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EL ESTADO NATURAL: la primera y última conferencia de U.G. Krishnamurti (1972)

11 abril 2015

UGU.G. Krishnamurti (1918-2007)

¿Cómo pueden preguntar por algo que no conocen? ¿Cómo pueden buscar algo que no conocen? Todos ustedes parecen conocerlo. Tienen una imagen de este estado. Partiendo de la descripción de este estado probablemente ya hayan creado una imagen de él. ¿Qué estado? Alguien me preguntó: “¿En qué estado se halla usted?” ¿Qué Estado? Yo estoy en el Estado de Karnataka [un estado de la India] “¿De qué estado está hablando?” Esa es mi respuesta. ¿De qué estado está hablando? Este es su estado natural. Usted no quiere entender eso. No quiere estar en su estado natural. Se necesita una inteligencia extraordinaria para estar en el estado natural, para ser usted mismo.

Ustedes siempre quieren ser alguien más; quieren imitar la vida de otro — quieren imitar la vida de Jesús, la vida de Buda, o la vida de Shankara. No pueden hacer eso, porque desconocen lo que está detrás de todo esto. Terminarán cambiando sus túnicas, rosa por azafrán, azafrán por amarillo, o amarillo por rosa, dependiendo de vuestra fantasía particular. ¿Cómo pueden preguntar por algo que no conocen? Esa es mi pregunta. Entonces, la búsqueda no tiene sentido. Sólo cuando la búsqueda termina, lo que es se expresa por sí mismo, con su particular manera. Usted no puede interferir con eso. No puede manipularlo. No puede manipular la actividad de lo que hay ahí, lo cual posee una extraordinaria inteligencia.

Ser uno mismo es la cosa más fácil. Y aún así usted no quiere permanecer en su estado natural. En vez de eso imitará a alguien más, imitará la vida de otra persona. Ese es su problema. Ser uno mismo no demanda ningún tiempo. Pero usted habla de lo intemporal, lo cual es una burla. Para ser usted mismo, ¿necesita tiempo? Para ser un buen hombre, para ser un hombre maravillosamente religioso, para estar en un estado de paz o de dicha, naturalmente necesita tiempo. Eso siempre sucederá mañana. Cuando el mañana llega, usted dice, “De acuerdo, será pasado mañana”. Eso es el tiempo. No estoy hablando de esa cuestión metafísica o filosófica. No me refiero al asunto metafísico del tiempo y lo intemporal. No existe tal cosa como “lo intemporal”.

Estoy haciendo aseveraciones, afirmaciones y conclusiones — ustedes las objetarán. Tómenlo o déjenlo. No espero que acepten lo que estoy diciendo. No están en una posición como para aceptarlo o rechazarlo. Puede que lo rechacen porque no encaja en el esquema de su filosofía — Shankara, Gaudapada, Ramanuja, Madhvacharya, o Dios sabe cuál — tenemos tantas aquí… Así que ¿cómo pueden comprender esto? La única cosa por hacer es tirar la toalla. Olvídense de todo el asunto. Es por eso, que esto requiere de un coraje extraordinario, no el coraje o la valentía de esa gente que escala el monte Everest o trata de cruzar nadando el Canal de la Mancha, o cruzar el Pacífico o el Atlántico en una balsa — según sean sus caprichos. No me refiero a eso. Me refiero al coraje. Ustedes citan su Bhagavad Gita, o sus Brahma Sutras. Todas esas frases. ¿Qué significan? “Abhayam Brahma” [Brahman es audaz]. ¿Por qué todos ustedes repiten esas frases? No tiene sentido. Es algo mecánico. “¿Cómo estás?” “Estoy muy bien, no podría estar mejor”. En América, dicen “¿Cómo estás esta mañana?” “Estoy mejor que nunca”. De la misma forma, ustedes les arrojan esas frases a todo el mundo. Si comprendieran la forma en que esta estructura mecánica está funcionando dentro de ustedes, verían lo absurdo de todo esto, de discutir eternamente sobre estas cuestiones. ¿Pueden tirar todo el asunto por la ventana e irse?

(Extracto de la conferencia)

El Estado Natural

Por U.G. Krishnamurti — Primera parte

Primera y última charla pública dada en 1972 en el Instituto de la Cultura del Mundo en Bangalore.

U.G. Krishnamurti

Antes de comenzar, permítanme agradecer a las autoridades de este Instituto por darme la posibilidad de reunirme aquí con todos ustedes. Yo era muy renuente a aceptar la invitación del señor Venkataramaiah. Pero, de alguna forma, fui atrapado y aquí estamos.Tal como lo indicó el señor Kothari, no me gusta dar charlas en absoluto. Todos ustedes parecen ser aficionados a escuchar conferencias, charlas, disertaciones, discusiones, discursos, conversaciones, etc, etc. No sé si en algún momento se dieron cuenta por ustedes mismos de que nunca escuchan a nadie ni a nada en este mundo. Siempre se escuchan ustedes mismos. Yo realmente no sé que decir. No sé que es lo que quieren escuchar ni qué es lo que esperan que yo haga.
Se supone que esto sería un discurso y un diálogo. Yo les indico muy seguido a quienes vienen a verme y a conversar que no hay diálogo posible y que no hay necesidad de ningún diálogo tampoco. Esto puede sonarles muy extraño a todos ustedes, pero, más allá de eso, el hecho sigue siendo que no hay diálogo posible y que no hay necesidad tampoco de ningún diálogo.Si me lo permiten, diré algunas palabras, como para “poner la pelota en movimiento”. Esa es una expresión muy común y rebuscada, pero servirá para nuestro propósito.
Voy a decir algunas palabras sobre el estado de “no-saber”. ¿Cómo puede alguien decir algo sobre el estado de no-saber? Debo necesariamente utilizar palabras. ¿Podemos utilizar las palabras sin caer en conceptos abstractos? Yo digo que sí podemos. Pero con eso no estoy indicando que esta sea una conceptualización no verbal. Eso es algo muy gracioso — no existe absolutamente ninguna conceptualización no verbal. No obstante, tal vez, unas pocas palabras como estas puedan ayudarlos a que se den cuenta que los métodos de pensamiento impiden que comprendan las limitaciones del pensamiento como un medio para experimentar de manera directa la vida y sus movimientos.
Este estado de “no conocer”, o estado natural, no es tan sólo mi estado particular. Es vuestro estado natural también y no sólo el mío. No es el estado de un hombre que ha “realizado” a Dios; no es el estado de alguien auto-realizado. No es el estado de un hombre santo. Es el estado natural de cada uno de ustedes. Pero debido a que están pendientes de alguien más y a que están buscando alguna clase de liberación, o moksha —no sé qué palabras usarán ustedes— por eso están perdidos.
Pero, ¿cómo puede uno entender las limitaciones del pensamiento? Naturalmente, el único instrumento que tenemos es el instrumento del pensar. ¿Pero qué es el pensamiento? Yo puedo darles muchas definiciones, y ustedes conocen muchas otras también. Yo podría decirles que el pensamiento es tan sólo materia; el pensamiento es una vibración; y todos nosotros estamos funcionando en esta esfera del pensamiento. Y recogemos ciertos pensamientos porque el organismo humano es un campo electromagnético. Y este campo electromagnético es el producto de la cultura. Quizás sea inapropiado para la ocasión decir que para estar en el estado natural, todo lo que el ser humano ha pensado y sentido antes debe ser completamente eliminado y descartado. Y eso significa que la cultura en la cual han crecido debe irse por la alcantarilla y ser tirada por la ventana. ¿Es eso posible? Es posible. Pero, al mismo tiempo, es tan difícil, porque uno es el producto de esa cultura y uno es eso. Uno no es diferente a eso. No nos podemos separar de la cultura. Y no obstante, esta cultura es lo que nos mantiene fuera de nuestro estado natural.¿Puede este estado natural ser capturado, contenido y expresado con palabras? No puede. No es un estado de consciencia de la existencia. Nunca puede convertirse en parte del pensamiento consciente. ¿Y entonces por qué hablo de este estado de no conocer? Para todos los propósitos prácticos este estado no existe en absoluto. Nunca podrá ser parte de vuestro pensar consciente.

En este punto, tendría que explicar lo que entiendo por “consciencia”. Ustedes y yo quizás le demos diferente significado, probablemente — no lo sé. ¿Cuándo se vuelven conscientes de algo? Tan solo cuando el pensamiento aparece entre lo que está allí frente a ustedes y lo que se supone está aquí dentro de ustedes. Eso es consciencia. De manera que, tienen necesariamente que utilizar el pensamiento para ser conscientes de las cosas y las personas a su alrededor. De otra forma, no son conscientes de ellas en absoluto. Y, al mismo tiempo, uno no está inconsciente. Existe un área en la que no se es ni consciente ni inconsciente. Pero esa “consciencia” —si puedo utilizar esa palabra— se expresa a su manera; y lo que impide que esa consciencia se exprese es el movimiento del pensar.

¿Qué puede hacer uno respecto de este movimiento del pensar? Tiene el impulso de millones y millones de años. ¿Puede uno hacerle algo a ese pensamiento? ¿Puede uno detenerlo? ¿Puede uno amoldarlo? ¿Darle forma? ¿Hay algo que uno pueda hacer? Y, no obstante, nuestra cultura, nuestra civilización, nuestra educación — todo eso nos ha forzado a utilizar ese instrumento para obtener algo para nosotros. Así que, ¿puede ese instrumento ser usado para comprender su propia naturaleza? Eso no es posible. Y, sin embargo, cuando uno ve la tremenda naturaleza de este movimiento del pensar, y ve que no hay nada que uno pueda hacer al respecto, naturalmente pierde velocidad y entra en su ritmo natural.

Cuando digo eso, por supuesto, no me refiero a esto de lo cual están hablando las personas en la India — que el pensamiento debe ser utilizado para alcanzar un estado de ausencia de pensamiento o un estado meditativo. No existe absolutamente ningún estado de no pensamientos. Los pensamientos están allí; lo estarán siempre. Desaparecerán tan sólo cuando uno sea un cuerpo sin vida —permítanme utilizar estas palabras— “cuerpo sin vida”. De otra manera, los pensamientos están allí y seguirán estando. Si todos los instructores espirituales dijeran que uno debe entrar en un estado sin pensamientos, nos estarían tomando el pelo. Ellos pueden prometerles que en ese estado sin pensamientos —en ese estado de silencio, de quietud, o al tener una “mente silenciosa”, o cualquier frase que quieran usar— existirá una verdadera “dicha”, “beatitud”, “amor”, “alegría religiosa”, y un “extático estado del ser”. Todo eso es una tontería. Porque, ese estado —si existe un estado de dicha como ese— nunca puede convertirse en parte de vuestra consciencia. Nunca puede venir a formar parte de vuestra existencia consciente. Así que, ya pueden volver a guardar en la chistera —si puedo utilizar esa jerga americana— todo ese asunto, todas esas ideas, conceptos y abstracciones estúpidas acerca de estados de dicha.

Entonces, ¿qué puede hacer uno? ¿Puede alguien ayudarlo? Ningún agente externo puede ayudarlo. Eso significa un rechazo completo y total, tal y como dije al principio, de todo lo que el hombre ha pensado y sentido antes de uno. Mientras quede rastro en la consciencia, de algún conocimiento, en cualquier forma, de cualquier manera, usted está viviendo en un estado de consciencia en el cual existe una separación.

Yo me refiero a mi entrada en un estado de “no saber” como “la calamidad”. ¿Qué sucedió? No lo sé. De repente el pensamiento entró en su estado natural. La continuidad ha terminado. De manera que lo que estoy diciendo no es producto del pensamiento. No es algo fabricado en el interior por mi estructura de pensamientos. No es tampoco una premisa producto de la lógica. Más bien, lo que está sucediendo aquí es tan sólo la expresión de ese estado del ser en el cual uno no sabe lo que está sucediendo. Uno no sabe cómo está funcionando este organismo. Este es un simple y puro estado físico y fisiológico del ser. No tiene connotaciones religiosas de ningún tipo. No tiene contenido místico en ningún nivel. Y, al mismo tiempo, esta cosa extraordinaria, la extraordinaria inteligencia que hay aquí, la cual es un producto de siglos de evolución humana, es capaz de expresarse por sí misma y encargarse de cualquier dificultad y cualquier situación sin crearnos más problemas.

Interlocutor: ¿Me permite que lo interrumpa? Las personas que lo conocen me han comentado que cuando esta calamidad le sucedió, usted no podía reconocer ni siquiera los objetos más comunes. Usted preguntaba como un recién nacido, “¿Qué es esto?” Incluso si había una flor frente a usted, no sabía que eso era una flor. Entonces preguntaba, “¿Qué es eso?” Y la mujer suiza que vivía con usted, Valentine, [ella está aquí con nosotros ahora], le decía “Es una flor”. Y usted preguntaba de nuevo, “¿Qué es eso?” ¿Trata de decir que cuando la calamidad le sucedió, todo reconocimiento desapareció?

UG: No sólo entonces, sino incluso ahora, como dije, este es un estado de “no-saber”. Como la memoria permanece en el trasfondo, comienza a operar cuando existe una demanda. Esa demanda es creada por un agente externo, porque aquí [dentro] no hay ninguna entidad. No hay ningún centro. No hay un yo. No hay ningún Atman. No hay absolutamente ningún alma aquí. Pueden no estar de acuerdo. Pueden no aceptarlo, pero desafortunadamente sucede que eso es un hecho. La totalidad de los pensamientos y los sentimientos no están aquí. Pero [en ustedes] se da una ilusión de que existe la totalidad de sus pensamientos y sentimientos. Este organismo físico está respondiendo a los desafíos que provienen del exterior. Uno está funcionando en la esfera — así que, miles y miles, quizás millones y millones de sensaciones están bombardeando este cuerpo. Como no hay un centro aquí, como no hay una mente aquí, como no hay nada aquí, ¿qué es lo que está sucediendo? Lo que sucede es que este organismo humano está respondiendo a los desafíos, o a los estímulos, si puedo ponerlo de esa forma. Así que, no hay nadie aquí que esté traduciendo esas sensaciones en términos de las experiencias pasadas. Pero hay un vívido contacto con las cosas. Eso es todo lo que hay. Una sensación tras otra golpea al organismo. Y al mismo tiempo no hay un coordinador aquí.

Este estado de no-saber no tiene relación con vuestro Brahman, o vuestro Brahman Nirguna o Brahman Saguna o cosas por el estilo. Este estado de no-saber lo es en relación con las cosas que están aquí a nuestro alrededor. Uno puede estar mirando una flor. Pueden pensar que esto es un estado de locura. Quizás lo sea — yo no lo sé. Uno no sabe qué es lo que está mirando. Pero cuando surge la necesidad —y eso siempre viene de afuera— de saber qué es eso, entonces el conocimiento, la información que hay allí encerrada en este organismo aparece y dice que esto es una rosa, que eso es un micrófono, eso un hombre, eso una mujer, etc., etc. Esto no se debe a que haya una intención desde el interior, sino que el agente externo provoca la respuesta. Por esto, yo digo que esta acción siempre está sucediendo fuera del organismo, no en el interior.

¿Cómo sé que esas sensaciones están bombardeando o golpeando al organismo todo el tiempo? Eso es tan sólo porque hay una consciencia que es consciente de sí misma y no hay nadie que esté consciente de las cosas que suceden alrededor. Este es un organismo viviente y ese estado viviente está funcionando a su manera, en su forma natural.

Kothari: U.G., me parece que esto de Brahman Nirguna, Atman, o lo que sea — cuando alguien usa la palabra “Bhuma” [el Infinito incondicional], otro usa la palabra “Desconocido”, el tercero le llama “Akal” [lo Intemporal], el cuarto lo llama de otra forma — todos ellos dicen que eso no puede ser descrito. Probablemente todos quieren significar lo mismo; no lo sé. Creo que quizás ellos quieran referirse a lo que usted llama “Totalidad”. De la forma en que yo lo entiendo, Brahman significa “Totalidad”. Si tuviera que traducir ese estado en los términos de aquellos días, quizás sea el equivalente al estado de Brahman y es el pensamiento el que está limitando al Akal, el que está limitando al Bhuma, el que está limitando a lo Intemporal, pues no funciona de esa manera, creando una individualidad en su interior. Tal vez me equivoque, tal vez esté traduciendo, pero digo que es posible que la persona que lo escucha no conozca la terminología antigua. Usted no utilizará esos términos, porque los términos nuevos son sus términos. Y cada instructor, cada persona que ha alcanzado un estado como ese por lo general ha utilizado un término distinto, una palabra diferente, de acuerdo a su trasfondo. Pero personalmente pienso que usted se refiere a lo mismo. Es tan sólo un comentario a lo que está diciendo.

UG: ¿Qué espera que diga? [Risas] Si ustedes comprendieran lo que es, no estarían aquí. Ustedes no irían a escuchar a nadie. No harían esta clase de preguntas en absoluto. Si traducen lo que estoy diciendo, en los términos de sus particulares fantasías o de su trasfondo, esa es su tragedia; sería su miseria. Eso no los ha ayudado. Esta es mi pregunta: ¿Le ha ayudado? ¿Por qué sigue atado a esas frases? Son frases después de todo. Cuando se de cuenta, cuando comprenda —cómo está operando este mecanismo, cuán automático es, cuán mecánico— usted entenderá que todas esas frases no tienen ningún sentido. Puede que se pregunte por qué las estoy utilizando yo: es debido a que ustedes y yo hemos creado esta desafortunada situación en la cual me han puesto aquí en esta tarima y me han pedido que hable, y naturalmente, tal como lo he dicho al principio, tengo que usar palabras. Así que, al momento en que dejo de hablar, todo se detiene en el interior. ¿Es así? Así es aquí [en mi caso], debido a que no hay continuidad de pensamiento.

Volvamos al asunto al cual el Sr. Kothari se refirió, al tema de las cosas a mi alrededor. Allí hay una mesa. No sé lo que es. Y, al mismo tiempo, si me pregunta, “¿Qué es eso?” Inmediatamente le diría, “Es una silla”. El conocimiento está en el trasfondo. Reaparece automáticamente, como una flecha. Pero de otra forma, esto [lo que yo percibo] es tan sólo el reflejo de esto [lo que está frente a mí]. No lo traduzco como “una imagen” [bimbavatu] en absoluto. Pero tengo que usar esa palabra: está reflejando al objeto exactamente tal cual es. No quiero utilizar esas frases metafísicas porque inmediatamente las traducirán trazando vuestro particular paralelo. No hay aquí absolutamente ningún sujeto independiente del objeto. De manera que no hay nada aquí [dentro de mí]. Tan sólo existe lo que hay allí, y uno no sabe lo que es. Así que, ahora uno se da la vuelta, y ese objeto simplemente desapareció, y ahora hay otra cosa. El anterior objeto ha desaparecido total y completamente, y el nuevo objeto se ve exactamente como es. Pero uno no sabe qué es. Por eso digo que este es un estado de no-saber. Probablemente ustedes encontrarán paralelos para estas cosas. Lo que estoy tratando de indicar es la total ausencia de lo que todos ustedes están haciendo en este momento; ese es el estado que estoy describiendo, y no es tan sólo mi estado sino que también es la forma en que ustedes están funcionando.

Podría darles un ejemplo de cómo funciona en el campo de la fotografía. Yo no leo libros, pero a veces leo revistas. Me interesan esas cosas. Han desarrollado lentes muy poderosos para fotografiar objetos. Ahora hablan de micro segundos, nano segundos y pico segundos. Eso no significa nada para nosotros — es todo lenguaje técnico. Pero ahora son capaces de tomar fotos de objetos, por ejemplo, de esta mesa, cada pico segundo. Cada toma es diferente. Así es como funciona esto también. Pero no lo traduzcan con términos como “la cualidad de lo nuevo” y “lo viejo”. Es absolutamente imposible comunicárselo a ustedes. No puede nunca ser parte de vuestra estructura de experiencias.

Les estoy dando muchas conclusiones. Pero no obstante algo como esto no puede ser experimentado por ustedes. No sé si comprenden esto. Tienen necesariamente que abstraer esto para poder experimentar algo. Así que, lo que estoy tratando de decirles es que nunca pueden experimentar su estado natural. Nunca puede pasar a formar parte de la estructura que utilizan para experimentar. Y eso es lo que todo el tiempo todos ustedes están tratando de hacer, están tratando de que esto se vuelva parte de la estructura de experiencias. Pero esa estructura y el estado natural no pueden coexistir al mismo tiempo.

Kothari: [Veamos si lo entiendo] Lo que quiere decir es que todo fluye de manera continua todo el tiempo. El ojo, el oído y los demás sentidos humanos, teniendo limitaciones, no pueden responder a los rápidos movimientos de la existencia. No responden, no capturan. Lo que dice es que, a menos que exista la necesidad de reconocer, este pensamiento, esta verbalización, esta palabra — es tan sólo una forma de afectar la vida dentro de uno, y eso es todo. No hay necesidad de verbalizar, o traducir, si fuera posible. ¿Estoy describiendo más o menos su estado?

UG: Eso es lo que usted entiende. [Se ríe]

Kothari: Lo que sucede es, me parece, que todos los que vivieron en ese estado han tratado de expresarlo en términos de lo que alguien más había dicho. Pero esto es todo el tiempo nuevo, todo el tiempo algo puro, todo el tiempo indescriptiblemente bello. Cuando se enfrentaron con el mundo tuvieron que decir algo sobre eso. Él dice que no es ni nuevo ni viejo. Nunca es viejo porque nunca lo hace parte de sus experiencias pasadas. No se traduce, a menos que, como él dice, exista la necesidad. De otra forma, la vida es indescifrable, todo lo que hay afuera es extraordinariamente nuevo, fresco y puro, aunque él no use esas palabras. Así es como lo entiendo.

UG: Debo dejar bien claro esto: que la necesidad para que el pensamiento opere, o para que aparezcan los movimientos del pensamiento, siempre depende de algo exterior a este organismo. Cuándo, cómo y por qué esta traducción aparece es algo determinado por algún evento del exterior. Las acciones suceden siempre en el exterior. Cuando existe la necesidad, el movimiento del pensar probablemente se separa por un momento para cubrir lo que la situación demanda, y luego otra vez está dentro del movimiento de la vida. Así que, el pensamiento tiene un valor funcional, y ningún otro valor.

Es más, la continuidad del pensamiento está destruyendo la sensibilidad de sus sentidos. Cuando el movimiento del pensar ya no es continuo, los sentidos comienzan a funcionar de una manera extraordinaria. Cuando uso la palabra sensibilidad, me refiero a la sensibilidad de los sentidos y no a la de la mente. La sensibilidad de la mente es un truco de la mente, y se puede crear un estado mental en donde uno se vuelve sensible a los sentimientos de todo el mundo, a todas las cosas alrededor, y uno se sumerge en ese estado enfermizo y comienza a pensar que está llegando a alguna parte.

No hay nada que alcanzar, no hay nada que lograr, nada que obtener, y ningún destino al cual arribar. Y lo que está impidiendo que lo que hay ahí, ese estado pleno de vida, se exprese a sí mismo con su particular manera es el movimiento del pensar que debería existir tan sólo para poder funcionar en este mundo. Cuando el movimiento del pensar no está ahí, tengo que expresarlo en términos de tiempo, pero el tiempo es pensamiento. Cuando hay pensamiento, hay tiempo. Cuando el pensamiento está presente, está presente el sexo, cuando el pensamiento está presente, está presente Dios. Cuando el pensamiento no está ahí, no hay Dios, no hay sexo, no hay nada ahí. Puede resultarles difícil aceptar esto [Kothari: “No, en absoluto.”], pero vuestra droga de practicar virtudes, la práctica de virtudes, no es de ninguna manera la base de esto. Y la práctica de la abstinencia, la continencia, y el celibato no son caminos hacia esto. Pero si de todas formas quieren involucrarse con eso y sentir que son muy superiores, es asunto suyo. Yo no estoy aquí para reformarlos. No estoy aquí para guiarlos a ninguna parte. Pero esto es un hecho. Tienen que comprender un hecho como un hecho. No es algo que surja de la lógica, no es algo racional para comprenderlo racionalmente.

Un hecho es un movimiento. La Verdad es un movimiento. La Realidad es un movimiento. Pero yo no quiero usar esos términos, porque son palabras demasiado cargadas. Ya saben todo acerca de ellas. Lo lamentable de toda la cuestión es que saben mucho de estas cosas, y esa es la miseria de todos ustedes. Esto es algo que desconocen totalmente. Yo no estoy reclamando que lo conozco. Yo mismo no lo conozco. Por eso es que digo que no sé. Es un estado de no-saber. No me refiero a Dios, no me refiero a la realidad, última o penúltima, yo no sé qué es eso que estoy mirando — la persona que ha estado conmigo todo el tiempo, día y noche. Esa es mi situación. Si le dijera esto a un psiquiatra, probablemente me sentaría en un sillón y me diría que algo está definitivamente mal en mí. Probablemente, yo esté funcionando como cualquier otro ser humano. Él no comprende eso. Ese es su problema, ya no es más mi problema. Así que, toda vuestra búsqueda —de la verdad, Dios, la Realidad— usen la frase que más les guste, es una cosa falsa. Todos ustedes están subidos en un tiovivo, y quieren dar vueltas y vueltas y vueltas.

¿Cómo pueden preguntar por algo que no conocen? ¿Cómo pueden buscar algo que no conocen? Todos ustedes parecen conocerlo. Tienen una imagen de este estado. Partiendo de la descripción de este estado probablemente ya hayan creado una imagen de él. ¿Qué estado? Alguien me preguntó: “¿En qué estado se halla usted?” ¿Qué Estado? Yo estoy en el Estado de Karnataka [un estado de la India] “¿De qué estado esta hablando?” Esa es mi respuesta. ¿De qué estado esta hablando? Este es su estado natural. Usted no quiere entender eso. No quiere estar en su estado natural. Se necesita una inteligencia extraordinaria para estar en el estado natural, para ser usted mismo.

Ustedes siempre quieren ser alguien más; quieren imitar la vida de otro — quieren imitar la vida de Jesús, la vida de Buda, o la vida de Shankara. No pueden hacer eso, porque desconocen lo que está detrás de todo esto. Terminarán cambiando sus túnicas, rosa por azafrán, azafrán por amarillo, o amarillo por rosa, dependiendo de vuestra fantasía particular. ¿Cómo pueden preguntar por algo que no conocen? Esa es mi pregunta. Entonces, la búsqueda no tiene sentido. Sólo cuando la búsqueda termina, lo que es se expresa por sí mismo, con su particular manera. Usted no puede interferir con eso. No puede manipularlo. No puede manipular la actividad de lo que hay ahí, lo cual posee una extraordinaria inteligencia.

Ser uno mismo es la cosa más fácil. Y aún así usted no quiere permanecer en su estado natural. En vez de eso imitará a alguien más, imitará la vida de otra persona. Ese es su problema. Ser uno mismo no demanda ningún tiempo. Pero usted habla de lo intemporal, lo cual es una burla. Para ser usted mismo, ¿necesita tiempo? Para ser un buen hombre, para ser un hombre maravillosamente religioso, para estar en un estado de paz o de dicha, naturalmente necesita tiempo. Eso siempre sucederá mañana. Cuando el mañana llega, usted dice, “De acuerdo, será pasado mañana”. Eso es el tiempo. No estoy hablando de esa cuestión metafísica o filosófica. No me refiero al asunto metafísico del tiempo y lo intemporal. No existe tal cosa como “lo intemporal”.

Estoy haciendo aseveraciones, afirmaciones y conclusiones — ustedes las objetarán. Tómenlo o déjenlo. No espero que acepten lo que estoy diciendo. No están en una posición como para aceptarlo o rechazarlo. Puede que lo rechacen porque no encaja en el esquema de su filosofía — Shankara, Gaudapada, Ramanuja, Madhvacharya, o Dios sabe cuál — tenemos tantas aquí… Así que ¿cómo pueden comprender esto? La única cosa por hacer es tirar la toalla. Olvídense de todo el asunto. Es por eso, que esto requiere de un coraje extraordinario, no el coraje o la valentía de esa gente que escala el monte Everest o trata de cruzar nadando el Canal de la Mancha, o cruzar el Pacífico o el Atlántico en una balsa — según sean sus caprichos. No me refiero a eso. Me refiero al coraje. Ustedes citan su Bhagavad Gita, o sus Brahma Sutras. Todas esas frases. ¿Qué significan? “Abhayam Brahma” [Brahman es audaz]. ¿Por qué todos ustedes repiten esas frases? No tiene sentido. Es algo mecánico. “¿Cómo estás?” “Estoy muy bien, no podría estar mejor”. En América, dicen “¿Cómo estás esta mañana?” “Estoy mejor que nunca”. De la misma forma, ustedes les arrojan esas frases a todo el mundo. Si comprendieran la forma en que esta estructura mecánica está funcionando dentro de ustedes, verían lo absurdo de todo esto, de discutir eternamente sobre estas cuestiones. ¿Pueden tirar todo el asunto por la ventana e irse?

Continua en Parte 2

U.G. Krishnamurti

Uppaluri Gopala Krishnamurti (1918 – 2007), más conocido como U.G. Krishnamurti, o simplemente U.G., fue un pensador indio que cuestionaba la iluminación, a menudo conocido como un “anti-gurú” o como “el hombre que se negó a ser un gurú”.

Aunque necesario para el funcionamiento cotidiano de las personas, en términos de la Realidad Última o Verdad, rechazó la base misma del “pensamiento” y, al hacerlo, negó todos los sistemas de pensamiento y de conocimiento referentes a Ella.

“Dígales que no hay nada que entender.
No tengo ningún mensaje para la humanidad”.

Esta es la forma que U.G. Krishnamurti a menudo resumía sus propias declaraciones, negando cualquier valor que otros puedan querer otorgarles. Sin embargo, en la articulación de esta declaración, para todos los intentos y propósitos propone una filosofía envolvente —una que llevó a otros a etiquetarle en varias ocasiones como “anti-guru”, “el nihilista de la iluminación”, y “un terrorista espiritual”.

En términos de U.G., “Un gurú es alguien que te dice que tires todas las muletas que nos han hecho creer que son esenciales para nuestra supervivencia. Le pedirá que camine, y le dirá que si se cae, se levante y camine”. Se negó a ser llamado un gurú, abiertamente se opuso a todas las ideas sobre iluminación y espiritualidad, y atacó a todos los aspectos del pensamiento humano. A tal fin, incluso desafió sus propias declaraciones, negándoles cualquier importancia.

Aunque muchos lo consideraban una persona “iluminada”, Krishnamurti a menudo se refería a su estado de ser como el “estado natural”. Afirmó que la demanda de la iluminación era lo único que se interpone en el camino de la misma iluminación, si es que la iluminación existe en absoluto.

No estaba relacionado con su contemporáneo Jiddu Krishnamurti, aunque los dos hombres tuvieron una serie de encuentros.

Lea el artículo de Anthony Nahas: El filósofo sin filosofía

Fuente: Advaita Info

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