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Bioenergía y sintergética

Una Entrevista Maravillosa con Jorge Carvajal

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Domingo 29 de Noviembre de 2009 23:50 | Escrito por maya3190 | PDF Imprimir Correo electrónico
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Jorge CarvajalDe nuevo con el Dr. Carvajal, no deja de sorprendernos: Uno intenta seguir sus razonamientos, queriendo adivinar la respuesta siguiente, pero resulta por otro flanco; he comparado sus respuestas relativas más o menos a un mismo tópico y siempre son diferentes, aunque en el fondo, sean variaciones de la misma concepción esencial de cuanto somos y por tanto, no hay contradicciones; cuando hay claridad en lo esencial, no importan las preguntas, no importan las palabras y los razonamientos, fluye el aroma de aquello donde está la esencia. En medio del caos, un baño de paz interior es un bálsamo para el Alma.

UNA ENTREVISTA MARAVILLOSA Y SUS RESPUESTAS AUN MÁS MARAVILLOSAS.

Luce en la pared de su concurrido consultorio de Medellín el título de cirujano, pero el prefiere presentarse como “carpintero de la conciencia”. Para el doctor Carvajal la bioenergética es aquella medicina que deja de ver al hombre como un “fósil molecular” y comienza a observarlo como un “ser de luz”. No distingue entre medicina, conciencia y espiritualidad, pero se trata de una miopía valiente e intencionada.

Pregona en los congresos de médicos que el cuerpo y el alma están estrechamente unidos y en los seminarios atiborrados de gente que la ciencia del servicio es la ciencia más sagrada. Para este poeta, psicólogo, inventor, cirujano…, la enfermedad es el espejo en el que se mira nuestra conciencia.

Aromar la Tierra

Esa apuesta tan vital le empuja a amar con pasión su país. Anima a visitar el mágico realismo de su geografía. El médico de Medellín se crece en medio de una tensión, de una turbulencia que le presenta diariamente reto de equilibrio y serenidad. Las víctimas de los atentados saben también de su cirugía, de sus resonancias, de sus colores, de su acupuntura, de su homeopatía…, pues Carvajal toma lo mejor de todos los territorios terapéuticos y los individualiza en cada paciente. Colombia desafía continuamente a este hombre que no conoce los límites de la entrega: “Somos flores, nuestro cometido es aromar la tierra”.

Viene de la geografía más convulsa del planeta y sin embargo su presencia es todo paz. No es fácil ubicar al doctor Carvajal. Lo podemos encontrar en congresos especializados, siempre intentando ampliar los márgenes de la ortodoxia, revelando las claves de la bio-energía, la medicina con la que se le identifica, o de la terapia láser, uno de los métodos que le caracterizan… Lo podemos ver con sus colegas galenos, defendiendo la necesidad de abordar el tema de la salud desde más allá del cuerpo, invitando a “rescatar” el alma del paciente, abundando en la ciencia que el denomina de la sintergética, o ciencia de la síntesis. Le podemos ver también en multitudinarios aforos compartiendo con gentes sencillas su intenso “sabor de la vida” (sabiduría) en charlas salpicadas de fina y profunda poesía. Le podemos ver en sus seminarios en Barcelona, Mallorca, Madrid y San Sebastián, pues su gente y seguidores no le perdonan menos de dos visitas al año.

Entre conferencia y conferencia logramos secuestrarlo. Nos lo llevamos al jardín del palacio. Verde, cielo y mar inmenso parece que colmaran de nuevo la inspiración de este hombre, por lo demás, amable y solícito. La paz que pregona y emana, le posibilita también ubicación perfecta. Apenas toma respiro entre el discurso del salón y la entrevista a orillas del Cantábrico. No hay fractura entre las palabras de dentro y fuera del palacio, al igual que no hay salto entre las diferentes ciencias y terapias que transita. Sabe por donde se anda, conoce su discurso, pero no recita; responde con una rapidez no exenta de fuerza y convicción. El tiempo es breve y sus palabras son precisas, “quirúrgicamente” lanzadas y ubicadas. No en vano tiene ya “operadas” muchas almas.

¿Cuál es la medicina del futuro?

Más y mejores técnicas sí, pero con la magia viva del sentir. Afrontar la enfermedad y el dolor sí, pero sin perder de vista el sentido del vivir. Talvez tendremos menos hospitales y más trabajo ambulatorio, menos cirugías y más educación, menos medicamentos y más bebidas caseras, menos vitaminas y más alimentos de buena calidad.

¿Una medicina más humana?

Algo así. Apostamos por una ciencia con alma, una disciplina que no mate la fe y la esperanza. Una propuesta para que cada quien rescate el poder de gestionar su propia salud, para que nacer y morir no sean los límites infranqueables de la vida y vivir se convierta en el arte original de ser. Un movimiento hacia la participación, un cese de la conspiración que ha dejado marginado al hombre de la responsabilidad sobre su propia vida; un rescatar la indivisible integridad del ser humano.

¿Más “cariños” y menos ciencia?

El paradigma dominante en el mundo ha sido el de la ciencia, pero la ciencia se convirtió en una nueva religión, en el único código de lectura aceptado. Hemos de salir del fundamentalismo científico, así como antes salimos del fundamentalismo religioso. El paradigma de la ciencia puede ser interpretado desde un código de lectura más incluyente, generando una ciencia con conciencia.

¿Bisturí para el cuerpo o para el alma?

Es imposible acceder al ser humano olvidando la esencia del ser humano que es la “psique”, que es el alma. No se trata de dejarle la psicología a los psicólogos, a los psiquiatras, es demasiado importante para dejarla sólo en manos de los especialistas. Tenemos que rescatar la psicología para la vida cotidiana.

¿Qué enferma primero?

Desde 1950, los estudios médicos demuestran que el patrón de la personalidad incide sobre la enfermedad de una manera contundente, sobre los factores de riesgo para enfermar de una u otra cosa y se empiezan a estudiar los patrones de personalidad.

¿Rescatar el alma con qué objetivo…?

Se trata de ver como un sentimiento de hostilidad genera úlceras, genera enfermedad acidopéptica, genera hipertensión arterial, aumenta el riesgo de infarto, aumenta la liberación de noradrenalina, aumenta el consumo de oxígeno, te mete en un régimen de economía energética pésimo donde hay un gran desgaste, y una gran fricción, impide la respuesta de relajación, te impide tener paz interior a pesar de que tengas todas las razones del mundo para tenerla. Si nosotros como médicos no tenemos paz interior, si no somos capaces de la respuesta de relajación, no podemos reconocer la necesidad en otros. La primera necesidad de un paciente es paz.

Paz a cambio de aspirinas…, ¡va a hundir a las farmacéuticas!

Sin paz ninguna de las cosas que haga tiene sentido. Es el dígito en una gran cifra. Todas las acciones son ceros y sin el dígito de la paz nada vale la pena, ni tu dinero, ni tu posición, ni tu prestigio… Pero si tienes paz interior, todo lo demás se vuelve valioso.

De tanto abuso gastamos las palabras… ¿Qué es paz interior?

Es respuesta de relajación: que te baje el consumo de oxígeno, que te baje el nivel de noradrenalina, que te interiorices, que reflexiones, que compartas. Es muy sencillo: cuando hay paz interior, tu aquietas el tallo cerebral, el cerebro reptil. No tienes que atacar o huir, no tienes que morder a tu papá todo el día, o toda la noche haciendo bruxismo, sino que puedes comprenderlo, puedes ponerte en sus zapatos. Muchas hipertensiones esenciales vienen de ahí.

¿Somos algo más que una prisión molecular?

Cuando pensamos, cuando comemos, cuando soñamos, aunque creamos que estamos sólo en el cuerpo, estamos en lugares distintos. La mente que recorre por nuestro cerebro, no está en el cerebro, ni nace en él. Tampoco muere con él. Así como el agua no nace de la nube o del océano y es materia prima del hielo de la Antártida, del mar Caribe y de las impredecibles nubes, así la mente no es el cerebro, ni los pensamientos, ni las ideas, sino la misma intangible sustancia de la que todas las cosas están hechas: el Verbo. Al principio era el campo cuántico o campo unificado de la conciencia, un infinito potencial que el sonido hizo desplegar en el orden explícito de la creación.

¿Dónde nace tanto entusiasmo suyo por la vida?

Ser humano es un vivir asombrados y conmovidos, el milagro de inventarnos todos los instantes, el milagro de ser conscientes de respirar, el logro trascendental de ser conscientes de la conciencia. La ciencia sublime de sentir que estamos vivos cuando sentimos que la vida que anima flores y trinos es la misma que habita en nosotros. Ser humanos es cantar con la tierra la amorosa canción del regreso.

¿El tan mentado “volver al aquí y ahora”?

Exactamente. Los procesos de expansión de conciencia o de iniciación, ocurren hoy en el ritual de la vida cotidiana. Si ni siquiera escucho al hijo que está al lado, si me quemo la lengua por la mañana y el chocolate no me sabe a chocolate por estar pensando en la cuenta o el transporte o la hora de llegada… Si yo no vivo en el instante del presente ¿cómo pedirle a la vida que me de una responsabilidad del infinito?

¿No hay huída en ese “retorno a nosotros mismos”?

Todo puede ser refugio o morada. Si nos lleva a una mayor comprensión y libertad es morada del alma. Si nos lleva a una mayor dependencia y esclavitud es un refugio. De la misma forma, podemos hacer del cuerpo un templo de la conciencia o un simple refugio para escaparnos de la inclemencia. También todos los lugares pueden ser habilitados como refugios o como instrumentos del alma: las iglesias, las ciencias, el conocimiento, los sitios sagrados y los profanos, serán lugares para afrontarnos o para escondernos.

Dentro del palacio invitaba a la gente a jugar al arco…

Cuando empiezas a conocerte, sabes que tú eres el arco y eres la flecha, pero sobre todo tú eres el blanco. Cuando das en el blanco de tu propio centro, cuando ya no tienes los blancos en el placer, el poder, la recompensa, cuando el arquero no tiene sino el blanco de su corazón, en ese momento siempre da en el blanco. Das en el blanco cuando descubres esa ciencia interior que viene desde el centro y el centro es el liberador de la ilusión.

¿Sanar al hombre es también sanar la Tierra?

Así es. Todo en la tierra se acelera porque el hombre está en ella. La destrucción y la creación se vuelven en el hombre como una impetuosa corriente. Tenemos la terrible o gloriosa facultad de destruir o crear. Somos enzimas de la tierra, catalizadores de la evolución.

¿Propuesta de una nueva ecología?

Efectivamente. Llegó el tiempo de rescatar lo más sagrado de la vida: su interdependiente unicidad. Es la hora de una nueva ecología, la de la tierra viva, la de la gran cadena de la vida en la que la corriente del ser se diversifica revelando su armoniosa integridad. Cada uno de nosotros es parte del proyecto. Toda la basura que vemos es producto de nuestro propio corazón; allí nacieron las guerras, allí puede germinar la paz.

¿Estamos cerca del vergel o del desierto?

Toda la creación está a nuestra disposición para oprimir o para liberar; para sembrar la muerte y desertificar, o para sembrar la vida y cosechar. El hombre acelera todas las vibraciones para unirlas en la gran alquimia de la vida. Todas las semillas latentes pueden florecer. Todas las cosechas evolutivas de la tierra pueden echarse a perder. Nuestra naturaleza es la de ser co-creadores.

¿Espera buena cosecha?

Por supuesto, pero para ello es preciso observar la parábola del sembrador. Es necesario mirar la cosecha que la vida nos ha legado con reverencia y amor, de lo contrario las semillas morirán en los bolsillos del egoísmo y lo que la naturaleza ha construido por siglos y siglos morirá en nuestra inconsecuencia.

Vd. pregona que “muy hermosas esculturas duermen en nuestras manos…”

¡Tanta vida se puede dar con la mirada, tanta esperanza se puede germinar con una sola palabra, tanto amor implícito hay en el humano potencial, que sólo es preciso abrir las compuertas del ser para dejarlo correr! ¿Cuantas creaciones esperan la magia de un aliento sagrado? ¿Cuantos sueños esperan la vibración de una voz para despertar?

¿Es difícil levantar este estandarte de esperanza y de vida en el ámbito en que te desenvuelves?

La nueva conciencia surge en vórtices de una sensibilidad extrema o caóticos. En la piel sensible de las heridas personales y sociales es mucho más fácil sembrar la semilla de un nuevo orden emergente.

Me encanta Colombia. Es el mejor país del mundo, precisamente porque estamos en caos y en el seno de un vórtice caótico. Si tu puedes mantenerte en el ojo del huracán vas a poder tener un nivel de acción y respuesta más significativo.

La tensión es creativa. La violencia es al fin y al cabo energía. Nuestros temores, nuestros sentimientos son energía. No son en principio ni buenos, ni malos, depende sólo de la dirección que les demos. Cuando en el centro del caos estamos dispuestos a escuchar, podemos emerger a un nuevo orden y cultura. Cambiar nuestro punto de observación del mundo, cambiar nuestra actitud es ya transformar el mundo desde adentro.

Apura raudo sus últimas preguntas, pues le aguarda el auditorio del palacio. Sobre el jardín que se asoma a la bahía de la Concha revoltean las últimas palabras que viene de regalarnos el cirujano de almas y que apagan la grabadora: “Nos sanamos cada vez que reconocemos en todos los eventos un maestro; cada vez que antes de afirmar o negar, estamos dispuestos a aprender; cada vez que podemos ver aún en las cosas más oscuras, una evidencia de los infinitos métodos del Creador. En el surco de mi paz siembro la semilla del amor y florezco a la libertad”. ¡Gracias por la siembra señor doctor!

Fuente: Retorno Maya

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La gestación de la Sintergética. Dr. Jorge  Carvajal Posada


La gestación de la Sintergética

Una breve introducción

Dr. Jorge  Carvajal Posada

El idealismo de los setenta estaba en su apogeo. Animados por el doctor Héctor Abad Gómez, titular de Salud Pública en  la Facultad de medicina de la Universidad de Antioquia, nos fuimos a los barrios de invasión para generar diagnósticos de su condición de salud. Nada más desolador que asistir al tsunami social del desarraigo. Empezamos en sus barrios marginales y, posteriormente, a través del programa de Campamentos universitarios, dedicamos el tiempo de nuestras vacaciones a alfabetizar, y enseñar en las escuelitas de sus lugares de origen.

Por la misma época, a comienzos de la década de los setenta, tuve la oportunidad de asistir a seminarios y prácticas organizadas por la Escuela latinoamericana de Medicina Biológica, una institución pionera en el campo de las medicinas alternativas en Latinoamérica. Allí el doctor Germán Duque Mejía me dio la oportunidad de sumergirme en el fascinante mundo de la terapia neural y la medicina biológica. Con él pudimos conocer a Peter Dosch, el más reconocido de los maestros de la terapia neural en nuestros tiempos y a Reinhold Voll, padre de la electroacupuntura y precursor de lo que hoy es uno de los sistemas médicos conceptual y tecnológicamente más avanzados : el de las biorresonancias.

Esta formación en la Escuela latinoamericana de medicina biológica, antes de mi graduación como médico, fue crucial para la apertura a otras visiones del mundo.  No puedo menos que rendir un tributo a ese trabajo pionero del Dr. Duque, quien señaló el camino para que muchos médicos españoles y latinos abrieran sus corazones y sus mentes a otras formas de hacer medicina. Su labor, prácticamente desconocida por nuestras instituciones oficiales que hoy buscan las canteras de las medicinas complementarias en otros países, ha generado en Colombia la que sin duda es la más fuerte corriente de medicinas complementarias en el contexto hispanoamericano.

Pronto a través de estos periplos en busca de un sentido para la medicina  y una medicina con sentido descubrí la selva y el tapón del Darién. Con los misioneros muchas veces bogamos por los ríos, entre comunidades ribereñas e indígenas desde el Sur del departamento del Chocó hasta el Gofo de Urabá, hasta que después de varios años y, en contra de la opinión de amigos, profesores  y familiares,  decidí hacer la medicatura rural en la región. Pasó un año y dos, hasta cuatro,  y en ese medio sin recursos conocí otros recursos y  otros métodos terapéuticos. Otras visiones del mundo. Alfonso Diaz Granados, chamán de los Cunas de Arquía, fue el silencioso guía que me condujo por la naturaleza virgen y me ayudó a ver más allá del mundo de las apariencias.

Allí encontré un modelo de pensamiento analógico, que después descubriría en las grandes cosmovisiones de la salud y, con él, antiguos principios como el del tratamiento por los semejantes- similia-  la Espagiria, la resonancia mórfica- conocida por los radiestesistas. Pero por sobre todo, la sanación a través del ritual y la oración. Este  sistema médico es el más antiguo y universal de los métodos de curación, como más tarde podría constatarlo.

El trabajo con las poblaciones negras, indígenas y mestizas, el jaibaná, el orinero, el santero,  el sobandero y hasta el paisa de la botica, me enseñaron que los sistemas de salud no son los de los médicos. Todos tenían cabida para la supervivencia en esa amalgama de culturas que trataban de sobrevivir a la malaria, la tifoidea, las serpientes y el clima inclemente. Pronto pude percibir la eficacia de cada método en su respectivo contexto cultural. Era el poder de lo simbólico, demostrándome in vivo que, además de vivir en su cuerpo, el hombre habita en su lenguaje, su esperanza, sus creencias.

Después del shock cultural y de que se derritiera el escepticismo “científico”  que, como una armadura me había legado la universidad, pude empezar un trabajo de salud pública creando con la ayuda de países europeos, contactados por los padres Claretianos,  un programa de promotores rurales de salud. Allí reunimos los principales agentes de salud de la comunidad. Se construyeron pequeños puestos de salud en pueblitos y veredas, y se garantizó la comunicación y movilidad por la donación de mulas y pequeñas embarcaciones. Por dos años tuvimos también a disposición del programa una pequeña avioneta, que me permitió el desplazamiento periódico  por los cuatro poblados que tenían aeropuerto.

El programa, en el cual impulsamos, al lado de la medicina convencional, la utilización de los recursos locales en salud, contó con la enseñanza y la aplicación de técnicas médicas alternativas que ya había estudiado durante mis años de universidad. Fue una bendición, dada la total ausencia de recursos del sector oficial. Aún recuerdo agradecido los efectos de la terapia neural y la acupuntura que fueron completamente aceptadas por la comunidad,  al constatar sus  resultados.

La práctica médica en la selva chocoana forjó mi convicción de que es factible una medicina más efectiva y más económica, con una mejor relación costo- beneficio que la de nuestra sola medicina occidental aislada. Y, sobre todo,   una medicina más participativa y más humana. Impulsamos la utopía de la autogestión en salud. Esa utopía la seguimos impulsando hoy en  día, a una mayor  escala, a través de la participación activa y comprometida del ministerio de salud pública chileno en el programa de formación en Sintergética, que hoy patrocina, para médicos y otros profesionales sanitarios en los servicios de salud, de Santiago, Arica  y otras regiones de Chile.

Pero este sueño de integración de diferentes sistemas médicos no concluyó en el Chocó. Casi que por azar, si después de todo no creyera hoy que el amor y la necesidad van poniendo cada cosa en su lugar, conocí en la selva a alguien que me dio la posibilidad de acceder  sin ninguna contraprestación a una beca de una fundación europea, para estudiar todo los concerniente al campo de las terapias  complementarias. A partir del año 1978 deambulé entre Francia, Bélgica, Alemania y Austria. Conocí, escuelas, métodos, dogmas, islas, hasta que en Viena tuve la oportunidad de encontrar a un auténtico maestro: El doctor Johanes Bishko.  En el N° 9 de Marianengasse,  funcionaba el departamento de Acupuntura,  que dirigía en el policlínico de la Universidad de Viena.  Allí llegaban, además de los médicos europeos, médicos procedentes del que era, aún en ese tiempo, el lejano oriente. La cefaleas vasculares, la analgesia obstétrica, los protocolos analgésicos para pacientes terminales, eran llevados a cabo por médicos de su departamento. En su humanidad, el Dr Bishko  conjugaba la síntesis de medicinas milenarias y lo mejor de la ciencia médica occidental. En ese mismo departamento, tuve la oportunidad de conocer al doctor Alfred Pischinger, padre del  concepto del tercer sistema, sistema ambiente célula o de la mátrix celular, que ha sido crucial en la comprensión del transporte de señales en el organismo y el mecanismo de acción de la terapia neural.

Además de trajinar por los territorios terapéuticos de la acupuntura, la homeopatía y las medicinas manuales, uno de los más significativos hallazgos en esta excursión por el campo de las medicinas complementarias en Europa, fue el encuentro con la auriculoterapia y la aurículomedicina, a través de su creador, el doctor Paul Nogier. Este fue el reconocimiento de una naciente concepción cibernética de los microsistemas reflejos en el seno del organismo. Pionero en la utilización de campos electromagnéticos y  la luz del soft.láser para dialogar con los sistemas biológicos, el Dr Paul Nogier fue la más fecunda fuente de inspiración para el diseño de una medicina de Síntesis. Allí en su consultorio de la Rue du Dr. Edmon Locard en Lyon  empezó lo que para mi fue la gestación de la Sintergética. Por primera vez sistemas lógicos y analógicos, antiguas concepciones del mundo y avanzadas tecnologías se reunían en una sofisticada y elegante metodología para abordar la enfermedad. Órganos y sistemas, moléculas y puntos reflejos, sistema nervioso central y neurovegetativo, se unían en términos de códigos de información.

El mínimo común denominador de concepciones biofísicas, químicas, reduccionistas o idealistas de la medicina humana estaba allí: la vida misma es información. Como lo concibe la más moderna biología, la vida es un patrón de organización de información autopoiética – que se auto-recrea –

A partir de ese encuentro crucial, emprendí el camino de regreso a la fuente. Pasé por un laboratorio de investigación fundamental en Bruselas, seguí al continente africano- donde reconocí  la misma savia que nutre los sistemas médicos de las comunidades afroamericanas- para regresar al punto de partida.  Allí, en el Chocó, encontré de nuevo la sabiduría ancestral  del indio Alfonso, que me enseñó que cada cosa en la naturaleza es una frase llena de sentido y que cada una de esas frases  es parte de un capítulo en el libro de la vida.

La naturaleza es información…   miré hacia atrás como pequeñas islas los sistemas separados, excluyentes y dogmáticos. Todo se podía unir… y  cuando cada pieza ocupaba su lugar, el rompecabezas dejaba de serlo  y, en lugar de partes sin sentido, contemplamos el paisaje maravilloso de la vida.  Era más sencillo ahora vislumbrar en la antigua  torre de Babel de sistemas médicos contradictorios,  un lenguaje universal, dejando que cada paradigma médico ocupara su lugar y encontrando la interfase, en términos de información, para restaurar la conectividad perdida entre los campos de materia,  de energía y  de información.

Todo parecía ahora reunirse en el común denominador de la conciencia que, como una especie de campo unificado, nos permitiría comprender  que la materia es a la energía lo que la información es a la conciencia.

Trajiné entonces a través de la teoría general de  sistemas de Bertalanffy, la Cibernética de Wiener y las ciencias sistémicas, para enriquecer el paradigma emergente con la visión sistémica. Me sumergí en  el orden implícito de David Bohm,  el modelo cuántico de la conciencia de Roger Penrose, y la  teoría del holón  de Arthur Koestler a la luz actualizada de Ken Wilber. Retomé las antiguas concepciones de lo que  Aldous Huxley denomina la sabiduría perenne y busqué, en el campo de la Psicología transpersonal emergente, una  visión que permitiera unificar a la bioenergética de Reich, el psicoanálisis de Freud, la psicosíntesis de Assagiolli y los arquetipos de Jung. Al unirlo, todo parecía ahora más íntegro y más sencillo.

Nacía el sueño de una medicina que, paradójicamente para nuestra visión occidental, podía ser al mismo tiempo más integral, más económica, más científica y más humana. Eran los comienzos de lo que sería un vertiginoso recorrido por los caminos de la Bioenergética, para alcanzar ese territorio de síntesis que es hoy la Sintergética.

Este recorrido se ha realizado de la mano de la clínica. Cada cosa en Sintergética ha sido repetidamente probada por muchos médicos en muchos lugares. Las visiones del mundo se han traducido y codificado en la dinámica terapéutica, de tal modo que el camino nos ha conducido a un fructífero encuentro con nuevos modos de dialogar con el cuerpo, de nuevas técnicas  y tecnologías apropiadas. De nuevos modos de escuchar. Y aún, de nuevos modos para utilizar la energía y la información del propio organismo como agentes terapéuticos.

Hoy tengo la sensación de que entre todos aquellos  que buscamos integrar las diferentes medicinas, en un meta-paradigma que restaure su perdida integridad, estamos asistiendo a un nacimiento. Es el  nacimiento de una medicina integral, de una nueva ciencia, que es a la vez filosofía y arte. Parece nacer también hoy, con esa nueva cultura de la salud, una nueva humanidad. Somos nosotros los que nacemos. Parteros de nosotros mismos, ahora la invitación es a nacer, desde nosotros, a esa genuina humanidad que en cada uno espera revelarse.

Jorge Carvajal Posada

Fuente: SINTERGETICANET

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8 comentarios leave one →
  1. victoria permalink
    7 abril 2010 7:08 PM

    deseo estudiar sintergetica y no se donde hacerlo

    • 8 abril 2010 10:42 PM

      Puedes comenzar poniendo en el buscador las palabras “sintergética”, “seminario de sintergética”, “cursos sintergética” o “formación en sintergética”, y seguro que comienzas a encontrar datos y webs útiles.
      Un saludo.

  2. dr alex diaz permalink
    15 julio 2013 5:45 PM

    Sin comentarios exelente

  3. Arnulfo Sáenz R. permalink
    2 noviembre 2013 2:03 AM

    impresionante la forma tan sencilla y tan amorosa, respetuosa y llena de compasión por el ser humano y su bienestar. Que ser tan admirable, todo un “maestro” . Es Dios quien lo guia.

  4. Ingrid permalink
    10 abril 2014 12:21 AM

    Realmente un “maestro” que ha venido a recordarnos como sanar de manera natural. Maravilloso, como el universo ha puesto en su camino todas esas personas que le han podido guiar hacia las fuentes de curacion ancestrales y naturales. Como se llama y donde se encuentra el instituto del dr. Carvajal?

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