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Redescubriendo nuestra naturaleza espiritual, con Lobo Blanco Wayna Pacha

1 noviembre 2018

La sabiduría del Corazón, de Ti mismo.

Freeman. Lobo Blanco nos muestra en esta charla que lo más profundo es también lo más natural y sencillo; y que la clave, por ello, está en regresar al corazón (de donde nunca nos fuimos realmente), para vivir desde el corazón, siendo la mente nuestra ayudante para interactuar en este mundo de las formas y los datos concretos. Ya lo decía el amigo de El Principito, el zorro: “lo  esencial es invisible a los ojos; solo se ve bien con el corazón”. No parece casualidad que fuera un animal quien se lo trasmitiese. Según la tradición chamánica andina, al igual que en otras muchas culturas ancestrales, todos somos en realidad un ser espiritual estelar, que se manifiesta virtualmente como ser humano, pero que -al reconectar con él- se nos aparece en la forma de un sabio animal. Puede que toda esta información te resulte chocante, sobre todo si no has escuchado antes a Lobo Blanco o no has indagado en estas cuestiones. De cualquier modo, puede que las palabras de este genuino chamán te resuenen. ¿Qué sientes?
https://sites.google.com/site/jorge1270/imagenes/LiberacionAHORA.PNG

Fuente: Rafael Mercado

Reedición, comentario al video, título post: Freeman

La Casona de Amandi & Ruth Gómez Sierra. Retiro Intensivo. Nov. 2018.

16, 17, 18 Noviembre. Retiro en el que se trabajarán profundos aspectos relacionados con geometría y sexualidad sagrada, linaje familiar con la epigenética y meditación, sonido sagrado en un bello Concierto Ancestral.
Un extraordinario momento para abrir nuestro interior y descubrir la gran belleza de la Vida. La Casona de Amandi C/ San Juan, 6. Villaviciosa – Asturias
Fuente: Ruth Gómez Sierra

 

brujula-interior

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  1. 13 noviembre 2018 11:56 AM

    Todas las manifestaciones de vida que han existido, existen y existirán, obedecieron, obedecen y obedecerán, a la necesidad que sienten en cada momento (determinismo sensitivo o perceptivo, porque el sentir percibe, siente la necesidad, y esta necesidad determina la conducta del Ser).
    El cerebro racional humano, en el estado evolutivo presente, se siente (se percibe) como algo separado de todo lo demás (dualidad perceptiva).
    Dualidad perceptiva que siente o percibe la necesidad de competir.
    Siente necesidad de competir porque percibe inseguridad (afectiva, laboral, económica, etc.), y esta inseguridad le crea ansiedad, ansiedad que le crea un sentir que le causa sufrimiento.
    Este sentir (ansiedad) le obligará a determinar la conducta necesaria para “buscar” el deseo que necesita la inseguridad que percibe, para sentirse segura, porque sólo si se siente segura dejará de causarle ansiedad.
    Este sentir (ansiedad), obligará al cerebro racional humano, a competir con los otros cerebros humanos por los deseos que permiten sentirse seguras a las inseguridades que percibe (el amig@ que quiere, la pareja que quiere, el trabajo que quiere, la ideología que quiere, el territorio que quiere, el status social que quiere, el Dios que quiere, etc. que obedecen a patrones culturales, y no a la verdadera necesidad del Ser).
    Cada inseguridad que percibe el cerebro racional, crea en él, la necesidad de evolucionar un “ego”, que percibe o siente la necesidad de competir para buscar seguridad a la inseguridad que percibe, olvidándose de las necesidades que necesita el Ser.
    Cuando compite, pero no consigue el deseo que necesita la inseguridad que percibe, puede sentir frustración, odio, rencor, sentimiento de venganza, deseo de matar a todo aquél que le impide conseguirlo, o sentir una profunda depresión, dependiendo de la “naturaleza y dimensión” de la inseguridad (todos ellos sentires egóticos).
    Para cambiar los “falsos” sentires egóticos que sienten los “falsos” seres que las inseguridades crean en el cerebro racional, por el Sentir que siente el Ser, que es el que siente las necesidades que necesita el Ser; es necesario iniciar un proceso de autoconocimiento, para conocer los “falsos” seres (egos) que el cerebro racional ha evolucionado, y sentir el sufrimiento que causas al Ser cuando les obedeces.
    Este proceso es un proceso disociativo, que te permite separarte de estos egos, y al separarte, poder “ver” (ser consciente) cómo te engañan, y sentir el sufrimiento que causan al Ser que eres, las conductas egoístas que te obligan a determinar.
    Ser consciente, con el cerebro racional, del sufrimiento que causan al Ser, obliga al cerebro racional a no obedecerles más.
    ¿Qué supone este cambio de percepción (sentir)?
    En la totalidad energética cósmica (el Gran Corazón, la Unicidad, o cómo la denominemos), se genera información permanentemente.
    La interacción entre las diferentes manifestaciones de energía (incluidas las que llamamos manifestaciones de energía vital) crea información permanentemente. Información que permite a estas manifestaciones de energía evolucionar por interdeterminación complementaria, y que además, se “almacena o guarda” en la “biblioteca” energética-cósmica o totalidad energética (el Ser).
    Sólo cuando cambias el sentir egótico, que percibe una información egótica (limitada o egocéntrica), por el Sentir que siente el Ser, puedes percibir o acceder a toda la información que necesites para determinar la conducta que te permita sentir una vida plena, longeva, y feliz (adecuada), almacenada en la “biblioteca” energético-cósmica.
    El canal que permite la comunicación con esta “biblioteca”, es el canal emocional, que te obliga a sentir lo que sienten todas las manifestaciones energéticas que conforman al Ser. Sentir lo que sienten todas las manifestaciones de energía que conforman al Ser, te permite ser consciente de lo que eres, el Ser.
    En este Sentir perceptivo, ya no necesitas ningún poder, para poder controlar, y que no suceda lo que causaba inseguridad a “tu” cerebro racional, porque percibirás la información que necesitas para no percibir inseguridad; ni perdonar, porque sientes tu inocencia, y al sentirla, comprendes que todos somos inocentes, porque hemos sido engañados para que fuéramos egoístas. Perdonar sólo es un acto de voluntad racional que no cambia el sentimiento hacia los demás, sólo es un autoengaño más que necesita creerse el cerebro racional egótico o dual (porque percibe dualidad, él, que perdona, y el perdonado); que expresará expresiones como “si, le he perdonado pero no quiero volver a verl@”. Tampoco sentirás necesidad de competir, ni rabia, odio, sentimiento de venganza, ni deseo de matar a nadie para conseguir los deseos que tranquilizaban a tus egos. Tampoco necesitas “cortarte” la cabeza para que no te engañe, porque has sacado de ella a los egos que te engañaban, y ahora la cabeza está al servicio de lo que es, el Ser. No es necesario cortar ninguna cabeza, sólo se necesita extirpar los egos que las engañan.
    “Sencillamente”, comprendes todo lo que antes no podías comprender, porque no percibías la información necesaria para hacerlo.
    El proceso de disociación-comprensivo-evolutivo que nos permitirá cambiar el sentir, es muy “duro”, porque es un proceso de “despersonalización”, que permite que te deshagas de las “falsas personas” (egos) que creías que eras, pero que permiten a tu cerebro racional creerse seguro. Es una falsa seguridad, pero eso solo lo sabes cuando terminas el proceso. Es muy “duro”, porque el miedo a percibir inseguridad que percibe el cerebro racional, no quiere perder sus seguridades (creencias culturales egóticas), ni la percepción de que él es el “bueno”, y cuando intentas trascender estos engaños, intenta aterrorizarte, creándote más inseguridad.
    Es un “viaje” a través de la “locura” que crea la conducta que obliga a determinar el miedo a percibir inseguridad al cerebro racional; y que sólo sintiéndola la comprendes. Comprensión que te permite “llegar” a la cordura y permanecer en ella para siempre.
    En este “viaje” de autoconocimiento pueden aparecer todo tipo de representaciones iconográficas (animales, dioses, familiares, personas “relevantes” de la cultura que ha “educado” al cerebro racional, etc.) que hablan al cerebro racional para que comprenda cómo los egos le engañan, pero sólo son creaciones que el Ser utiliza para comunicarse con el cerebro racional. Que aparezcan unas u otras dependerá de la cultura egótica que haya “educado”, y por lo tanto, creado, al cerebro racional. Si el cerebro racional está muy “limpio” de patrones culturales egóticos, sólo escuchará una voz que le habla, y no estará “loc@” por escucharla, sino todo lo contrario, ha empezado a escuchar la voz que le sacará de la locura egótica (dual) en la que “vive”.
    Escuchará las voces de los “egos”, intentando asustarle para que no siga el “viaje”, y la voz del Ser para que lo siga. Si obedece al Ser lo terminará. Cuantas menos inseguridades perciba el cerebro que “viaja” y por lo tanto, menos creencias culturales egóticas haya necesitado creerse (las creencias culturales egóticas son los “refugios” que crean estas inseguridades para creerse seguras), mas fácil le será comprender las voces que oye y llegar a la última “etapa” del “viaje, donde le espera la mayor de “sus” inseguridades, que le aterrorizará para que no siga y evolucione un ego aceptativo, que acepta la creencia egótica donde esta inseguridad se cree segura, y perdona (justifica) la conducta egoísta que necesita determinar este ego para imponerla a los demás, y el sufrimiento que causa al Ser; es decir, que acepte al ego, lo que impedirá que termine el “viaje” hacia la no dualidad.
    El Ser utiliza un “lenguaje” cuántico (impulsos de energía que contienen información). Este lenguaje lo comprende el cerebro celular (todas las células que conforman al Ser) pero no lo comprende el cerebro racional, por eso necesita un traductor, que es el canal pineal y la glándula pineal, que son los que convierten este lenguaje cuántico en los iconos culturales que hablan al cerebro racional, en el lenguaje figurativo o hablado que puede comprender; para que comprenda los engaños de los egos y sea consciente de las verdaderas necesidades que siente el Ser. Pero también el sufrimiento que obligaron a sentir a las células las inseguridades o el miedo a percibirlas del cerebro racional (porque la inseguridad es un pensamiento que crea sentimiento o sentir ) encriptaron información emocional, en “lenguaje cuántico”, en la “memoria” de estas células (porque las células “guardan” las emociones y la información que las causó), y en este “viaje” la utilizan las inseguridades o el miedo a percibirlas que la crearon, para “meter” miedo al “viajero”, para que no se deshaga de las creencias egóticas donde se refugian, y lo hace, recordándole la ansiedad que siente él, y el sufrimiento que causa a las células esta ansiedad, es decir, le recuerda el sentir que percibe cuando percibe inseguridad o miedo a percibirla. La amenaza de los egos, que son los que perciben las inseguridades, al “viajero”, es siempre la misma ,“si te deshaces de las creencias que necesitamos para creernos seguros, te causaremos este sufrimiento (ansiedad), e inmediatamente el “viajero” es consciente de este sufrimiento “recordatorio”. Estos egos también utilizan el canal pineal para hacer llegar esta información “cuántica” aterrorizante al cerebro racional, y a la glándula pineal para que la convierta en lenguaje entendible por él (lenguaje iconográfico o el lenguaje hablado que él ha creado, y por lo tanto es el que mejor comprende). El “viajero” escucha las voces que crean estos egos para aterrorizarle y que no continúe el “viaje” , voces que le dirán, ”te vas a quedar sol@, nadie te va a entender” o “van a pensar que estás loc@”, etc (el miedo a la soledad o a la locura, son unos de los mayores miedos con los que se puede asustar al cerebro racional egótico). Es decir, te vuelven a recordar las “amenazas” que ya escuchaste en “boca” de egos más “cercanos” (progenitores, amigos, “educadores”, etc.), cuando lo que manifestabas, les asustaba. Amenazas que puede que te “suenen” en tu propia boca, cuando “tus” egos te obligaban a utilizarlas, porque la “metodología aterrorizante” para conseguir sus deseos, los egos, la aprenden unos de otros (interacción-interdeterminativa).
    Esta “metodología aterrorizante” creará un sentir emocional que alterará el ritmo cardiaco y el digestivo, entre otras “alarmas” físicas, que son la somatización de la ansiedad que crea el miedo a la inseguridad, en el cerebro racional, todavía egótico, para que no continúe el “viaje”. Porque el miedo a la inseguridad “sabe”, que este cerebro siempre le ha obedecido, porque él lo ha creado y “educado” para que le obedezca (creando egos a los que aterroriza la inseguridad, dentro de él). Acabar el viaje no es nada fácil, por eso, los supuestos iluminados de todas las culturas egóticas, lo más lejos que llegaron fue, a crear un ego aceptativo, que como ya sabemos, perdona la conducta egótica de los egos, y al perdonarla, la acepta, y al aceptarla, acepta el sufrimiento que causa al Ser. Si aceptas a los egos, no percibes la sabiduría necesaria para trascenderlos. El cerebro racional de uno de estos “iluminados” creó el ego aceptativo más extremo, el que acepta las torturas más extremas, e incluso la crucifixión. Este ego le engañó, para que aceptara las torturas, haciéndole creer que salvaría a la Humanidad del sufrimiento que le causan los egos, pero lo único que consiguió fue divinizar el autosacrificio. Autosacrificio que es lo que nos exigen los egos para que les consigamos seguridad. Este ego aceptativo, impidió que le llegara la información que el Ser le hubiera hecho llegar, que es, “ninguna manifestación de vida que acepta el sufrimiento (las torturas), evoluciona sabiduría para trascenderlo”. A este ego que engañó al “iluminado”, también le conocí en el “viaje” que viví, y reconozco que estuvo a punto de engañarme. Al engañar a este cerebro, que ha pasado a la historia como “iluminado”, le hizo creer que aceptar el sufrimiento era “virtuoso”. Creencia que determinó la información que propagó por el Mundo, para universalizar la necesidad del ego aceptativo, “que todos los cerebros humanos creyeran que el sufrimiento causado por el autosacrificio, es una virtud”, es más, ha llegado a hacerles creer que “amando a tus enemigos” o “poniendo la otra mejilla” conseguirían ir al Cielo después de la “muerte”.
    El Ser “sabe” que no es necesario amar ni odiar a ningún enemigo, que lo único que necesita el cerebro egótico es conectarse al Ser, y para conseguirlo, es necesario que “mate” a sus únicos enemigos (los egos que le engañan), que son los que impiden la conexión, y para hacerlo, necesita deshacerse de ellos, por que es en él, donde “nacieron, viven, crecen y son educados”.
    Al final del “viaje” te encontrarás con lo que realmente eres, el Ser, y encontrarás al mejor “amigo”…….. LA PAZ, que ya siempre sentirás.
    Los sueños también son lenguaje “cuántico” “traducido” por la glándula pineal a lenguaje entendible por el cerebro racional. El Ser “aprovecha” la relajación, en el sueño, de los censores (las sinapsis o percepciones egóticas que manipulan la información) para enviar información en lenguaje “cuántico” al cerebro racional egótico, información que le ayudará a comprender alguna necesidad que siente el Ser, y que los censores impiden que la perciba. El problema es, que la interpretación de esta información la hace el cerebro consciente, controlado por los censores.
    Igualmente sucede en los procesos meditativos profundos.
    Este “viaje”, hasta que “sucede”, es pura ciencia-ficción para el cerebro racional egótico.
    Hasta que el cerebro humano no termine este “viaje”, seguirá un “camino” equivocado, determinado por la siguiente secuencia: INSEGURIDADES……….EGOS……….COMPETITIVIDAD……….AUTODESTRUCCIÓN
    El “viaje” descrito en este “comentario” es el que me “tocó vivir”, pero también se inician “viajes” más lentos, donde la disociación comprensiva es más lenta. Pero independientemente de la rapidez del proceso disociativo-comprensivo, siempre es necesario que la disociación sea completa y clara, para que el “viajero” comprenda y consiga la necesidad por la que se inician todos estos “viajes” (cambiar las percepciones duales o egóticas con las que percibe la información el cerebro racional “humano”). Información con las que crea los pensamientos que crearán los sentimientos o sentires que sentirán “falsas” necesidades (egóticas o egoístas), por el sentir que siente el Ser, que es el que siente las verdaderas necesidades que necesita el Ser).
    Es un “viaje” desde el sentir dual, hasta el Sentir no dual.

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