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¿Buscas encontrar lo que nunca se perdió?

19 junio 2017

Video subtitulado

Rupert Spira

Rupert Spira

Rupert Spira es un reconocido artista inglés de cerámica que estudió por primera vez alfarería con Henry Hammond. Es a través de este medio que Rupert examina la relación entre la conciencia y la forma.

Su primer maestro fue el Dr. Francis Roles, quien era un estudiante de Shantananda Saraswati, el Shankaracharya del Norte de la India. Bajo la dirección del Dr. Roles aprendió meditación mantra y fue introducido en el sistema clásico del Advaita o No-Dualidad. Esto formó la base de su interés y la práctica durante los próximos 25 años.

Durante este tiempo leyó todo lo disponible del filósofo ruso P.D. Ouspensky, y participó en los Movimientos de Gurdjieff. Durante la década de 1970 asistió a las últimas reuniones de Krishnamurti en Brockwood Park cerca de su casa de la infancia y quedó profundamente impresionado e influenciado por su rigor intelectual y su intensa humildad. A lo largo de estos años también estudió las enseñanzas de Ramana Maharshi y Nisargadatta Maharaj.

En un momento crucial a mediados de 1990 llevó a Rupert a encontrarse con un maestro americano, Robert Adams, quien murió dos días después de su llegada. Sin embargo, durante su visita, Rupert oyó hablar de otro maestro, Francis Lucille.

Varios meses más tarde Rupert conoció a Francis. Las primeras palabras que Rupert le oyó decir fueron: “La meditación es un ‘Sí’ universal a todo.” Aunque este es el tipo de frase que cualquiera puede escuchar en el circuito espiritual, sin embargo fue un momento crucial en la vida de Rupert. “En este momento me di cuenta de que había llegado a casa, que este encuentro fue el florecimiento y el cumplimiento de los últimos treinta años de búsqueda.” Cuando Rupert preguntó a Francis en esa primera reunión qué hacer después, él contestó: “Ven tan a menudo como puedas.”

Durante los doce años siguientes Rupert pasaba con Francis todo el tiempo libre que los compromisos laborales y familiares le permitía, explorando el sentido de separación tal como aparece en la mente en forma de creencias y, más importante aún, cómo aparece en el cuerpo como sentimientos de ser delimitado y limitado. Francis también presentó a Rupert las enseñanzas de Jean Klein y Atmananda Krishnamenon.

De la esencia de estos años, Rupert escribe: “El mayor descubrimiento en la vida es descubrir que nuestra naturaleza esencial no comparte los límites ni el destino del cuerpo y la mente.”

La orientación experiencial de Rupert es a la vez sencilla y clara, y se refiere a esto, tanto en reuniones como en su libro, The Transparency of Things (La Transparencia de las Cosas), como a permitir que ocurra a menudo una experiencia repentina y completa de “ver”. Esta exploración puede demostrar la falsedad de nuestras creencias heredadas acerca de la realidad, reemplazándolas con la comprensión de nuestra experiencia directa – nuestra Verdadera Naturaleza.

“Todo lo que conocemos es conocimiento o sapiencia, y la sapiencia está hecha únicamente de Conciencia. O bien, podríamos decir que todo lo que es conocido es ‘experienciado’ y la única sustancia presente en ‘experienciar’ es nuestro ser, Conciencia. Esta Conciencia impregna la experiencia íntima y como tal se conoce como amor. No se ve afectada por cambiar nombres y formas, tal como la pantalla no se ve afectada por las imágenes que aparecen en ella, aunque es su única sustancia, y por lo tanto, se conoce como libertad.”

Rupert vive en Oxford, Reino Unido, con su esposa, Ellen Emmet, una terapeuta y profesora de yoga en la tradición no-dual del Shaivismo de Cachemira, y su hijo, Matthew. Rupert lleva a cabo reuniones y retiros en todo el mundo.

Fuente video: Zentir Zen. Reseña: advaitainfo.com

Reedición, título post: Freeman

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Cultivo de marihuana terapéutica: legítimo. Josep Pàmies recibe sentencia absolutoria

13 junio 2017

Marihuana terapéutica y consumo responsable

LA FIESTA DE LA MARIHUANA TERAPÉUTICA

Publicado por Alish

JOSEP PÀMIES ABSUELTO DEL CULTIVO

DE MARIHUANA TERAPÉUTICA

El 2 de junio, el agricultor Josep Pàmies ha sido absuelto de cultivar marihuana terapéutica. Sólo una semana después del juicio en el Juzgado de lo Penal número 2 de Lleida, la Magistrada ha dictado una sentencia en la que absuelve al agricultor Josep Pamies del delito contra la Salud Pública del que se le acusaba por ser supuestamente el responsable de una plantación de marihuana. La condena solicitada era de dos años de cárcel y 16.000€ de multa. La Juez, por tanto, ha legitimado el cultivo de marihuana para el autoconsumo de los socios de La Dulce Revolución con finalidad terapéutica y no ha observado ninguna intención de tráfico de drogas en todo el asunto. La Fiscalía, no contenta con el veredicto, ha anunciado que va a recurrir la sentencia.

Veamos cómo se desarrolló el juicio que tuvo lugar el 25 de mayo en Lleida, donde un nutrido grupo de amigos y simpatizantes del agricultor, así como miembros y acompañantes de la Asociación de la Dulce Revolución de las Plantas Medicinales, acompañaron y dieron soporte al horticultor, organizando lo que Pàmies bautizó como “la fiesta de la marihuana terapéutica”. La fiscalía pedía 2 años de cárcel y 16.000€ de multa. A las preguntas que le hizo,  Josep Pàmies declaró que las plantas de marihuana no eran suyas, eran de un grupo reducido de socios de la Dulce Revolución de las Plantas Medicinales, que cultivaban ellos mismos en un espacio de terreno que había cedido ya hacía tiempo a la asociación para que experimentasen con las plantas medicinales. Ante la insistencia de la fiscal sobre la financiación del cultivo y cómo se cubrían sus gastos, Pàmies respondió que no obtuvo retribución alguna, ni por la cesión del terreno, ni por el agua de regar. Añadiendo que a pesar de no estar al cuidado de las mismas, en ocasiones las había regado, puesto que es incapaz de pasar por delante de una planta que necesita agua y no dársela, son seres vivos y no podría pasar de largo sin atenderlas. También se le preguntó si tenía algún control sobre los propietarios de las plantas, y sobre su uso posteriormente a la recogida. A lo que respondió que no, que sólo les había cedido el terreno y que eran personas de confianza de la asociación que efectuaban el cultivo de las plantas para un uso propio y terapéutico.

La fiscal llamó a declarar a los tres Mossos d’Esquadra que intervinieron en la denuncia e incautación de las plantas, pero básicamente sólo les preguntó si se ratificaban en el informe y si habían observado que las plantas estuvieran etiquetadas con nombres de personas. Los policías se ratificaron en el informe y declararon que no prestaron atención a las plantas puesto que estaban buscando a la nieta desaparecida de Josep Pàmies. La argumentación de la fiscal fue inconsistente y no dio muestras de haberse estudiado demasiado el caso. Una prueba de ello fue cuando confundió las tinturas elaboradas a partir de las plantas con tintes. La segunda vez que el público se rió, la juez, a petición de la fiscal, advirtió que desalojaría la sala si se volvía a oír una sola risa, con lo que el público guardó un silencio sepulcral hasta el final de la sesión.

En cambio la argumentación de la defensa, llevada a cabo por Anaís Franquesa, fue sólida y bien elaborada, aportando abundante documentación sobre jurisprudencia, de la que la juez tomó nota minuciosamente. La abogada consiguió que finalmente fueran admitidos algunos de sus testigos. Inicialmente no le habían admitido ninguno pero, después de una queja bien argumentada, la juez admitió a cinco de ellos.

La presidenta de la Asociación de la Revolución de las Plantas Medicinales Mercè Camins declaró que había elaborado una lista de los 46 asociados propietarios de las plantas con sus nombres y teléfonos. Que se conocían todos entre ellos, y que cada uno se hacía cargo de sus 2 o 3 plantas. Y que no había nadie que tuviera plantas ahí que no formase parte de este grupo. También dieron testimonio propietarios de plantas, declarando el número de plantas que poseían y que no habían podido recogerlas, testimoniando las afecciones que esta planta les había ayudado a superar. En su alegato final la fiscalía sostuvo que el acusado había hecho promoción del uso de una planta ilegal, que la cantidad de plantas incautadas era muy grande, y que nadie tenía un control sobre el uso que le iban a dar a las mismas.

La abogada de la defensa en primer lugar puso de manifiesto que había sido el propio acusado quien había llamado a la policía para que les ayudasen a encontrar a una nieta suya que había desaparecido. Que en todo momento había actuado abiertamente y sin nada que esconder. Finalmente encontraron a la niña que estaba jugando al escondite, juego que por cierto demostró dominar a la perfección. La abogada también argumentó que Josep Pàmies únicamente les había cedido el terreno para su uso y que no formaba parte de ese grupo de 46 socios. Aportó abundante documentación sobre jurisprudencia de la que la juez tomó nota minuciosamente. Explicó que la planta de la marihuana tiene un ciclo de vida que empieza en primavera y termina en otoño. Por tanto, no es de extrañar que, quien cultiva marihuana para uso propio, tenga que plantar la suficiente para tener para todo el año. Que el Tribunal Supremo establece como consumo habitual de una persona 100 gramos cada cinco días. Por lo tanto, el Sr. Pàmies hubiera podido tener las 89 plantas para su propio autoconsumo. Podría haber dicho que las plantas eran suyas. Porque el peso neto de las mismas es de unos 1.800 gramos. Con esto, una sola persona tiene para tres meses. Por tanto la jurisprudencia establece que la cantidad en si misma, sin tener en cuanta el cultivo compartido y todas las pruebas presentadas, con sólo el hecho de que se trata de 1.878,79 gramos, ya queda establecido que es una cantidad irrisoria y que sería para el consumo de una sola persona durante tres meses.

Si bien desde un punto de vista penal es irrelevante si la marihuana es para uso terapéutico o para uso recreativo, desde el punto de vista de la Asociación, ésta nunca ha querido promover un uso indiscriminado de la marihuana, ni ocioso. Existen numerosos estudios científicos sobre las propiedades terapéuticas de la marihuana. Tanto es así que está legalizada en 25 estados de los EEUU, así como en Alemania, Argentina, México, Italia, República Checa, Uruguay, Australia, Nueva Zelanda… etc. Y la Dulce Revolución y el Sr. Pàmies defienden precisamente el uso terapéutico de las plantas medicinales. Por todo ello la defensa consideró que en ningún momento se cometió delito alguno contra la salud pública.

Cuando la Juez preguntó si el acusado tenía algo más que añadir, Josep Pàmies dijo que con estos 1.800 gramos para las personas que la fumaran no sería demasiado, pero para las personas que necesitasen un uso medicinal, con muy pocos gramos tendrían para bastante tiempo. Y que para este uso terapéutico los beneficios que pueden obtenerse son extraordinarios, más de lo que mucha gente se imagina. Añadió que cree que algún día, en vez de encontrarse él en esta sala, estarán muchos gerentes y propietarios de esta industria farmacéutica que conlleva 200.000 muertes al año sólo en Europa con sus drogas legales, que causan la muerte. Y que espera que algún día sea así y se haga justicia con esas drogas legales. Las hierbas medicinales han de ser una prioridad total… Llegados a este punto la Juez interrumpió al Sr Pàmies, dio por terminada la sesión y desalojó la sala.

A la salida del Palau de Justicia de Lleida lo esperaban algunos de los grandes medios de masas y algunos medios de información ciudadana a los que atendió por igual. Queda por ver si el tratamiento que ofrecen ambos medios de divulgación es igual de veraz y extenso. En la acera de enfrente había instalada una larga mesa con un catering de Slow Food con abundante comida y bebida ecológica, exquisitamente preparada por miembros y acompañantes de la Asociación de la Dulce Revolución de las Plantas Medicinales. Cajas con albaricoques ecológicos, dulces como la miel, recién recogidos del árbol el día anterior y un ambiente festivo con el que Josep Pàmies quiso convertir el día del juicio en la fiesta de la marihuana.

Crónica de SeryActuar & TimeForTruth

Fuente: Time for Truth

Compartido por Alish

Reedición artículo, título post, Freeman

Nota editorial:

Con respecto a las plantas con propiedades y efectos terapéuticos/medicinales demostrados, Liberación AHORA aboga por un acceso, cultivo y consumo libres y responsables de dichas plantas, así como de los remedios elaborados a partir de las mismas, por parte de las personas que puedan precisarlas para tratarse de sus enfermedades.

https://sites.google.com/site/jorge1270/imagenes/LiberacionAHORA.PNG

Marihuana para uso terapéutico:

Primero, INVESTIGA. Después, OPINA

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La nueva Inquisición Española, expuesta: agente de Big Pharma, persigue “magufos” y se da aires de escéptica, científica y benéfica

6 junio 2017

Nadie esperaba encontrarse a la Inquisición Española…

Editorial – por Freeman
No obstante, como en su día lo fue, en la actualidad es instrumento ejecutor para la defensa de intereses corporativos, en este caso con marcado y obvio acento farmacéutico. De igual modo, como antaño, opera a través de organismos oficiales -sanitarios, en esta ocasión- y organizaciones de carácter sectario que, pretendiéndose ahora escépticas y enarbolando la bandera de la ciencia, persiguen hoy de forma furiosa e indiscriminada a “magufos” y “maguferías”, en vez de a brujas y brujerías.
Así, los más fanáticos, creyéndose incluso benefactores que defienden al pueblo de prácticas e ideas nefandas, esgrimen sin disimulo sus pétreos e incuestionables dogmas, cargando irracionalmente contra todo lo que no encaja en sus muy estrechos moldes, para abominar de toda terapia, práctica o enfoque de la salud que, en definitiva, suponga una merma en las ventas de fármacos por parte de los grandes laboratorios, una reducción de sus exorbitantes ganancias; pues los directivos de las poderosas multinacionales del ramo desean, naturalmente, seguir manteniendo su fuerte y muy influyente posición en lo que para ellos es, en primer lugar (como empresarios cuyo objetivo principal es ganar MUCHO dinero), su fabuloso negocio, su monopolio de la… enfermedad.
Afortunadamente, tanto la ambición desmedida como las acciones agresivas y desesperadas como estas, no solo adolecen de escrúpulos e inteligencia, dejando patentes las carencias o motivaciones de sus instigadores y agentes, sino que fácilmente les resultan contraproducentes, en un contexto social de concienciación creciente acerca de cómo actúan los lobbies o grupos de presión, moviendo resortes institucionales y privados para proteger sus particulares intereses, que -en materia de salud- no se avienen precisamente con los de la población.
Además, la información veraz y contrastada referente a terapias alternativas está hoy en día disponible para toda persona que realmente se tome el tiempo y el interés de indagar y consultar sobre lo que la pueda ir mejor para su organismo; mas sin que ello implique detrimento para su conciencia, pues el riguroso respeto a la ética y al legítimo sentir de uno respecto a un asunto primordial como es la propia salud, va intimamente ligado a su dignidad e integridad como ser humano. Ahí radica una clave fundamental que ha de tenerse muy presente, para que el sentido común acabe imponiéndose ante los movimientos (o coletazos) inquisitoriales-corporativos.
Por otro lado, uno de los puntos favorables de vivir en la llamada sociedad de la información (sí, también los hay) es que los hallazgos -muchas veces redescubrimientos- en materia de salud son accesibles al público y su difusión es cada vez más amplia, en ocasiones -curiosamente- gracias al empeño de los poderes fácticos y sus acólitos en silenciar o desacreditar todo aquello que pueda “mover el tapete” del paradigma sanitario oficial, hecho a la medida de la industria farmacéutica.
Empero, es una constante histórica el hecho de que, ya sea bajo regímenes represivos o totalitarios, o bien en el seno de estados pretendidamente democráticos y de derecho, los ciudadanos han encontrado la manera de ejercer -en mayor o menor medida- su preferencia respecto al modo en que desean ser tratados de sus enfermedades. Y con las normales excepciones (incompetentes y estafadores los hay en todas las profesiones) siempre hubo buenos profesionales de la salud -como los hay ahora, muy bien formados y capacitados- que pudieran dar una atención médica más adecuada a la persona tratada, a su caso concreto; una atención centrada en las características y necesidades específicas del paciente… y no en las del médico o terapeuta; no en las de los fabricantes de pastillas, no en las campañas de marketing y venta de fármacos a cargo de directivos sin escrúpulos. Con la salud no se juega ni se regatea.
Y, a pesar de las presiones, del formateo universitario y la imposición soterrada del pensamiento único en medicina, sigue habiendo buenos terapeutas, que no por haber obtenido su título han dejado de reciclarse, de investigar, de aprender. Sanitarios comprometidos con su profesión, que (ya sea que practiquen medicina convencional, alternativa o integrativa), anteponen la salud del paciente a cualquier otra consideración de índole corporativa, económica o comercial. Profesionales competentes y, antes que nada, personas íntegras que aplican la máxima hipocrática primum non nocere (“lo primero es no hacer daño”). Esa misma que, lamentablemente, muchos médicos convencionales olvidaron o ignoraron, absorbidos por el dictado de los protocolos, por llegar a fin de mes o por el “qué dirán”; o directamente subyugados por los obsequios, los viajes pagados, los sobres bajo mano y las prebendas.
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¿Ciencia o Pseudociencia? Carta abierta de un científico

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¿Ciencia o Pseudociencia?
Carta abierta de un científico

“Guerra” abierta entre pseudoescépticos y “magufos”

“Trump ha declarado la guerra al periodismo”, “Cataluña la declara a España” o se abre la guerra al mismísimo aceite de palma. Son algunos socorridos titulares de prensa muy sensacionalistas que invitan a leer determinadas noticias, a la vez que reflejan posicionamientos demasiado bélicos.

Del mismo modo, un clima de tensión y de crispación va in crescendo en relación a las denominadas pseudoterapias. Se les asigna titulares de corte similar como: “Ciencia versus Pseudociencia, una batalla que se debe librar”. Y Tampoco ayudan mucho las alusiones peyorativas de “magufos” o de “Movimiento anticientífico, muy agresivo y visceral formado por un ejército de personas que…”, con las que algunos pseudoescépticos denominan a los practicantes o defensores de las terapias consideradas no convencionales.

Por si fuera poco, la Organización Médica Colegial (OMC), (Como si se tratara de una comisión de teólogos consultores de la Inquisición que censura la teoría heliocéntrica de Copérnico reafirmando la inmovilidad de la Tierra), ha llevado a la Fiscalía un centenar de páginas webs por tacharlas de pseudociencias sectarias y peligrosas.

De este modo, nos encontramos con la sorprendente paradoja que mientras que los colegios médicos persiguen este tipo de “terapias no oficiales”, cada vez más hospitales de todo el Mundo las acogen.

Mis dos únicos propósitos al redactar este artículo son los siguientes. En primer lugar, argumentar que la línea por la que se intenta separar ciencia y pseudociencia, es muy fina y difícil de fijar con precisión. Por otro lado, aportar mi pequeño grano de arena con el fin de aminorar este elevado nivel de crispación. Que lejos de sumar, e ir en beneficio de la salud y sanación del paciente, genera desconfianza y caos en la Medicina que hasta ahora ha ayudado a mucha gente.

El conocimiento científico es una “aproximación” a la realidad

Vaya por delante que soy Licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en Bioquímica y en Biología Molecular; es decir, me he formado en una Universidad (española) y soy, por lo tanto, un hombre de ciencia. Y lo digo, porque en la facultad me enseñaron que existe un método científico, que exige como mínimo tres cosas: reproducibilidad, falsabilidad y posibilidad de revisión.

Pero también me enseñaron que el conocimiento científico es una aproximación crítica a la realidad apoyándose en el estudio del método científico, pero… ¡NO tiene que ser la REALIDAD! Sirva de ejemplo, el comentario de un prestigioso oncólogo del Instituto Nacional del Cáncer, cuando a mediados del siglo pasado, en base a la evidencia científica de la época (que ya se comenzaba a cuestionar), afirmó tener la misma probabilidad de contraer cáncer de pulmón, alguien que fumase como quién usara medias de nylon.

Pretender establecer una línea abrupta e insalvable, por parte de los denominados pseudoescépticos, que afirman que no existe nada que no sea posible demostrar con las reglas convencionales de la ciencia, de modo que todo lo que no se ajuste a ello sea tachado de superchería o sectario, es faltar a la realidad.

En mi humilde opinión, en absoluto puedo compartir esta división. Mis profesores de facultad también me enseñaron que lo prometedor de la ciencia está justamente en el lugar donde desaparecen las certidumbres. Son muchos los ejemplos que demuestran que pese a que algo no podamos ver y sea difícil de medir mediante la actual tecnología, sin embargo, sabemos que existe y es real. Prueba de ello es la nueva física cuántica y las ciencias del caos y la complejidad.

El método científico aplicado a la Medicina

Cuando aplicamos el método científico a la medicina, hablamos de lo que se conoce como Medicina Basada en la Evidencia (MBE), por cierto, mala traducción de lo que debería definirse como Medicina Basada en Pruebas.

La MBE, por definición, trata de integrar la mejor evidencia científica, la experiencia del clínico (médico) así como los valores y las preferencias del paciente. Este gráfico lo representa perfectamente:

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Analizando estos tres factores que definen la práctica médica y científica, sería lógico deducir que la medicina integrativa se ajusta adecuadamente a ellos:

  1. Experiencia: Conozco y formo parte de alguna de las principales asociaciones de salud y medicina integrativa de este país y también a nivel europeo, formadas todas ellas por reconocidos médic@s, farmacéutic@s o enfermer@s, entre otros profesionales, de intachable trayectoria profesional, los cuales asisten y participan en eventos científicos nacionales e internacionales. Casi todos ellos, desde hace muchísimos años, ejercen el día a día y compatibilizan la medicina convencional (oficial) con aquellas consideradas no convencionales. Si cualquiera de ellos, tiene no una, sino muchas experiencias positivas con el uso de, por ejemplo, la acupuntura o la homeopatía, ¿Se atienen al método científico? ¡Yo creo que sí!

  2. Valores y preferencias de los pacientes. En relación a este punto clave de la medicina basada en la evidencia, me pregunto: ¿Puede un médico desatender la petición de un paciente de aplicar, por ejemplo, la fitoterapia, si además la experiencia del médico es positiva? Y, si atendiendo a su petición, lo hace desde su experiencia, ¿Cumple su código deontológico? ¿Y, con el método científico? ¡Yo creo que sí!

  3. Evidencia científica. Este es el hecho clave de todo el asunto, por lo que lo trato a continuación:

Evidencia científica

La evidencia científica aplicada en medicina se basa en una metodología jerárquica muy similar a la planteada en este gráfico:
jeranquias-de-la-evidencia

La interpretación de este gráfico es muy sencilla. A la hora de verificar una sustancia o método terapéutico, la opinión que tenga un experto o grupo de expertos tiene relativa importancia. Sin embargo, si para una determinada sustancia (y, aquí viene el matiz, ¡cualquiera; bien sea sintética o natural!), disponemos de publicaciones realizadas mediante revisiones sistemáticas o metaanálisis (lo que aparece en la parte alta de la tabla), ¡eso “irá a misa”! Claro, salvo que alguien interesadamente, a favor o en contra, lo cuestione. Podría mencionar muchos ejemplos, por una parte, de la dudosa evidencia científica empleada por la medicina convencional en la práctica clínica diaria y, por otra, de la elevada evidencia en terapias no convencionales, como más adelante tendremos ocasión de comprobar.

jsgGráfico procedente del artículo: What conclusions has Clinical Evidence drawn about what works, what doesn’t based on randomised controlled trial evidence?

Por supuesto, también sucede al contrario. Pero lo que es indudable, es que SI que existe evidencia científica en muchas de las terapias consideradas pseudocientíficas. Para comprobarlo, me voy a centrar en uno de los campos más controvertidos para este tipo de terapias: el cáncer.

Evidencia científica y cáncer

Reciente y sorprendentemente, la formación política, Ciudadanos, ha presentado en el Congreso una Proposición no de Ley (PNL) relativa a “la mejora de la protección de los pacientes afectados por la “pseudociencia” para su debate en la Comisión de Sanidad.

¿Cuáles son los motivos de esta decisión? La siguiente cita textual de la propuesta presentada, nos ayudará a resolver esta pregunta: “Son numerosas las ocasiones en las que un paciente, con enfermedad terminal en numerosos casos abandona un tratamiento con eficacia clínica probada y evidente probabilidad de éxito en la curación de ésta, por terapias naturales o pseudociencias que no poseen evidencia científica alguna con efectos beneficiosos sobre la salud. También existen numerosos casos en los que los pacientes sufren intoxicaciones o daños fisiológicos importantes como consecuencia de ingerir productos peligrosos o sin garantías sanitarias, que incluso pueden interaccionar con tratamientos que estén tomando”.

Como la mejor arma contra la pseudociencia es la ciencia, voy a intentar rebatir algunas de las anteriores afirmaciones. Para ello, pondré varios ejemplos en relación al paciente oncológico.

  • En la PNL se afirma que: “Son numerosas las ocasiones en las que un paciente, con enfermedad terminal en numerosos casos abandona un tratamiento con eficacia clínica probada y evidente probabilidad de éxito en la curación de ésta”. ¡¡Estoy deseoso de conocer por parte del autor de tal afirmación el que nos descubra el milagroso tratamiento de eficacia clínica probada que probablemente “cure” a un paciente “terminal” de cáncer!!

De lo que si tengo constancia, en base a la máxima evidencia científica disponible (revisión sistemática), es que la quimioterapia, comparada con tratamientos de soporte, aplicada en enfermos terminales, ni mejora la supervivencia (ni mucho menos la curación), así como tampoco mejora su calidad de vida.

bmj

Esto va en línea, con otro estudio anterior, de elevada evidencia científica, realizado con miles de pacientes evaluados tanto en Australia como en los Estados Unidos. Se demuestra que la quimioterapia coadyuvante solo contribuye con un poco más del 2% en la supervivencia tras 5 años de tratamiento.

overview

Si con el término pseudociencia se hace referencia a algo que se “disfraza” de ciencia pero que realmente no lo es, me lleva inexorablemente a formular la siguiente pregunta: El dar quimioterapia paliativa o con fines coadyuvantes (salvo contadas excepciones), ¿es hacer ciencia o pseudociencia?

Por otra parte, en esta cruzada contra las terapias no convencionales, la misma Organización Médica Colegial (OMC), apoyada o apoyando a determinados colectivos de corte eminente pseudoescéptico, acusan de pseudoterapias a muchas herramientas utilizadas por la medicina no convencional.

A continuación, de la larga lista de estas terapias que se pueden encontrar en el documento de la OMC, voy a mencionar, a modo de ejemplo, tres de ellas. Intentaré argumentar que, en base a la evidencia científica disponible, dudo mucho que se pueden mencionar como pseudoterapias y pseudociencia.

  • Terapia/medicina/nutrición ortomolecular. Cito textualmente las conclusiones del documento mencionado anteriormente: “No hay ningún resultado positivo asociado a la medicina ortomolecular y es muy posible que su elevado grado de aceptación esté relacionado con que su principal promotor fuera un científico muy conocido (hace referencia al premio Nobel, Linus Pauling) Es cierto que la carencia de vitaminas puede ocasionar enfermedades y mejorar la dieta puede ayudar a restablecer la salud, pero de ahí a pretender que dolencias como el cáncer pueden ser tratadas con vitamina C hay una gran diferencia. No existe ningún motivo para pensar que los tratamientos con vitamina C (o cualquiera de los propuestos por la terapia ortomolecular) tengan algún valor terapéutico. Por otro lado esta terapia presenta dos riesgos graves: en primer lugar toda la evidencia indica que puede perjudicar la salud y en segundo lugar esta pseudoterapia va especialmente dirigida a pacientes con cáncer, en cuyo caso un abandono de terapia puede suponer graves problemas de salud e incluso la muerte”.

No puedo estar más en desacuerdo con mi colega, el biólogo, que hace tales afirmaciones. No son pocos los estudios clínicos que demuestran que altas dosis de vitamina C, administradas por vía intravenosa, pueden mejorar los síntomas y prolongar la vida en pacientes con cáncer terminal. Recordemos la publicación que cuestiona la quimioterapia para estos mismos propósitos. Es más, la eficacia antitumoral de este tipo de medicina denominada ortomolecular se puede confirmar mediante exámenes convencionales, como por ejemplo, mediante un PET. En base a ello, determinadas intervenciones realizadas con terapia ortomolecular, ¿Se deben contemplar como ciencia o pseudociencia? ¿Qué nos impide investigar más acerca de ellas?

Un titular del diario El País (por cierto, con una línea editorial muy posicionada a favor del pseudoescepticismo), “Basta ya de pseudociencias”, afirma: “El paciente jamás es culpable, los engaños han existido siempre y los que lo realizan son delincuentes y estafadores expertos, Palabras grandilocuentes como la medicina ortomolecular, la acupuntura, aromaterapia, cromoterapia, dieta alcalina, magnetoterapia, cuencos tibetanos y tantos otros procedimientos fraudulentos, embaucan a la buena gente que piensa que como está difundido por los canales habituales, ya tienen un efecto consolidado y cierto y no es así, ninguna de esas terapias superaría un mínimo estudio serio.”

Como ocurría en el apartado anterior, mi total desacuerdo con esta afirmación. Contra argumentada la categorización pseudocientífica de la medicina ortomolecular, voy a intentar hacer lo mismo con otra técnica de las mencionadas:

  • La Aromaterapia. Solo pondré un ejemplo, el de un estudio de elevada evidencia que demuestra la eficacia de determinados aceites esenciales (base de la aromaterapia científica) en el tratamiento de las náuseas inducidas por la quimioterapia.

Referencia: Tayarani-Najaran Z et al. Antiemetic activity of volatile oils from Mentha spicata and Mentha × piperita in chemotherapy-induced nausea and vomiting. ‘Ecancermedicalscience’ 2013;7:290

Así, NO afirmando que la Aromaterapia cura el cáncer, pero si en relación a paliar determinados efectos colaterales ocasionados por la quimioterapia ¿La consideramos ciencia o pseudociencia?

  • Para finalizar, también argumentaré como la medicina antroposófica, otra de las terapias tildadas de pseudociencia, puede tener un impacto positivo en la calidad de vida de los pacientes terminales por cáncer, al contrario de lo que ocurre con la quimioterapia (según el importante estudio antes mencionado). Mediante la publicación de elevada evidencia científica que referencio a continuación, se puede verificar como los extractos de muérdago (herramienta fundamental empleada por los médicos que ejercen esta medicina no convencional), mejoran la calidad de vida de los pacientes terminales.

Referencia: Kienle GS et al. Review article: Influence of Viscum album L (European mistletoe) extracts on quality of life in cancer patients: a systematic review of controlled clinical studies. Integr Cancer Ther. 2010 Jun;9(2):142-57.

En base a esta revisión sistemática, ¿Habría que considerar la medicina antroposófica de ciencia o pseudociencia?

Conclusiones

Concluiré, recordando lo que he intentado demostrar. A pesar de la evidencia científica que ejercen determinadas terapias no convencionales, se las tilda de pseudociencias.

Como soy tremendamente ingenuo, estoy totalmente convencido que toda esta corriente crítica se aleja de la presión de determinados lobbies y solo busca lo mejor para los pacientes. Como seguro que es así, del mismo modo que a mí también me interesa lo mejor para las personas afectadas, les voy a recordar a mis colegas profesionales (obvio la denominación de pseudoescepticos), que todos fuimos “paridos” en la Universidad. Me gustaría que conjuntamente podamos reflexionar sobre la necesidad de eliminar ciertos prejuicios.

El problema estriba en que bajo el paraguas actual del método científico, se hace muy difícil justificar la acción de determinadas herramientas no convencionales. Es una pura cuestión metodológica que nos obliga a seguir indagando tal y como nos ocurrió cuando tuvimos que verificar científicamente el vínculo tabaco-cáncer de pulmón. Ello nos debe hacer mirar hacia adelante, sin miedo a afrontar nuevos paradigmas.

De lo que sí estoy absolutamente convencido es de que los modelos integrados, híbridos, completos, que utilicen simultáneamente cualquiera de las herramientas, convencionales o no, nos pueden ayudar a montar el complejo puzle que es el ser humano y sus circunstancias.

Finalizo como comencé, con uno de los grandes científicos de todos los tiempos, Galileo, considerado como el padre de la Física moderna. A pesar de haber pasado los cinco años posteriores a la condena confinado en su casa de Florencia y bajo la sospecha de la jerarquía eclesiástica, siguió trabajando en ciencia hasta prácticamente el final de sus días.

¿Qué hacemos, seguimos con esta guerra totalmente inútil o remamos todos en un mismo sentido?: ayudar al paciente. Lejos del tono belicista, al menos por mi parte, siempre encontrareis un espíritu colaborador.

No olvidemos que gracias a Galileo, TODOS nosotros, los científicos, sí podemos afirmar “eppur si muove”.

pseudociencia

AGRADECIMIENTOS:
Agradezco enormemente a Mercedes Morales (Mama Bio) y a Mar García (cultivarsalud), su valiosa ayuda y colaboración.

Licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia. Inició su carrera profesional como Analista en el Instituto Valenciano de Oncología (I.V.O) y en la actualidad desenvuelve su labor profesional en el sector privado. Con un carácter eminentemente investigador, prácticamente toda su trayectoria profesional y personal la ha focalizado en profundizar en el estudio de aquellos modelos integradores que por unir lo mejor de la medicina convencional a las terapias complementarias de probada eficacia científica, pudiera beneficiar a personas afectadas de cáncer.
Fuente: El blog de Juan Serrano Gandía
Editorial, reedición artículo, título post: Freeman

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Carta de una médico homeópata, ante una nueva “caza de brujas” en el siglo XXI…

2 junio 2017

Carta de la Dra. Mª Jesús Galán Dueñas

A quien corresponda:

Yo soy médico homeópata. En ese orden.

Estaba estudiando medicina allá en el año 1982 aproximadamente cuando en casa hubo una curación de esa que se pueden denominar casi milagrosa, en una hermana pequeña que la medicina oficial había condenado al deterioro progresivo y la casi invalidez, por una artritis reumatoide juvenil con poca respuesta al tratamiento de la medicina oficial. Mi madre, en activo por aquel entonces como profesional de la enfermería dentro del sistema público de salud andaluz, tuvo la idea (osadía, valentía, temeridad???) de no resignarse a los designios de la medicina oficial, y optó por llevarla a un médico homeópata de los pocos que por aquel entonces estaban en ejercicio, y tras una o dos dosis de un medicamento homeopático, que a mí por aquel entonces me sonaba a chino (Calcárea Carbónica M CH) del que mi hermana tomó unas pequeñas bolitas que sabían a azúcar según ella nos contó, desaparecieron por completo sus dolores y su inflamación articular, y lo que iba a devenir en una cuasi invalidez, se tornó en facilitar que una personalidad abierta y deportista, se pudiera manifestar en su plenitud y pudiera desarrollar sus posibilidades físicas en la práctica de varios deportes. Hoy, tras 35 años de aquel suceso, no ha vuelto a tener una sola manifestación reumática ni nada que se le parezca.

         Yo por aquel entonces, todavía me encontraba sumida aún en la prepotencia y soberbia que caracteriza a la mayor parte de la clase médica, y no dí valor alguno a aquella curación por espectacular que pudiera parecer, de hecho ni siquiera me interesé por hablar del tema con el médico que la había tratado. Todavía andaba deslumbrada por las batas blancas, el halo de magia que exhalan los médicos en los hospitales, y el magnífico despliegue de analíticas, pruebas de imagen y de todo tipo que había que manejar para hacer un diagnóstico, que en aquel momento me parecían mucho más importantes que mirar la cara o el alma de los pacientes.

         Pero a medida que iba avanzando en mi formación médica, sin yo realmente saberlo, iba creciendo mi desencanto. Siempre me preocupó quién era la persona que estaba detrás de la enfermedad, y me pareció que quizá desde donde mejor se podía estudiar a la persona era desde la psiquiatría, por lo que entré de alumna interna por oposición a esa cátedra, y comencé en 2ª de carrera a hacer prácticas en consultas psiquiátricas. Mi ilusión por hacer una historia clínica que reflejara quién era y cuál era el sufrimiento que aquejaba a la persona que tenía detrás de la mesa, se topaban tras dos horas con el paciente, con las preguntas del psiquiatra que supervisaba los tratamientos: ¿Duerme? ¿Come? ¿Da la lata en casa?…. para acto seguido recetar sistemáticamente Lorazepam, Noctamid, Denubil y cuatro o cinco fármacos más, que eran lo que todos se llevaban puestos para que estuvieran tranquilitos, fuera cual fuera la causa  de su problema y la historia que me hubieran contado.

         Noches de guardias en el hospital en las que no nos dejaban acercarnos a un paciente e infinitas horas de estudio para conseguir grabar en mi cabeza mil y un gérmenes con sus características correspondientes, y mil y un medicamentos con sus fórmulas químicas, familias a las que pertenecen, modo de acción, indicaciones, interacciones y sobre todo, digo sobre todo porque a mí era lo que más me preocupaba, efectos secundarios. Cientos de efectos secundarios que me hacían plantearme que cómo iba a prescribir a una persona algo que le iba a dañar el hígado, el estómago o que le podía provocar en algunos casos incluso la muerte si me sobrepasaba con la dosis, o si se la administraba junto con otro fármaco que le provocara una interacción.

Y yo no encontraba que en ningún lado me hablaran del hombre enfermo. Muy al contrario: me hablaban de órganos, tejidos, células, moléculas… pero como si de un desgüace se tratara. Se experimentaba en laboratorio con partes de ese hombre y luego se extrapolaban resultados al hombre entero, o mucho peor, con animales vivos para luego llevar a la clínica los resultados solamente haciendo una adecuación a la diferencia de peso entre un ratón y un hombre. A mí aquello me repugnaba intelectualmente, pero no sabía por qué: no podía aceptar que eso fuera lo único que se podía hacer,  pero no me cabía entender lo que me pasaba.

         Terminé mi carrera en el tiempo previsto habiendo dejado para Septiembre una sola asignatura y habiéndome suspendido también otra única asignatura en los seis años de estudio, con unos resultados en general bastante buenos, y me fui durante un verano a Pamplona a hacer un intensivo de preparación del MIR en la prestigiosa Universidad de Medicina de Navarra. Cuando regresé estaba tan perdida como al principio: había fijado muchos datos, muchas patologías y muchos tratamientos, pero eso no era lo que yo había entrado buscando en esa facultad.

         Así que tras un primer intento sin éxito de sacar el MIR, mi madre tuvo de nuevo la idea (osadía, valentía o temeridad, no sé tampoco ahora cómo calificarlo) de decirme que hablara con un médico homeópata para que me informara sobre qué era la Homeopatía, y por tal de no oírla, quedé con él para tomar un café y que me comentara un poco de qué iba esto. Bastó una charla de quince minutos en una terraza de una cafetería, y una servilleta de papel en la que fue escribiendo los ocho principios fundamentales de la Homeopatía, (Similia similibus Curentur: lo semejante cura lo semejante, Vix Medicatrix naturae: la Naturaleza es la que hace y da forma a la enfermedad, Dosis Mínima, Individualidad Morbosa, Individualidad Medicamentosa, Experimentación Pura, Dinamismo Vital, y los Miasmas como clasificación de los tres modos genéricos de enfermar ) para que de pronto se me encendiera la luz, y me diera cuenta de que eso es lo que yo estaba buscando desde que entré en la carrera. Aquí se entendía la enfermedad como una manifestación hacia el exterior de algo que ocurría a un nivel más profundo, es decir a nivel dinámico, como un desequilibrio profundo que se reflejaba tanto a nivel orgánico, como tisular, analítico y por supuesto a nivel mental. Había que estudiar al hombre en conjunto para averiguar la imagen hacia el exterior que estaba proyectando la alteración de su energía vital, que es donde radica realmente la enfermedad, y había que buscar un medicamento que, experimentado previamente en personas sanas, hubiera manifestado la posibilidad de producir ese conjunto de síntomas, pero se le administraba en dosis tan pequeñas, que hacía que no sólo no agravara su enfermedad, sino que despertaba la reacción curativa del organismo, sin dejar secuelas o efecto secundario alguno. 

         Eso me sedujo. Lo reconozco. Y desde entonces han pasado ya 32 años de estudio continuado, porque es muy muy complejo conocer el alma humana, escuchando día tras día a personas que vienen rebotadas de la medicina oficial, desencantadas por los resultados que la plurifarmacia les ha proporcionado, y tratando de entender quién es la persona que está detrás de esos síntomas, para darle una pequeña dosis del remedio que más se asemeje a su padecimiento. Trabajando sólo en lo privado, día a día, en solitario. Comiéndome mis dudas hasta encontrar el modo de resolverlas, pasando a veces incluso miedo por tener que aguantar hasta que el paciente reaccionara, y feliz cuando conseguía  su curación, y por supuesto estudiando cada día, año tras año sin parar. Y pagando religiosamente cada curso al que he asistido. Sin ir a congresos pagados por multinacionales de fármacos, sino de mi propio bolsillo. Pagando el Colegio de Médicos que se supone me respaldaba, y pagando los impuestos correspondientes para ejercer dentro del marco de la sanidad privada, con todos los requisitos de la ley.

         Mis compañeros de promoción hoy son jefes de Servicio o jefes de Departamento, tienen sus buenos sueldos y se pegan sus buenos viajes a Congresos por todo el mundo, con coste cero, y están pensando el tiempo que les queda para jubilarse, y la pensión que les va a quedar entre lo que han cotizado y el mullido plan de pensiones que han ido acumulando. Yo tengo una consulta alquilada, por la que un buen mes no saco más que un sueldo bastante discreto, y los meses de vacaciones tengo que seguir pagando alquiler, secretaria e impuestos, sin ver un euro. Por supuesto las pagas extraordinarias no forman parte de mis posibilidades, y para mí una baja es, como decía el anuncio, una mujer bajita. Pero hasta ahora era feliz con mi trabajo, y me sentía muy satisfecha con lo que hacía porque siempre he creído en ello.

         Pero ahora, tras tantos años de ejercicio, resulta que en los medios dicen que soy poco menos que una sinvergüenza. Empezaron diciendo que la Homeopatía es placebo porque las dosis que utilizamos no pueden demostrar que existan por las leyes de la física newtoniana. Luego salieron los pseudoescépticos diciendo que la Homeopatía no es científica y que nuestros medicamentos pueden ser peligrosos para el que los toma ya que no tienen estudios científicos que avalen su eficacia (¿en qué quedamos? ¿son placebo porque no tienen nada o son potencialmente peligrosos?? ). Luego empezó el dominó de la caída de los Másters de las diferentes universidades españolas, porque si la Homeopatía no es científica no puede tener cabida en el Santa Sanctorum de la ciencia que es la Universidad, así que nos dejaron sin poder formar a nadie en nuestra medicina. Y luego los Colegios Médicos nos dejaron de avalar y nos rechazan como apestados, cuando hasta hace poco nos habían aceptado con cordialidad, entendiendo que aún con diferente visión de lo que es la salud y la curación, somos colegas con la misma finalidad que es buscar ayudar a los pacientes en el transcurso de su enfermedad, y llevarlos a ser posible de la forma más rápida y suave a ser posible, hacia el restablecimiento de su salud. En cambio hoy nos miran como proscritos, sospechosos, delincuentes, aprovechados…. Nos niegan el pan y la sal y a todas luces cuestionan nuestro modo de actuar.

         Y yo me pregunto, ¿qué es lo que ha ocurrido para que se haya producido un cambio de actitud tan importante por parte de los representantes de la medicina oficial para tratar de eliminar del espectro de terapias a disposición de los médicos, de todo aquello que no huela a medicina química? ¿Se imaginan por un momento que el Estado nos obligara a vestir igual a todo el mundo, o a comer sólo los alimentos que ellos dijeran?? Y por más vueltas que le doy llego a la conclusión de que la tendencia a ir contra todo lo que no sea medicina alopática me parece que apesta a intereses farmacéuticos: y es que cada vez hay mayor número de personas con nivel alto de formación y en países desarrollados, que solicitan un tratamiento integral que está muy lejos del que ofrece la medicina que impera en Occidente. En el mismo saco han metido a la Homeopatía, a la Acupuntura, la Fitoterapia y hasta el Psicoanálisis. Sólo quieren que se medicalice a todo el mundo y desde la más tierna infancia, incluso por situaciones que ni siquiera son patológicas (¿qué decir de casos como el TDHA que recomiendan medicar a los niños para que están quietos y no molesten a los padres que no pueden o no saben atenderles, o de una depresión reactiva tras un fallecimiento por ejemplo, que desde el criterio alopático habría que tratar con antidepresivos, evitando que se realice el duelo, y prolongando en el tiempo las consecuencias del mismo??)

         Y ¿cuántas veces nos hemos encontrado que lo que está fervientemente recomendado por la sanidad oficial, queda proscrito al cabo de un tiempo, por las consecuencias negativas que se ha visto ha ocasionado a la población?  O ¿cuántas veces se ha anunciado una epidemia de gripe que iba a diezmar a la población y cuando se ha conseguido que los gobiernos compraran toneladas de vacunas y la empresa distribuidora se ha frotado las manos con los pingües beneficios obtenidos, la epidemia no ha pasado de la importancia de un resfriado?

No podemos ni debemos caer en manos de lo que las farmaceúticas quieren que hagamos. Su negocio es vender, y mientras más enfermos estemos, más venden, por lo cual, los médicos deseamos que los pacientes se curen, pero las farmacéuticas necesitan que consuman fármacos, con lo que ya sabemos cuáles van a ser sus recomendaciones. Si el criterio médico queda en entredicho y se nos obliga a prescribir lo que digan las farmacéuticas, desconozco para qué es necesaria la figura del médico. Si sólo hay que recibir al paciente, (no digo ver porque muchas veces en la sanidad pública ni se le mira a la cara), pedirle una batería bien amplia y estandarizada de pruebas, y llegado el momento de tener un diagnóstico, el tratamiento no tiene elección, cualquier programa informático podría sustituir la cada vez más deshumanizada figura del médico. Y el paciente se seguiría encontrando huérfano si no hay nadie que le atienda y le entienda como un ser completo en una fase de sufrimiento.

 La sociedad está cada vez más enferma, no hay duda de ello. Por muchos avances que esté teniendo la medicina oficial en cuanto a investigación y tecnología, las tesis en las que se basa la medicina alopática que llevan a escindir al paciente cada vez en más partes, y que cada una la lleve su superespecialista, (ya no hay traumatólogos sino especialistas en hombro, rodilla, cadera, ya no hay endocrinos sino especialistas en tiroides, ovarios, páncreas….. y así cada vez será mayor la fragmentación a la que sometan al hombre) conlleva el que ninguno atienda al ser humano. Y por mucho que nos traten de impresionar con todo el arsenal de aparatos super-sofisticados y con las investigaciones más ultramoleculares para buscar el origen de la enfermedad, por más que lleguen con tecnología de última generación a lo más profundo de la materia, jamás encontrarán lo que buscan porque la enfermedad se manifiesta en lo material, pero su origen está en la energía: aunque creamos que somos materia, somos energía.

El tiempo y las investigaciones de la física nos irán dando la razón. Pero mientras tanto me gustaría levantar mi voz contra la caza de brujas que se ha organizado últimamente contra las medicinas alternativas. Se han publicado críticas despiadadas y difamatorias en todos los medios, y se ha hablado en todas las tertulias del pobre niño italiano que ha fallecido mientras se trataba con Homeopatía. Sin duda su médico posiblemente erró con el tratamiento que le puso y no rectificó a tiempo cuando vió que la evolución no era la adecuada, bien cambiando el remedio homeopático a otro más adecuado a su cuadro, o bien si la reacción no era favorable, a un antibiótico si hubiera sido preciso. Como bien dije al principio somos Médicos en primer lugar, y la curación del paciente está por delante de cualquier otro criterio. Pero hay un doble rasero que nadie tiene en cuenta y que me parece tremendamente sesgado y peligroso: si alguien fallece mientras utiliza medicina alternativa, la culpa la tiene el tratamiento que sin duda no es el adecuado, pero si fallece en los brazos de la medicina oficial, es porque ya se hizo todo por él, y la enfermedad no hubo modo de controlarla. A modo de ejemplo recordemos el cáncer de páncreas que acabó con Steve Jobs y el que se llevó a Rocío Jurado, y el diferente tratamiento mediático que se les dio a ambos.

Ya no solo como profesional, también como paciente reivindico mi derecho a elegir con qué tipo de medicina me quiero tratar, y quiero que se puedan tratar mis hijos y mis nietos el día de mañana. No quiero pensar que si un día me pongo enferma, no tenga alternativa de decidir que no quiero medicamentos químicos en mi tratamiento. Mis hijos decidirán cómo se quieren tratar en el futuro, y cómo quieren tratar a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Pero tienen que tener la posibilidad de elegir. Tenemos que negarnos como personas inteligentes a aceptar que bajo criterios interesados, revestidos de titulares efectistas, nos impongan un pensamiento único. Y hago una llamada a los profesionales de los medios de comunicación para que no se dejen embaucar por las noticias que se publican sin pasarlas por el tamiz de cuestionarlas y mirarlas con una cierta desconfianza, antes de darlas por válidas y pasar la apisonadora por encima de las personas que trabajamos y  luchamos día a día por la salud de nuestros pacientes. Desde nuestra perspectiva y nuestro criterio. Libre y tan válido como el de cualquiera.

Reivindicamos la libertad en todos los aspectos, y yo reivindico la libertad de elección por parte del médico, de la terapia que considera más beneficiosa para su paciente, y en lo relativo al paciente, la posibilidad de decidir con qué tipo de terapia quiere tratarse. Como en cualquier parcela de la vida, elegimos libremente, y así debe seguir siendo. Elegimos coche, elegimos casa, elegimos la ropa que nos ponemos…. Está claro que hay que exigir unos estándares de calidad para poder elegir con garantías. Pero precisamente por eso veo tan contradictorio cerrar las puertas a la formación de los profesionales: muy al contrario, habría que abogar por una exquisita formación de los médicos que quieran optar por ejercer otro tipo de terapias, tanto en la medicina oficial como en aquella que consideren más cercana a su criterio. Y garantizar desde el Estado la investigación de calidad en otras alternativas a la sanidad operante, que las hay, y mucho menos costosas para las arcas públicas, y sobre todo, mucho más beneficiosas para nuestros pacientes.

Espero que al menos, mis palabras le hagan pensar. Gracias por su tiempo y por su atención. Un cordial y esperanzado saludo

 Dra. Mª Jesús Galán Dueñas

         Colegiado 4109943

Visto en: Josep Pàmies blog

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Reedición, título post, Freeman

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Maravillosamente gloriosamente sin sentido

27 mayo 2017

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Le llaman Tony Parsons

Tony Parsons nació en Londres en 1933. A la edad de veinte años descubrió “el secreto” de su naturaleza intrínseca —la consciencia ilimitada. Hasta 1996, Tony solamente compartió esta revelación repentina pero natural con los amigos. Desde 1996, Tony se ha presentado a una gran audiencia y guiado retiros a través de Europa.

Como tantos otros, Tony Parsons encontró un día que en su vida faltaba algo, un algo intangible y, sin embargo, fundamental. Así que decidió buscarlo a través de la religión.

Se aplicó entonces en disciplinas, rituales y purificaciones, pero aun así no pudo descubrir la razón de su anhelo. En esas circunstancias, decidió investigar el mundo de la terapia y la espiritualidad contemporáneas. Así que se involucró en las meditaciones más profundas, leyó los libros más significativos y se sumergió con entusiasmo en las terapias más avanzadas: el pensamiento positivo, la curación del niño interno, bucear en el pasado… Tras largos años, comenzó a ver que estaba intentando reparar y ensamblar lo que parecían piezas separadas que nunca parecían encajar en un todo.

Perdida ya toda esperanza, estaba caminando un día por un parque de Londres, cuando entonces…

“…una tranquilidad y presencia totales parecieron descender sobre todas las cosas. Todas las cosas devinieron sin tiempo y yo ya no existía… La unidad con todo y cada cosa era lo que aconteció… un amor irrersistible llenó todo. Junto con esto hubo una comprensión total de la totalidad… Se me había mostrado un secreto que es un secreto abierto; y que todo y cada cosa que es conocida o desconocida contiene y refleja este secreto abierto…” (Lo que Es)
Articulos

Fuente: La Tradición

Edición, título post: Freeman

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Ramesh Balsekar: La Ley Cósmica – ¿Todavía crees que existes aparte de todo?

17 mayo 2017

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Ramesh Balsekar

Ramesh S. Balsekar (1917-2009) nació en Bombay, India. Aunque suele decirse que era una persona normal y corriente, estaba generosamente dotado de compasión, paciencia, humor y elocuencia. Ramesh no hacía milagros ni curaba enfermedades ni confería poderes especiales. No obstante, nadie podía definirlo como una persona mediocre. Durante sus años de estudiante, tanto en India como en la London School of Economics, Balsekar era de los mejores de clase, aunque nunca el que más destacaba. En sus actividades de ocio, que abarcaron el culturismo, los torneos de bádminton y el golf, demostró ser un gran deportista, aunque nunca por encima del resto. Sin embargo, cuando en 1940 comenzó su vida profesional como administrativo del Banco de India, el gran genio de Ramesh destacó notablemente. Pese a no ser una persona ambiciosa, ascendió gradualmente hasta ocupar el cargo de presidente, cargo que desempeñó hasta su jubilación, en 1977. Durante los diez años que presidió el Banco de India, la entidad experimentó su mayor crecimiento y alcanzó el mayor éxito de toda su historia.

Poco después de cumplir los sesenta años, la edad de jubilación obligatoria, Ramesh leyó un artículo sobre un guru que impartía la doctrina advaita en una zona deprimida de Bombay. Como ese tema siempre le había apasionado, fue a conocerlo y, nada más escucharlo, supo que ése sería su guru: se trataba de Nisargadatta Maharaj. Al cabo de tres o cuatro meses, Balsekar se convirtió en el intérprete de las charlas que Maharaj impartía cada mañana, y no tardó en experimentar la comprensión suprema.

Ex presidente de un banco, jugador de golf, casado y padre de familia… la descripción de Ramesh Balsekar no encaja con el estereotipo de guru indio. Tal vez por ese motivo, la mayoría de la gente que acudía a conocerlo era occidental. Su historia personal y su nivel cultural sumados a su enorme capacidad de comprensión lo convierten en un maestro ideal para establecer vías de comunicación entre oriente y occidente, entre lo espiritual y lo material.

Alcanzar la Iluminación no supone necesariamente disponer de una habilidad especial para transmitir la comprensión alcanzada; sin embargo, en Ramesh S. Balsekar esa habilidad destacaba por su profundidad. Aunque los diálogos de sus libros tan sólo transmiten una pequeña muestra de lo fascinante que resultaba su presencia, proporcionan al lector un anticipo de la energía que inundaba la sala cuando Ramesh comenzaba a hablar. Lo más extraordinario de Ramesh radica en lo cotidianos que resultan tanto él como su mensaje, especialmente sencillo a pesar de desarrollar teorías y nociones como, por ejemplo, sus conceptos de mente pensante y mente funcional.

Fuente: Editorial Trompa de Elefante

Más información y textos: advaitainfo

Fuente: Guru Kalachakra -canal YouTube-, advaitainfo

Edición, título post: Freeman

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