gusdä Menen Tudun, un anti-comunista y antiguo oficial de alto rango del ejército mongol que huyó cuando los rusos establecieron un régimen marioneta en su patria.

Eyken explica el interés que tienen los rusos en los secretos del desierto de Gobi y Shambala, y bosqueja la antropogenia racial de la teosofía blavatskyana, ya conocida por los iniciados tibetanos hace 10.000 años. Las tradiciones tibetanas también indican un mito atlante de siete sub-razas, que incluyen a los arios, acadios, toltecas, turanios, Rmoahalianos, Tlavatlianos y mongolianos.

El símbolo de la esvástica surgió en la época del dominio de los arios en la Atlántida, antes de su migración prehistórica al Himalaya. Desde entonces, los arios han conservado una añoranza secreta por el monte Meru e Hiperbórea, su patria original en el Lejano Norte. Güsda reconoce a Eyken como un iniciado de la doctrina secreta que une a los nacionalsocialistas esotéricos con los misterios del Oriente.

Los mongolianos libres creen que la Tierra de las Águilas (Alemania) es su aliado en el Oeste, pues se creía que Hitler era un descendiente de un gran guerrero en el séquito de Genghis Kan, mientras que Stalin es un subnormal de la tribu de los “ojos amarillos” y perteneciente a una familia de sacerdotes jaféticos y respaldado por magos negros.

Él también relata cómo el Bogdo Hutuchtu, el Buda viviente de los lamas de gorra roja de Mongolia, ha sido depuesto por los comunistas, y cómo nadie ahora se atreve a hablar del reino de Agartha o del Rey del Mundo. Pero éste está esperando su momento y aparecerá en el tiempo designado para conducir el bien de este mundo contra el mal.

Muy poco después, los alemanes son capturados por insurgentes comunistas coreanos del Norte e internados junto con un estadounidense, un checo y un japonés. Los cautivos encuentran una causa común en el anti-comunismo en el nuevo orden mundial de la Guerra Fría. Después del comienzo de la guerra coreana el 25 de Junio de 1950, los alemanes logran escapar e ir a Hadong.

Su misión en el Lejano Oriente está cumplida ahora. Además del descubrimiento de una herencia esotérica compartida, los guerreros del Sol Negro han establecido la presencia de aliados potenciales entre las víctimas de la expansión comunista soviética y china, reflejando así el propio interés de Landig en la Liga Anti-Comunista Mundial (WACL) con su fuerte base en el Lejano Oriente.

La WACL se originó en La Liga Anti-Comunista de los Pueblos de Asia, fundada en Taiwán por los chinos nacionalistas del Kuomintang en 1954, que se unió con organizaciones de emigrados de Europa del Este en 1966 para formar la WACL, con oficinas centrales mundiales en Corea del Sur.

Buscando amigos en Taiwán y Corea, Thule está buscando convertirse en una tercera fuerza entre el Occidente y el mundo comunista.

Mientras tanto los militares alemanes son incapaces de renovar contacto con las bases en los Andes y deciden retornar a Europa. A finales de los años ’50 ellos llegan a la Viena ocupada por los Aliados para encontrar la propiedad de Hellfeldt confiscada y el departamento de la familia ocupado por forasteros, reflejando la propia amarga experiencia de Landig del régimen de la posguerra y su rudo tratamiento para los antiguos nacionalsocialistas.

Bajo el manto de la derrota, la ocupación y las restricciones, los viejos soldados forman un círculo de inmortal lealtad a sus ideales. Una vez más, ellos recuerdan la ciencia secreta de Thule y el Lejano Norte y su evangelio para el Reich alemán.

El gobierno de la muchedumbre de la democracia, se consuelan ellos, será demasiado efímero. Hitler no era un iniciado de Thule pero dejó la gnosis secreta del Norte a círculos especiales dentro de la SS, a quienes ofreció su protección. Eyken equipara el simbolismo esotérico del Grial según Évola con la doctrina hiperbórea de un centro sagrado en el Norte, con sus poderosas leyendas de razas-raíz, la Atlántida y de arios omni-conquistadores.

La búsqueda del Grial es idéntica a la añoranza aria por el contacto con la Montaña de la Medianoche.

En el crepúsculo de los dioses en la mitología nórdica, todo cae en las mandíbulas del lobo Fenrir, trayendo al caos y la oscuridad. Los thuleanos deben soportar ahora la Era del Lobo, ya que cuando el Tercer Reich se hundió en llamas, todas las fuerzas que se alinearon contra el Norte triunfaron, y el mal venció al bien.

En Rebellen für Thule (1991) Landig remonta los orígenes del Sol Negro a la religión babilónica. Una antigua inscripción cuneiforme hace una referencia explícita al Sol Negro:

“brillando dentro de nosotros, tú nos das el poder del entendimiento”.

Landig recuerda la visión de Marduk apesadumbrado por el colapso del Imperio hasta que la diosa Ishtar ordena que las estrellas brillen con una nueva luz invisible.

Landig ve esta profecía como refiriéndose a la derrota temporal del Reich alemán y a su restauración mediante la iluminación esotérica del Sol Negro.

“El Sol Negro brilla por sobre la Montaña de la Medianoche. El ojo humano no puede verlo, pero está allí: Su luz brilla dentro. El valiente y el honrado son solitarios, pero ellos tienen la divinidad”. [19]

El conocimiento del Sol Negro se perdió durante el cristianismo, hasta que los Templarios descubrieron de nuevo su ciencia en el Levante.

Su conocimiento fue perdido por los francmasones, y finalmente sólo un pequeño círculo de SS esoteristas cultivó el Sol Negro como la “luz interior”. Tal como los templarios y cátaros, en la mitología de Landig los SS fueron perseguidos después de la guerra principalmente como herejes.

Este interés völkisch alemán por Babilonia se remonta hasta comienzos de siglo cuando Friedrich Delitzsch (1850-1922), el famoso asiriólogo, argumentó que el Antiguo Testamento y el monoteísmo judío se derivaban de la religión babilónica.

Su conferencia inicial, “Babel und Bibel” (Babel y la Biblia, 1902), provocó una amplia controversia, por cuanto claramente debilitaba las afirmaciones judías de la revelación divina y de su elección como pueblo.  [20]

Llevando el debate más adelante, Houston Stewart Chamberlain y Herman Wirth consideraron a la cultura babilónica como una herencia de los sumerios, a quienes ellos identificaron como antiguos arios colonizadores de Mesopotamia. La interpretación de Landig de la epopeya de Gilgamesh y de las inscripciones de Babilonia sigue esta línea nórdico-sumeria, destacando sus correspondencias con los Edda y con antiguas fuentes nórdicas.

Landig también se refirió a la interpretación académica de Peter Jensen de Gilgamesh como una cosmología babilónica que se enfoca en la constelación de Tauro y su principal estrella, Aldebarán.  [21]

La supuesta ascendencia aria común de los sumero-babilónicos y los germanos conduciría a un animado discurso esotérico en los años ’90 que involucraba a la antigua Babilonia, tecnología alemana de platillos voladores y antepasados extraterrestres provenientes de Aldebarán.

Las novelas ariosóficamente coloreadas de Landig han popularizado enormemente la mitología aria y un oculto anti-judaísmo.

Los nombres y doctrinas de,

  • Julius Évola

  • Herman Wirth

  • Edmund Kiss

  • Hans Hörbiger,

…hasta ahora dispersos fragmentos de la memoria del Tercer Reich, están aquí hábilmente entretejidos en narrativas aventureras y presentados de nuevo a un público moderno.

En todos los libros de la trilogía de Thule de Landig, el Sol Negro es un símbolo místico para una orden esotérica dentro de la SS, el destilado refinado del espíritu nacionalsocialista, temporalmente eclipsado pero todavía potente durante el predominio en la posguerra de los judíos y sus superpotencias marionetas. Según esta mitología neo-nazi, la guerra perdida de 1939-45 es sólo un preludio para un conflicto metafísico aún mayor.

Sin embargo, como todos los símbolos poderosos, el Sol Negro es multifacetico.

Además del mito de oclusión alquimica, significando la latencia del poder thuleano-nacionalsocialista, Landig también identifica el Sol Negro como la fuente de la luz espiritual y de inspiración, un símbolo de iluminación divina y de salvación próxima.

Espigado de tan diversas fuentes como la epopeya de Gilgamesh, leyendas templarias secretas, y ciencia esotérica SS involucrando a Otto Rahn, los cátaros y un centro mundial polar luciferino, el Sol Negro de Landig es un mito poderoso que invoca la gnosis nacionalsocialista en la oscuridad de la derrota.

El mito del Sol Negro se desarrolló más ampliamente con la publicación de otra aventura de suspenso ocultista-nacionalsocialista, Die schwarze Sonne von Tashi Lhunpo (El Sol Negro de Tashi Lhunpo, 1991), de Russell McCloud.

Es la primera década del siglo veintiuno y la Unión Europea y Naciones Unidas juntas administran un Nuevo Orden Mundial dedicado a la democracia y la prosperidad económica. Los asesinatos del presidente del Banco Europeo y de un miembro principal del Consejo de Seguridad de la ONU están vinculados por una marca del Sol Negro en las frentes de las víctimas.

En este caso, el símbolo es una rueda solar, un disco negro rodeado por doce runas Sieg radiales.  [22]

Este diseño único de rueda solar SS existe realmente en el castillo Wewelsburg cerca de Paderborn, originalmente adquirido por Heinrich Himmler en 1934 como una universidad para el personal SS, cuyo énfasis especial estaba en la herencia germánica y la religión nórdica.

Entre 1936 y 1942 Himmler reconstruyó y amplió Wewelsburg como un lugar ceremonial, donde sus líderes SS superiores celebrarían rituales pseudo-religiosos.

Himmler consideraba el castillo como un omphalos [ombligo] mágico, que marcaba el centro del mundo germánico, y planeaba finalmente desarrollar el sitio entero como un Vaticano-SS de espiritualidad aria. La gran rueda solar circular con doce runas Sieg como rayos decora el piso de mármol blanco del salón Gruppenführer en la torre Norte.

McCloud es el primer escritor que identifica la rueda solar de Wewelsburg con el mito del Sol Negro, indicando con ello la influencia esotérica de Wiligut y la herencia SS de la ciencia ario-teosófica en el corazón del mundo imaginativo de Himmler.

Se ha sugerido, sin embargo, que esta rueda solar de doce rayos se deriva de discos decorativos de los merovingios del período medieval temprano, y se supone que representan al sol visible o su paso por los meses del año. Se habló de estos discos en publicaciones académicas durante el Tercer Reich y bien puede haber servido a los diseñadores de Wewelsburg como un modelo.

Además, el hecho de que Peryt Shou y Wilhelm Landig describieran al Sol Negro como de un púrpura profundo parece contradecir su representación en Wewelsburg como un modelo moteado de color verde oscuro sobre blanco.

Pero si el Sol Negro es la fuente cosmogonica de toda la energía creativa en el universo, el símbolo de Wewelsburg seguramente evoca tanto el poder rotatorio como explosivo del Big Bang en la creación del universo.

En la novela, el héroe periodista sigue una pista desde Wewelsburg al Tíbet, donde él encuentra a Karl Steiner, un antiguo hombre SS que vive en una ermita himalaya a un día de camino del monasterio Tashi Lhunpo, la sede del Panchen Lama y de los monjes de sombrero amarillo.

Aunque juvenil de aspecto, Steiner tiene más de noventa años y fue al Tíbet en la expedición final (ficticia) del SS-Ahnenerbe de 1942. Su explicación de la historia mundial coloca al vínculo nazi-tibetano en el contexto familiar de Thule y el mito mongoliano.

Los thuleanos prehistóricos eran originalmente descendientes de los dioses:

un grupo quería permanecer distante y usar a los hombres mortales como ganado, y el otro decidió educar y mejorar a la Humanidad.

Estos grupos se dividieron en los campos de Shambala y Agarthi. McCloud revela una cierta simpatía nacionalsocialista al identificar Shambala con los gobernadores secretos del “Nuevo Orden Mundial“,

Pero los nacionalsocialistas, se nos dice, hicieron su alianza con Agarthi, ya que su plan era transformar a los hombres en superhombres.

El Tercer Reich, la Segunda Guerra Mundial y la ola reciente de asesinatos son así meros episodios en la batalla perenne de Agarthi y Shambala en cuanto al destino del hombre. El punto culminante de la novela es alcanzado con un ritual de solsticio de invierno en Wewelsburg, al que asiste Steiner y agentes de muy elevada posición de Agarthi, con la intención de restaurar el dominio mundial nacionalsocialista.

Entre 1971 y 1991, el Sol Negro se desarrolló de esa manera desde la indicación de Landig del eclipsado poder nacionalsocialista en Thule a la rueda solar SS en Wewelsburg, identificada como el símbolo de Agartha, un reino himalayo secreto incrustado en el mito nacionalsocialista, tibetano y teosófico.

Cargado por estas referencias exóticas a remotos u ocultos centros de poder e iniciación, el Sol Negro de Wewelsburg se ha convertido en un símbolo esotérico entre los neo-nazis más jóvenes desde Austria hasta la escena internacional desde los años ’90.

La editorial Arun de Engerda (en la antigua República Democrática Alemana) ha publicado posteriores ediciones y un guión cinematográfico del libro de McCloud, mientras el catálogo Nation Europa de libros por pedidos postales ofrece prendedores del Sol Negro y un reloj de pulsera con el diseño de la rueda solar de Wewelsburg.

Kadmon (seudónimo de Gerhard Petak), un músico industrial de Viena, publica Aorta (1991-95), un periódico dedicado a tradiciones paganas y a la vanguardia neo-fascista.

Su sello de música, Allerseelen, ha lanzado un CD, Gotos = Kalanda (1995), adaptado del ciclo calendárico pagano de los poemas que Wiligut presentó a Himmler en 1937. El Sol Negro de Wewelsburg es prominente en el membrete de Petak y en la etiqueta de Allerseelen.

En su estudio acerca del esoterismo de la extrema derecha de Alemania, Rüdiger Sünner sugiere que el Sol Negro de Wewelsburg se ha convertido en un símbolo clave en los cultos neo-nazis.

Una imagen en Elemente, el diario del Seminario de Tule localizado en Kassel, una asociación de investigación para la cultura indoeuropea, muestra a un guerrero marcial que sostiene un escudo decorado con la rueda solar de Wewelsburg. Su espada sostenida proclama la lucha por un “renacimiento de Europa” contra el “holocausto de pueblos en el altar del multi-racialismo”.

La revista völkisch alemana Sol Invictus usa el símbolo como su cabecera. La edición de 1997 dedicada a la “Medianoche” (Sol Negro) muestra a dos caballeros sombríos montando guardia bajo el símbolo de la rueda solar, cuyo poder invisible prevalece contra la penumbra, el frío y el dolor del inter-regno.

Un verso de acompañamiento dice:

“Como caballeros del Sol estamos retornando a casa / seremos la nueva nobleza / los vástagos raros de nuestras propias filas. / Quedamos huérfanos y el viaje fue largo. / La oscuridad no nos tragó / nos levantamos / los hijos del Sol. / Cuando ellos nos vean / ¡entenderán las palabras del fuego!”.

La rueda solar de Wewelsburg es también el logotipo del sitio alemán Thule-Netz en Internet, que ha ofrecido un masivo acceso a sitios Web racistas y de extrema derecha en Europa y Estados Unidos desde 1992.

Se habla ampliamente de la rueda solar SS en revistas subterráneas neo-nazis en Alemania y en sus vínculos internacionales.

Rüdiger Sünner también ha hecho una película documental titulada Schwarze Sonne, sobre el trasfondo oculto del Nacionalsocialismo. Su relato se extiende desde los ariosofistas y la Sociedad Thule como místicos precursores de los nacionalsocialistas, pasando por el ceremonial SS de Himmler, hasta los actuales cultos neo-nazis.  [23]

Mientras filmaba en Wewelsburg, él fue amenazado por un skinhead que blandía su puño con un tatuaje del Sol Negro.

Éste consideró la película de Sünner como una profanación. Tal como el Sol Negro simbolizaba para Landig “el último batallón” de los thuleanos en el Punto 103 en el congelado Norte durante los primeros meses de la posguerra, este emblema ha venido a significar la evocación mágica de una patria perdida entre los jóvenes neo-nazis.

El enigmático símbolo del Sol Negro indica los lejanos ideales de Thule, un mundo alternativo en total oposición a una Europa multirracial.

Notas

1. La vida y obras de Herman Wirth están resumidas en Michael H. Kater, Das “Ahnenerbe” der SS 1935–1945: Ein Beitrag zur Kulturpolitik des Dritten Reiches (Stuttgart: Deutsche Verlags-Anstalt, 1974), pp. 11–16, 41–43.

2. Las referencias de Erich Halik al “Sol Negro” son discutidas en Rudolf J. Mund, Vom Mythos der schwarzen Sonne (Das andere Kreuz 2), Vienna, 1981, pp. 8–10, 41–43.

3. Hanns Hörbiger and Philipp Fauth, Glacial-Kosmogonie: Eine neue Entwickelungsgeschichte des Weltalls und des Sonnensystems (Kaiserslautern, Alemania, Hermann Kayser, 1913), esp. cap. 25.
4. Para un estudio reciente de la Teoría de la Glaciación de Hörbiger, vea Robert Bowen, Universal Ice: Science and Ideology in the Nazi State (Londres, Belhaven, 1993). También se examina su recepción política por los nacionalsocialistas, pp. 130–52.

5. Kiss publicó los resultados de la investigación de su primera expedición a los Andes en dos artículos: “Die Kordillerenkolonien der Atlantiden”, Schlüssel zum Weltgeschehen (1931), Nº 8/9, 256 y ss., y “Nordische Baukunst in Bolivien?”, Germanien, Mayo de 1933), Nº 5, 138 y ss. Este último periódico posteriormente se convirtió en el órgano oficial del instituto Ahnenerbe de la SS. Los trabajos de Kiss en apoyo de Hörbiger incluyen Die oft verlästerte… (Leipzig, Koehler und Amelang, 1933), y Die kosmischen Ursachen der Völkerwanderungen (Leipzig, Koehler und Amelang, 1934), mientras que él interpretó las ruinas de Tiahuanaco en Das Sonnentor von Tihuanaku und Hörbigers Welteislehre (Leipzig, Koehler und Amelang, 1937).

6. Edmund Kiß, Das gläserne Meer: Ein Roman aus Urtagen (Leipzig, Koehler und Amelang, 1930); Frühling in Atlantis: Roman aus der Blütezeit des Reiches Atlantis (Leipzig, Koehler und Amelang, 1933).

7. Edmund Kiß, Die letzte Königin von Atlantis: Ein Roman aus der Zeit um 12000 vor Christi Geburt (Leipzig, Koehler und Amelang, 1931); Die Singschwäne aus Thule (Leipzig, v. Hase & Koehler, 1939).

8. Para detalles de las actividades de Kiss en el Ahnenerbe, vea Kater, Das “Ahnenerbe” der SS 1935–1945, pp. 52, 97, 113, y Rüdiger Sünner, Schwarze Sonne: Entfesselung und Mißbrauch der Mythen in Nationalsozialismus und rechter Esoterik (Freiburg, Herder Verlag), pp. 46–47. La adopción de la Teoría del Hielo Mundial por el Ahnenerbe y el Protocolo Pyrmont está documentada en James Webb, The Occult Establishment (La Salle, Illinois, Open Court, 1976), pp. 327–30.
9. Hitler’s Table Talk, 1941–55, editadas por H. R.Trevor-Roper, 2ª ed. (Londres, Weidenfeld and Nicolson, 1973), pp. 249, 324, 445].

10. Rudolf J. Mund, “Begegnung mit Edmund Kiss”, Vienna, 1983.

11. Otto Rahn, Kreuzzug gegen den Gral (Freiburg, Urban-Verlag, 1933); Luzifers Hofgesind: Eine Reise zu Europas guten Geistern (Leipzig, Schwarzhäupter-Verlag, 1937). La más completa biografía de Otto Rahn a la fecha con extensa documentación es Hans-Jürgen Lange, “Der Gralssucher”, en Otto Rahn: Leben und Werk, Engerda, Alemania, Arun-Verlag, 1995, pp. 17–92. Vea también Christian Bernadac, Le Mystère Otto Rahn: Du Catharisme au Nazisme (Paris, France-Empire, 1978); Walter Birks y R. A. Gilbert, The Treasure of Montsegur: A Study of the Cathar Heresy and the Nature of the Cathar Secret (Wellingborough, U.K.: Crucible, 1987), pp. 38–40; Howard A. Buechner, Emerald Cup—Ark of Gold: The Quest of SS Lt. Otto Rahn of the Third Reich (Metairie, Louisiana: Thunderbird Press, 1991).

12. Rudolf J. Mund, Der Rasputin Himmlers: Die Wiligut-Saga (Vienna, Volkstum-Verlag, 1982). La vida e influencia de Wiligut está también documentada en Goodrick-Clarke, The Occult Roots of Nazism, pp. 177–191 [vea http://editorial-streicher.blogspot.com/2011/11/nicholas-goodrick-clarke-karl-maria.html%5D. Documentación adicional es ofrecida por Hans-Jürgen Lange, Weisthor: Karl-Maria Wiligut—Himmlers Rasputin und seine Erben (Engerda: Arun-Verlag, 1998).

13. Mund, Vom Mythos der Schwarzen Sonne, pp. 12–30; Emil Rüdiger, Die Kraft der zwei Sonnen (Ingelheim, 1994).
14. Para un informe sobre Guido von List y la deuda del armanismo con la teosofía, vea Goodrick-Clarke, The Occult Roots of Nazism, pp. 49–55 (http://editorial-streicher.blogspot.com/2011/11/nicholas-goodrick-clarke-el.html).

15. Guido List, Die Rita der Ario-Germanen, Leipzig y Viena, E. F. Steinacker, 1908, pp. 9–10; Die Bilderschrift der Ario-Germanen (Ario-Germanische Hieroglyphik), Leipzig y Viena, E. F. Steinacker, 1910, pp. 44–48.
16. Peryt Shou, Das Mysterium der Zentralsonne (Leipzig, Jaeger, 1910), pp. 7, 39; Deutschlands Zukunft im Gesetz kosmologischer Entwicklung (Berlin, Pyramidenverlag Dr Schwarz, 1923), pp. 269–76, 292 y ss.

17. Wilhelm Landig, Götzen gegen Thule: Ein Roman voller Wirklichkeiten (Hanover, Hans Pfeiffer, 1971), pp. 137–38. La novela está admirablemente resumida y comentada en Joscelyn Godwin, Arktos: The Polar Myth in Science, Symbolism, and Nazi Survival (Grand Rapids, Michigan, Phanes, 1993), pp. 63–69.

18. Landig, Wolfszeit um Thule, Viena, Volkstum-Verlag, 1980.

19. Landig, Rebellen für Thule (Viena, Volkstum-Verlag, 1991), p. 509.

20. El posterior debate Babilonia-Biblia despertó el mayor interés del Káiser, a partir de lo cual Chamberlain publicó sus propios puntos de vista. Geooffrey G. Field, Evangelist of Race: The Germanic Vision of Houston Stewart Chamberlain (New York, Columbia University Press, 1981), pp. 255–56.
21. Wilhelm Landig, Rebellen für Thule, pp. 517–27. Landig se refiere al trabajo pionero de Peter Jensen, Das Gilgamesch Epos, Strasburg, K. J. Trübner, 1906.

22. Russell McCloud, Die schwarze Sonne von Tashi Lhunpo, Vilsbiburg, Alemania, Arun-Verlag, 1991.

23. Schwarze Sonne: Mythologische Hintergründe des Nationalsozialismus, dirigida por Rüdiger Sünner, producida por Elisabeth Müller, Filmproduktion, Düsseldorf, 1996.

Regresar a ¿Contactos ET de Alemania? – Su Legado en El Siglo XX y Mas Alla…

Fuente artículo y 1ª imagen: Biblioteca Pléyades

Reedición artículo, pie de foto y compilación imágenes:  Freeman

Artículos relacionados en Liberación AHORA:

https://liberacionahora.files.wordpress.com/2010/08/banner-l-a3-e1281475040893.jpg?w=600

Deja un comentario. Opina o debate aportando tus argumentos, de forma constructiva y cordialmente, desde el respeto hacia los demás y sus opiniones. Observa la ortografía, y no escribas en mayúsculas. Los comentarios están moderados. Gracias por participar.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: